Boudou, primer vicepresidente en ser procesado por corrupción

Amado Boudou, el primer vicepresidente en funciones de la historia argentina en ser procesado en un caso de corrupción, es un roquero de alma que toca la guitarra eléctrica, fanático de las motocicletas y un exmilitante de la derecha liberal convertido al peronismo.

A los 51 años, es soltero pero en pareja con una periodista de radio, nacido en el famoso balneario atlántico de Mar del Plata y un hombre a quien los peronistas siempre miraron con recelo por no tener ese origen y ser un mimado de la presidenta Cristina Kirchner.

Boudou, quien ganó la vicepresidencia argentina como compañero de fórmula de Cristina Kirchner en 2011 con el 54% de los votos, fue preocesado el viernes -junto a otros cinco imputados- por "cohecho" y "negociaciones incompatibles" en una causa por corrupción relacionada con una imprenta de papel cuando era ministro de Economía (2009-2011).

La resolución judicial señala que Boudou "aprovechando su condición de funcionario público y (los también acusados) Nuñez Carmona, habrían acordado con Nicolás y Héctor Ciccone, y Guillermo Reinwick la cesión del 70% de la empresa 'Ciccone Calcográfica' a cambio de la realización de los actos necesarios para que la firma pudiera volver a operar y contratar con la Administración Pública".

El vicepresidente - quien fue procesado sin prisión preventiva y se le ordenó un "embargo por 200.000 pesos (unos 25.000 dólares) sobre los bienes" - fue citado por el juez para el 16 de julio para que amplíe su declaración indagatoria, tal como él mismo había solicitado.

Boudou, de 51 años, había declarado como imputado por más de siete horas el pasado 9 junio por la compra sospechosa de una empresa monopólica de impresión de billetes cuando era ministro de Economía en 2010.

Hasta ahora el vicepresidente ha asegurado que es víctima de una campaña de medios de comunicación que busca opacar el éxito del acuerdo alcanzado el mes pasado con el club de París y asegura que demostrará su inocencia.

La noticia sobre su llamado a indagatoria ocurrió al día siguiente de que el gobierno acordara con el Club de París un plan de pagos para salir definitivamente del default declarado en 2001.

Boudou, quien fue un fervoroso militante de la juventud de la neoliberal Unión de Centro Democrático en la década del 90, se ganó la confianza de los Kirchner cuando estuvo al frente de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES).

Desde allí anunció la estatización de los fondos de capitalización privadas, proceso que culminó en octubre de 2008 y que tuvo una fuerte resistencia de las corporaciones bancarias.

La medida permitió al Estado volver a controlar los millonarios recursos previsionales y disponer de fondos para instrumentar políticas sociales como la asignación universal por hijo, una ayuda económica mensual que alcanza a casi tres millones de argentinos.

De imperturbable sonrisa y modales afables, Boudou es un apasionado del rock and roll que no teme empuñar una guitarra y cantar frente a un micrófono en reuniones o 'peñas' que patrocina, donde se mezclan políticos, artistas y amigos, aunque su exposición pública se acotó al máximo conforme avanzó la causa judicial en su contra.

Desde el ministerio de Economía culminó además con éxito el proceso de reestructuración de la deuda pública argentina mediante el canje de los bonos, lo que permitió poner en orden un 92% de las acreencias en manos privadas.

Licenciado en Economía de la estatal Universidad Nacional de Mar del Plata (sur), Boudou tiene además una maestría en Economía en el CEMA y realizó una especialización en la Universidad de Bologna en Buenos Aires en sistemas de administración pública.

La mandataria, que siempre ha sostenido a su vicepresidente, no ha hecho mención pública alguna a la situación judicial de Boudou.

Boudou viene apoyando a pie juntillas las decisiones del Ejecutivo y ejerció con bajo perfil y sin sobresaltos el interinato de 20 días que le tocó cumplir cuando Kirchner fue operada de tiroides en enero de 2012.

También había soportado con estoicismo la ironía presidencial, cuando Kirchner lo llamó públicamente "cheto" (de clase alta) de Puerto Madero, un exclusivo barrio frente al río de la Plata donde reside el vicepresidente.


Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes

Vuelve a paralizar a todo PANAMÁ, en esta 8va temporada