Buenas y malas noticias de última oferta nuclear norcoreana

El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, rompió finalmente el viernes su silencio sobre los temas que planea poner sobre la mesa en las cumbres con los presidentes de Corea del Sur y Estados Unidos _ y no parecen tener mucho que ver con abandonar su arsenal nuclear.

Al menos por el momento.

Poniendo fin a semanas de ominoso silencio de Pyongyang, Kim presentó su nueva estrategia en una reunión del comité central de su partido gobernante, anunciando que suspende los ensayos nucleares subterráneos y los lanzamientos de prueba de misiles balísticos intercontinentales. Las instalaciones nucleares de Punggye-ri, que se considera que son esencialmente inoperables, se cerrarán y “desmantelarán”, añadió.

El anuncio, que también hizo hincapié en el deseo de Kim de poner el foco en el desarrollo económico, fue bien recibido en las capitales mundiales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió de inmediato el anuncio en Twitter, calificándolo de "muy buena noticia para Corea del Norte y el mundo”. Seúl y Beijing también le dieron la bienvenida, mientras que el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, muy crítico con la hermética nación, intentó ofrecer una respuesta positiva aunque destacó la necesidad de vigilar qué sucede en los próximos meses.

Hace apenas un año, los únicos mensajes que salían de Pyongyang eran las amenazas de represalias despiadadas y advertencias sobre la creciente nube negra de la guerra nuclear. Ahora, Kim afirma que puede ser más magnánimo porque “se está creando un nuevo clima de distensión y paz en la Península de Corea y en la región y se están haciendo cambios drásticos en el panorama político internacional”, según medios estatales norcoreanos, que reportaron el anuncio el sábado.

De las reuniones entre Kim y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, prevista para el próximo viernes, y Trump, que se espera para finales de mayo o principios de junio, podrían arrojar sin duda muchos resultados positivos. Seúl y Pyongyang podrían acordar nuevas reuniones de familias que quedaron divididas por la Guerra de Corea (1950-1953) y Kim podría estar dispuesto a liberar a los tres estadounidenses retenidos en su país.

Pero el gran “logro”, el final del programa nuclear norcoreano, no parece más cercano que antes del anuncio del líder norcoreano.

Durante décadas, Corea del Norte ha impulsado un concepto de "desnuclearización" que no se parece en nada a la definición de Washington, prometiendo avances nucleares a menos que las autoridades estadounidenses ofrezcan sólidas garantías a su seguridad y retiren los casi 30.000 soldados que están desplazados en la península.

Kim parece ser más flexible que antes en lo relativo a las tropas, y se ha hecho eco de la esperanza de Pyongyang para lograr garantías de seguridad para el día en el que no haya armas nucleares en el mundo. Pero lejos de sugerir que están valorando seriamente deshacerse de las suyas, la última posición de Kim parece comunicar que su país es ahora una potencia nuclear y que Estados Unidos debería aceptarlo y tratarlo de igual a igual.

No solo Kim elogió su política nuclear, a la que calificó de éxito “milagroso”, sino que la resolución aprobada por el comité después dice explícitamente que Corea del Norte se compromete a ser una potencia nuclear responsable que nunca usará su arsenal “a menos que haya amenazas nucleares y provocaciones nucleares” en su contra.

Las cumbres están por celebrarse. Es posible que esto sea solo un punto de partida y que Kim esté dispuesto a ofrecer más concesiones una vez comience el diálogo real. O puede ser que no.

"Kim Jong Un solo ha dicho, en efecto, que Corea del Norte es una potencia nuclear y que abandonará sus armas nucleares cuando el resto del mundo lo haga”, dijo Joshua Pollack, investigador asociado del Middlebury Institute of International Studies. "Pienso que el compromiso de Kim con la desnuclearización ha sido ampliamente sobrevalorado”.

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes