Bush se deshace en halagos para Panamá

WASHINGTON (AP). El presidente George W. Bush asistió el jueves a una reunión de oración con hispanos y, a diferencia del pasado y en una muestra de que ya se siente limitado por el próximo fin de su mandato, pronunció un discurso sin ofrecimientos aunque salpicado de buen humor.

Bush aprovechó el llamado "desayuno hispano de oración nacional" para hablar un poco de él y su familia, ignorando los temas regionales de libre comercio, inmigración, integración y cooperación que habían dominado sus intervenciones en la misma ocasión durante los últimos seis años consecutivos en los que participó.

Como en el pasado, Bush habló algunas palabras sueltas en español: "siéntense", "por supuesto", "mi niñita", "hermanos", "esposo" y "presidente de Panamá", pero con cierta nostalgia dijo que ésta era su última participación como presidente, ya que en enero entregará el cargo a quien resulte ganador en las elecciones previas de noviembre.

"Sucede que éste es un acontecimiento importante, según creo", dijo. "Es importante porque nos recuerda que más allá de lo que puede ser nuestro estatus en la vida, tenemos el deber de responder a un poder superior".

Indicó que el próximo año, cuando se haya retirado a su hacienda en Crawford, Texas, tendrá con su esposa Laura "un nuevo tipo de oración".

"Yo freiré los huevos, y ella estará orando para que no los queme", bromeó.

Los presidentes salientes en Estados Unidos mayormente toman sus meses finales para "tratar de hacer más historia", y protagonizan públicamente actos o dicen cosas que no harían en otras circunstancias.

Su antecesor, Bill Clinton, participó en una breve comedia con algunos reporteros acreditados ante la Casa Blanca y aceptaba bromas de algunos de ellos, como la pregunta de alguien: "¿Todavía sigues aquí?"

Es probable que el contacto final del presidente con América Latina sea con un viaje a Lima en noviembre para asistir a la cumbre de la APEC, el foro económico del Pacífico. En el 2004 estuvo en Santiago de Chile por el mismo motivo.

En el desayuno del jueves estuvo también presente la primera dama panameña Vivian Fernández de Torrijos. Bush la llamó por su nombre y se acordó que su hija Jenna vivió 11 meses en Panamá, donde la señora Torrijos la conoció.

"Mi niñita vivió en Panamá", dijo Bush. "Y el gobierno y pueblo de allí son tan buenos y hospitalarios que nunca podré pagar lo que hicieron por ella. Muchísimas gracias. Por favor dé a su esposo mis saludos, el presidente de Panamá".

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