Buenos Aires festeja el cumpleaños del papa con el deseo de su retorno

Los habitantes de Flores, el barrio de Buenos Aires que vio nacer al papa Francisco, celebraron hoy el 82 cumpleaños del pontífice resaltando su "honestidad y bondad" y con un deseo manifiesto, el retorno del hijo pródigo a su Argentina natal.

Una placa preside la puerta de la casa en la que Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936, y hasta ella se acercan fieles que se santiguan y besan la morada.

Y también vecinos que recuerdan los días en los que Francisco era uno más de la vida local.

Alicia Díaz rememoró para Efe la época en la que tuvo la oportunidad de compartir mesa con el que hoy es la máxima autoridad de la Iglesia católica, y destaca su "sencillez y humildad", así como su sentido del humor, marcado por "unos chistes que él sabía decir con esa linda sonrisa que tenía".

Como regalo de cumpleaños afirma que seguirá "rezando por él", algo que viene haciendo todos los domingos desde hace años, y para el futuro desea que "Dios le dé todo lo que le tiene que dar en la vida" mientras añora su regreso a Argentina.

"Lo que me gustaría como argentina y como católica que soy es que nos diera una visita, para que nos unamos más como argentinos y como hermanos, amén de que cada uno tenga su religión, nos haría falta que nos dé un toquecito de su visita para que nos acerquemos más", aseguró.

Esa es la misma esperanza que mantiene Ana da Silva, vecina de Flores, quien se muestra optimista y asegura que "es muy probable que venga el año que viene".

La relación que ella guarda con el pontífice es muy especial, ya que él fue el encargado de oficiar la confirmación de su hijo hace más de 30 años.

"Mi hijo le besó el anillo", afirma orgullosa a la par que nostálgica.

En el caso de Graciana Berigli, sus memorias se remontan hasta la época en las que ambos eran alumnos del mismo colegio, un tiempo en el que Bergoglio ya "era muy querido" y destacaba por ser una persona "muy derecha".

"Que los cumpla muy felices y que haga el bien. Rezaré por él como siempre pide y él que rece por la Argentina (...) Que venga a visitarnos, nos extrañamos mucho de que no venga", afirmó a la salida de la Basílica de San José de Flores, a donde Francisco acudía durante su juventud.

El papa dejó una huella imborrable en todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerle, bien fueran vecinos o feligreses, como ocurre con Marcelo Álvarez, quien nunca olvidará un 11 de febrero en el que lo bendijo con motivo de la celebración del día de Nuestra Señora de Lourdes.

"Me bendijo, me tocó, porque yo siento al señor adentro de mí y él es parte de eso", manifestó con una expresión de orgullo latente.

De ese momento recuerda "una personalidad fuerte para que el mundo vea a un hombre que ampara a los pobres y a la gente que lo necesita".

El barrio de Flores es un santuario para todos aquellos afines a lo religioso, sean argentinos o de lugares ubicados a miles de kilómetros, como puede ser el estado de California (Estados Unidos), desde donde llega María Elena Fadula para mostrar su "amor" por Bergoglio.

"Lo quiero mucho y hoy es su cumpleaños, voy a rezar por él como el pide", subrayó antes de subir en el taxi para proseguir un viaje que la llevará junto al resto de su familia hasta Uruguay. 

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