Bush deja la Casa Blanca y regresa a su hogar en Texas

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WASHINGTON (AFP). Después de ocho años tumultuosos, George W. Bush, abandonó Washington en un helicóptero militar, rumbo a su residencia de Texas, tras dejar el poder en manos de su sucesor, Barack Obama.

Antes de la ceremonia de asunción, el todavía presidente saliente y el entonces mandatario electo viajaron juntos en una limusina blindada por la avenida Pensilvania, repleta de gente que los saludaba detrás de barreras de seguridad.

La caravana incluía además al vicepresidente Dick Cheney y a su sucesor, Joe Biden.

Cheney, con semblante sombrío, descendió de la puerta norte de la Casa Blanca en una silla de ruedas y empujado por una asistente, después de haberse dañado la espalda haciendo las cajas de la mudanza.

En sus últimas horas como presidente, Bush habló por teléfono con la secretaria de Estado Condoleezza Rice, con el consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, y con la ex jefa de personal de la Casa Blanca, Andy Card, explicó la portavoz Dana Perino.

El presidente saliente también dio una última vuelta al Despacho Oval, dio gracias a sus colaboradores y "me dio un gran beso en la frente, que nunca olvidaré", dijo la portavoz.

Después de la ceremonia de investidura, Bush abandonó el Capitolio en helicóptero rumbo a la base Andrews, en las afueras de Washington, y desde allí irá a su residencia en el estado de Texas a bordo de un avión de la Fuerza Aérea, informaron las autoridades.

Con la salida de Bush de la Casa Blanca se termina una presidencia turbulenta, marcada por la guerra y que llegó a término en medio de la peor crisis económica en décadas.

En el transcurso de sus ocho años en el poder, después de haber contado con el respaldo de todo el país después de los atentados del 11 de septiembre, Bush pasó de la cima a los abismos de la impopularidad.

Bush deja a Obama un país sumido en dos guerras, en Irak y Afganistán, y que atraviesa la peor recesión desde los años 30.

Obama prometió que una de sus primeras decisiones sería el cierre de la prisión de Guantánamo creada bajo la administración Bush. El equipo de Obama también ha declarado que una de sus principales tareas sería restablecer la buena imagen de Estados Unidos en el mundo.

Pero Bush niega que las relaciones de su país con el resto del mundo se hayan deteriorado y recuerda a los defensores de esta idea que su administración lanzó un gran proyecto de ayuda contra el SIDA y la malaria en Africa.

En los últimos meses se esforzó en explicar que se había visto confrontado a situaciones excepcionales.

En lo que se refiere a la crisis económica, el presidente saliente asegura que advirtió a los legisladores sobre la degradación de la situación, pero los congresistas no actuaron a tiempo.

El republicano ha puesto especial énfasis en que la transición, una de las más delicadas desde Abraham Lincoln, se lleve a cabo de manera suave.

También se abstuvo de anunciar amnistías controvertidas justo antes de dejar el cargo, como hiciera su antecesor, Bill Clinton.

Una vez que Obama llegue a la Casa Blanca encontrará un pequeño mensaje de Bush en el Despacho Oval.

Se trata de una tradición; Clinton le dejó uno a él en un cajón de la famosa mesa "Resolute", como Bush padre había hecho para el propio Clinton y Ronald Reagan para George H. W. Bush.

Según la portavoz del presidente saliente, Dana Perino, el contenido de la nota se parece a todo lo dicho por Bush sobre la elección de Obama, es decir que se trata "de un nuevo y fabuloso capítulo" y que le presenta "sus mejores deseos de éxito".

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