Búsqueda de narco aterroriza a aldeanos hondureños

AHUAS, Honduras (AP). Un terrorífico tableteo de armas desde el cielo. Un rugido de helicópteros que descienden sobre una aldea hondureña. Y fuerzas de asalto que hablan inglés al derribar puertas y detener a los aldeanos en la búsqueda de un narcotraficante.

Los aldeanos dicen que la incursión antidrogas que mató a cuatro pasajeros de un barco en el río cuando los helicópteros abrieron fuego por error sobre civiles continuó en la madrugada cuando los comandos, entre los cuales había estadounidenses, allanaron la población.

Policías hondureños fuertemente armados en al menos dos helicópteros aterrizaron y partieron varias veces mientras los agentes registraban las casas y detenían a los lugareños en la aldea a orillas de un río en lo más profundo de la Mosquitia hondureña, así llamada por los indios miskito. Finalmente, aldeanos enfurecidos incendiaron la casa del presunto narco del pueblo en venganza por las muertes en el río.

Un helicóptero aterrizó frente a la casa de Hilaria Zavala alrededor de las 3 de la mañana, y los seis hombres que bajaron del aparato derribaron la puerta a patadas. Un "gringo", dijo, arrojó a su esposo al suelo y le apuntó con una pistola a la cabeza.

Un agente "lo tuvo así más de dos horas. Le preguntaban si él era 'El Renco', si el trabajaba para El Renco, si el material era de El Renco. Mi marido les contestaba que no, que él no tenía nada que ver", señaló Hilaria, dueña de un mercado cerca del muelle principal de Ahuas.

Los disparos comenzaron después de la medianoche, cuando policías hondureños que rastreaban un cargamento de cocaína después que fue traspasado de un avión a un bote cerca del pueblo fueron atacados a tiros, según las autoridades. Al devolver el fuego, los agentes dispararon por error a un bote de pasajeros, dejando cuatro muertos y otros tantos heridos.

Celin Eriksson, de 17 años, cuyo primo Haskel Tom Brooks Wood, de 14, murió en el bote, estaba esperándolo en el muelle cuando vio un camión blanco y unos 50 hombres que venían de Ahuas. Se escondió porque sabía que eran traficantes, pero los vió cargar bultos en un bote. Cuando aparecieron los helicópteros, los hombres huyeron. Dijo que no escuchó disparos desde el suelo. El bote con los bultos se fue a la deriva por el río.

Los comandos que bajaron del helicóptero lo esposaron y le apuntaron con un revólver a la cabeza. Algunos hablaban inglés, idioma que él conoce.

El chico contó que le dijeron que lo matarían si no les contaba donde estaba el Renco, y que le preguntaban, "¿dónde está El Renco? ¿Dónde está la mercancía?"

Dijo que lo obligaron a caminar por la orilla del río en busca del bote. Entonces lo dejaron esposado. Halló a un vecino que cortó las esposas de plástico con un machete y las guardó como prueba de que lo habían detenido los comandos.

Tras los tiroteos del 11 de mayo y la posterior incursión, cabe preguntar qué papel cumplieron, si es que cumplieron alguno, los agentes de la agencia antidrogas DEA que estaban en los helicópteros en los sucesos descritos por los aldeanos. La DEA ha dicho reiteradamente que sus agentes en la misión, en la que participaron dos helicópteros estadounidenses, eran solo asesores de la Policía Nacional Hondureña y no usaron sus armas.

En un pedido de respuesta a la versión de los aldeanos, la vocera de la DEA, Dawn Dearden, dijo el lunes que no había personal de la agencia en la aldea.

Funcionarios del Departamento de Estado y la embajada estadounidense en Tegucigalpa no respondieron a preguntas sobre la posible participación de otros estadounidenses. El departamento dijo la semana pasada que los pilotos de los helicópteros utilizados eran soldados guatemaltecos y civiles contratados enviados temporalmente a Honduras. No identificó las nacionalidades de los contratados.

José Ruiz, un vocero del Comando Sur estadounidense, que supervisa a las fuerzas estadounidenses en Honduras, dijo que no había efectivos estadounidenses allá.

"Podemos confirmar que no hubo participación de personal militar estadounidense ni equipos militares estadounidenses en forma alguna. Nuestra fuerza operativa conjunta en ocasiones apoya a la DEA, pero no tenía personal ni equipo en esa misión en particular", dijo Ruiz.

El vocero del ministerio de Seguridad hondureño, Héctor Iván Mejía, dijo que no tenía información sobre la incursión que denunciaron los aldeanos.

Sin embargo, varios aldeanos dijeron a la Associated Press que algunos de los agentes enmascarados eran gringos.

"Hablaban en inglés entre ellos y por las radios", dijo Zavala. "Traían una computadora y pusieron los nombres de todos y buscaron la identidad de todos".

En la orilla cerca del principal muelle de Ahuas, Sandra Madrid se ocultó en su vivienda de los intensos disparos que caían desde arriba. La mujer contó que los disparos duraron 15 minutos. "Yo nunca había visto una maquina así, ni un tiroteo así", señaló Madrid, que administra la principal empresa de transporte fluvial en la aldea.

Entonces, casi una hora después, los helicópteros descendieron frente al patio de la casa de ella.

El vecino Mariano Uitol dijo que bajaron unos 40 hombres en total y agregó: "Nos pidieron que nos metiéramos dentro de las casas todos, que no saliese nadie".

Los comandos se apoderaron del bote de un vecino para viajar por el río, dijo Madrid, y se llevaron al sobrino adolescente de Hilaria Zavala como guía. El había estado en el muelle esperando a su madre, que venía en el bote al que dispararon.

Testigos dijeron que los agentes hicieron varios viajes con bultos que cargaron en los helicópteros, los cuales partieron y regresaron varias veces en las dos horas siguientes.

Tras una investigación, militares hondureños destacados en Puerto Lempira, a corta distancia, concluyeron que los agentes dispararon por accidente contra los civiles, mataron a cuatro e hirieron a otros cuatro, dijo el coronel Ronald Rivera Amador, comandante de la fuerza especial militar conjunta Paz García.

Señaló que la fuerza especial efectuó sólo parte de la pesquisa y envió sus conclusiones a la fuerza de tarea conjunta General René Osorio. Mejía señaló que un fiscal federal hondureño está al frente de la investigación.

El trasiego de drogas se realiza desde hace décadas en la sabana y la región selvática del norte de Honduras. Pero los cargamentos de cocaína aumentaron drásticamente en los últimos años ante la represión en México y otros tramos de las rutas principales de la droga de Sudamérica a Estados Unidos. El Departamento de Estado dice que el 79% de los vuelos de contrabando de cocaína que parten de Sudamérica aterrizan en Honduras.

El alcalde de Ahuas, Lucio Baquedano, quien dijo que todas las víctimas del tiroteo eran inocentes, añadió que hay una célula del narco en su pueblo y que el número de pistas de aterrizaje clandestinas no sólo aumenta sino que se acerca a las zonas pobladas, poniendo en riesgo a más gente inocente.

Dijo que los traficantes que operaban en zonas más aisladas, ahora buscan rutas más cortas al río, donde los botes llevan la mercancia a la costa del Caribe.

La pista donde los agentes detectaron un aterrizaje el 11 de mayo está a menos de tres kilómetros del pueblo, dijo Baquedano.

La célula que opera en el pueblo es muy poderosa y hasta ahora no ha tenido oposición, dijo, y añadió que no podía hacer nada para detenerlos.

"Tuvimos reuniones y les dije que las pistas no deberían acercarse tanto a la municipalidad, porque ahora entendemos las consecuencias de que las pistas estén tan cerca de nosotros", dijo Baquedano.

Congresistas estadounidenses y grupos defensores de los derechos humanos han acrecentado sus críticas a los fondos que envía Washington a este país centroamericano de 8 millones de habitantes, que tiene una de las tasas de asesinatos más altas del mundo, en tanto las tasas de condenas por esos delitos son de las más bajas.

El Departamento de Estado está obligado a investigar si la Policía Nacional hondureña no ha cometido violaciones de los derechos humanos y en ese caso retener la ayuda estadounidense. No lo ha hecho, a pesar de un reclamo de 87 congresistas a la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton hace un año para que se ahondara la investigación.

El informe más reciente del Departamento de Estado sobre los derechos humanos en Honduras describe matanzas ilegales por parte de la policía y agentes del gobierno.

En la región donde se encuentra Ahuas, las familias pobres pueden ganar dinero ayudando a cargar y descargar cocaína, un problema que reconocen los funcionarios de todos los niveles, desde el presidente Porfirio Lobo hasta el jefe de la policía local, Filiberto Pravia Rodríguez.

Pravia dijo que escuchó los helicópteros durante la noche, pero solo salió cuando los soldados llamaron a su puerta a las 5.30 de la mañana. El y un juez trataron de ir al río, donde los soldados dijeron que había dos cadáveres en el agua, pero se encontraron con una turba enfurecida que blandía machetes y garrotes y cargaba cubos de gasolina.

"Tuve suerte y pude correr", relató.

Varias horas después, la multituud volcó su furia sobre la presunta casa de El Renco. Incendiaron la vivienda y las de tres de sus amigos.

"Como todo el relajo se montó por culpa de El Renco, pues los familiares y los amigos de los muertos fueron a quemarles las casas por narcos porque por su culpa todos pagamos", dijo Hilaria Zavala.

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes

Es momento de sentir, nuevamente, la adrenalina. #PonteC7