Birmania de oídos sordos a petición de ONU de puente aéreo

RANGÚN (AFP) - La ONU propuso este martes establecer un "puente aéreo" a Birmania y evitar así una "segunda catástrofe" tras el paso del devastador ciclón Nargis, pero la junta militar se mantiene firme e insiste en controlar la distribución de la ayuda humanitaria.

Once días después de una de las peores catástrofes naturales de la historia reciente, que dejó al menos 62.000 muertos y desaparecidos, la junta reafirmó su oposición a dejar entrar un gran número de trabajadores humanitarios para repartir la ayuda destinada a los dos millones de supervivientes.

"Por el momento, la nación no necesita a trabajadores humanitarios especializados", aseguró el vicealmirante Soe Thein, citado en el diario oficial New Light of Myanmar.

Las necesidades de cientos de miles de damnificados "han sido satisfechas, en cierta medida", declaró.

Pero la ONU, Estados Unidos y muchos países occidentales piensan lo contrario.

El lunes instaron a la junta a actuar más rápido para evitar más muertos y facilitar la distribución de la ayuda internacional, que la junta quiere controlar a toda costa.

El secretario general de la ONU Ban Ki-moon expresó en una conferencia de prensa "su preocupación y su inmensa frustración ante la lentitud inaceptable de la respuesta a esta grave crisis humanitaria".

"Si no entra ayuda extra al país rápidamente, nos arriesgamos a enfrentar epidemias de enfermedades infecciosas que podrían sobrepasar la crisis actual", agregó.

"Por lo tanto, llamo lo más enérgicamente posible al gobierno de Birmania a dar prioridad a la vida de sus compatriotas", dijo.

El martes, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió que se necesita "un puente aéreo o marítimo" para enviar la ayuda "lo más rápido posible" y evitar una segunda "catástrofe" en el país.

El presidente estadounidense George W. Bush, que considera a la junta birmana como una de sus bestias negras, consideró que "el mundo debería estar enojado y condenar" el régimen asiático.

Pese a que el ritmo de entrada de ayuda extranjera se aceleró desde el domingo, las necesidades siguen siendo colosales para unos supervivientes desesperados y aislados, en las zonas del delta del Irrawaddy (sudoeste), donde aún flotan cadáveres en descomposición.

Según nuevas cifras oficiales provisionales, hay 34.273 muertos, 1.403 heridos y 27.836 desaparecidos, informó la radio estatal este martes.

Naciones Unidas calcula sin embargo que los muertos sobrepasan la cifra de los 100.000 y que muchas más personas están en peligro de sucumbir a menos de que la ayuda llegue rápidamente al millón y medio de supervivientes.

Así, la Organización Mundial de la Salud advirtió de las más que posibles epidemias de dengue y paludismo.

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