Brasil creará ministerio de Seguridad Pública para luchar contra violencia

El presidente brasileño Michel Temer anunció el sábado la creación de un ministerio de la Seguridad Pública, un día después de ordenar a las fuerzas armadas que dirijan la lucha contra el crimen organizado en el estado de Rio de Janeiro, víctima de una ola de violencia.

"A partir de la próxima semana o la otra, quiero crear un ministerio extraordinario de la Seguridad Pública para coordinar todos los esfuerzos", afirmó Temer a la salida de una reunión en Rio junto al gobernador local y diversos ministros, donde definieron las líneas del nuevo dispositivo de seguridad en ese estado.

Esta nueva cartera será similar a un ministerio del Interior.

En Brasil, la policía está controlada por los gobiernos de cada estado del país, pero el decreto firmado por Temer el viernes, bajo el título de "intervención federal", concedió el mando al general Walter Souza Braga Netto, subordinado directamente al presidente, y no a las autoridades de Rio.

El general, que también participó de la reunión del sábado, había comandado ya el dispositivo de seguridad de los Juegos Olímpicos de Rio-2016.

"Sería intolerable dejar la situación cómo estaba en Rio porque crea problemas en los otros estados. Hay que proteger a los más vulnerables, y para ello debemos unir nuestros esfuerzos", añadió Temer, quien la víspera había definido al crimen organizado como una "metástasis que se propaga por el país".

El nuevo decreto ya está en vigor, aunque aún debe ser validado por el Congreso, que ha fijado la votación para el lunes próximo. La intervención se prolongará hasta el 31 de diciembre, último día de funciones del actual gobierno.

Inédita desde 1985, cuando finalizó la dictadura militar, esta "medida extrema", como la definió Temer el viernes, se tomó después de una escalada de la violencia durante el Carnaval, marcado este año por un aumento de las agresiones y los robos a mano armada.

El aumento de la violencia diaria ya venía abrumando a las autoridades locales desde hace meses, por lo que el gobierno federal envió en julio 8.500 refuerzos militares, sin lograr resultados significativos.

A ocho meses de las elecciones presidenciales, el decreto ha suscitado reacciones políticas paralelas entre la oposición. La izquierda sospecha de la intervención de los militares en un país aún marcado por los primeros años duros de la dictadura.

"La situación en Río es grave, pero debemos permanecer alerta para que estas medidas no estén acompañadas por la represión de los movimientos sociales y la suspensión de los derechos constitucionales", dijo en Twitter Gleisi Hoffmann, líder del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece el expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, a la cabeza de las encuestas de voto para las elecciones de octubre.

Para Miro Teixeira, del partido ecologista Rede, de la presidenciable Marina Silva, "la población de Rio necesitaba una medida como esta, porque todo el mundo tiene miedo". "Algo tenía que hacerse. Si va a funcionar plenamente, es otra historia. Es un intento que tenemos que apoyar", aseguró.



Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes