Birmania acepta ayuda humanitaria con reticencia

RANGÚN, 8 Mayo 2008 (AFP) - La junta militar birmana aceptó el jueves con reticencia la ayuda internacional ofrecida masivamente para los damnificados del ciclón Nargis, que según un responsable birmano habría causado por los menos 80.000 muertos y más de 100.000 según fuentes diplomáticas estadounidenses.

El primer avión de la ONU con ayuda humanitaria aterrizó el jueves en Rangún, con elementos urgentes para los sobrevivientes de la catástrofe, informó la FAO, el organismo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Por su parte, Estados Unidos, que había anunciado la autorización de las autoridades birmanas para enviar un avión con ayuda, informó finalmente que las discusiones continuaban.

Según un funcionario del departamento de Estado norteamericano, incluso se estaría barajando la posibilidad de enviar la ayuda sin la luz verde de Rangún, arrojando alimentos sobre las zonas devastadas por el ciclón.

El responsable de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, John Holmes, se manifestó "decepcionado" con las autoridades de Birmania, precisando que éstas "no han negado el ingreso (a los equipos humanitarios extranjeros), pero no han facilitado la entrada".

Según las organizaciones humanitarias, la ayuda llega poco a poco de Tailandia, China e India. Grecia anunció también haber conseguido la autorización birmana para enviar un avión con elementos de primeros auxilios. Pero la ayuda es insuficiente y llega demasiado lentamente para asistir a toda la población afectada.

Sólo en la localidad de Labutta y los 63 pueblos de sus inmediaciones, situados en el delta del río Irrawaddy, el ciclón Nargis habría dejado unos 80.000 muertos, afirmó a la AFP un responsable militar local.

"Hasta ahora, el balance estimativo en estos pueblos es de unos 80.000 muertos", declaró Tin Win, jefe de un distrito de Labutta, en el corazón del delta, arrasado el pasado fin de semana por el meteoro.

Ningún responsable nacional pudo ser contactado para confirmar este balance.

El último balance oficial, pero aún provisional, de la catástrofe, anunciado el miércoles, era de 22.980 muertos y 42.119 desaparecidos.

Sin embargo, la encargada de negocios norteamericana en Birmania, Shari Villarosa, declaró que el número de muertos podría superar los 1O0.000, citando sin nombrarla a una organización no gubernamental.

A pesar de la magnitud de la catástrofe y los repetidos llamamientos de la comunidad internacional, la junta militar, que ejerce un poder despótico en el país desde 1962, deja entrar a regañadientes a los trabajadores humanitarios extranjeros.

La magnitud de los daños causados por el ciclón es aun difícil de calcular. Sin embargo, un portavoz de Naciones Unidas en Bangkok, Richard Horsey, afirmó que unos 5.000 km2 de tierras siguen bajo el agua.

"Por lo menos un millón de personas necesita ayuda", aseguró. "Hay miles de cadáveres flotando en el agua", añadió al tiempo que advertía contra el peligro de epidemias que corren los sobrevivientes.

Por su parte, el secretario general de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que Birmania forma parte, llamó a la junta a permitir el acceso a la ayuda humanitaria internacional.

"Espero que tengamos una apertura antes de que sea demasiado tarde", dijo Surin Pitsuwan en Yakarta, al margen de una conferencia internacional sobre tecnologías.

También la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, había pedido el miércoles a Birmania que aceptase la ayuda internacional, afirmando que no se trata "de una cuestión política" sino humanitaria.

El gobierno argentino, lamentando las pérdidas humanas causadas por el ciclón, anunció "el inmediato envío de un cargamento de pastillas que permitirá potabilizar un millón de litros de agua".

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