Buzos buscan drogas bajo el agua en puerto de Miami

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MIAMI ( AP). Un equipo de buzos de elite se coloca sus trajes y sus tanques y se sumerge en las aguas turbias debajo del barco de carga de 152 metros (498 pies) M/V Seaboard Pride en busca de drogas.

Los siete miembros del equipo de buceo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (conocido como ICE, sus siglas en inglés), creado en el 2004 y el único de su tipo en Estados Unidos, tratan de hallar cajas metálicas que los traficantes de drogas latinoamericanos a veces sueldan o enganchan de algún modo a cargueros e incluso cruceros. Las cajas pueden ser usadas también para colocar bombas o armas.

Cuando los barcos anclan en el país, buzos que trabajan para los traficantes van en busca de la carga oculta debajo del agua. Esas cajas han sido halladas en barcos atracados en puertos de Miami, de West Palm Beach y en otros sitios. Se encontraron paquetes de cocaína y otras drogas, pero no armas ni bombas.

El agente del ICE Dean Lang, subjefe del equipo de buzos, dijo que las medidas para contrarrestar el contrabando de drogas por tierra desde México puede hacer que los traficantes usen puertos y zonas costeras. Miami fue uno de los principales centros de traficantes en la década de 1980, en que las guerras entre pandillas generaron baños de sangre, y las autoridades no quieren volver a esos días.

" Si cierras un camino para las drogas, encuentran otro", dijo Lang.

Cuando los agentes abordaron el Seaboard Pride, le informaron al capitán que estaban haciendo una revisión al azar y se aseguraron de que ninguno de los 13 tripulantes, en su mayoría filipinos, activaba una hélice o una bomba de agua. El capitán, Dariusz Karbowiak, dijo que acababa de descargar una docena de contenedores de 12 metros (40 pies) con frutas y mariscos, y que no pensaba que hubiese contrabando en ellos.

" Adelante. No tenemos problemas" con la revisión, expresó Karbowiak, un polaco de 42 años.

Los agentes estudiaron un bosquejo del casco de la embarcación. Dos de ellos se quedaron en la cubierta y los demás se sumergieron en las aguas de la Bahía Vizcaína. Una soga los ayudaba a comunicarse entre ellos, con tirones de distinta intensidad.

No es una tarea fácil. El agua es verde y oscura. Las corrientes son imprevisibles en aguas de cinco metros (15 pies) de profundidad. Los buzos a veces se encuentran con tiburones, barracudas y anguilas, y pueden sentir fuertes vibraciones generadas por la nave que tienen arriba.

Tienen muy poca visibilidad, rara vez mayor de dos metros (siete pies), según Alan Vega, buzo que ha hecho unas 100 inspecciones subacuáticas en los últimos tres años.

" Tienes una linterna y todo se ve rojo, el color del barco", indicó Vega, aludiendo a la quilla de la nave. " Tú miras y miras a ver si encuentras algo inusual. No es la típica buceada caribeña con vistas majestuosas".

A pocos metros del barco se encuentra una lancha de la policía, que se asegura de que ninguna embarcación se acerque demasiado.

A veces se decide inspeccionar un barco porque estuvo atracado en algún país que es fuente de drogas, como Colombia. Otras se reciben datos de barcos a los que se le podría haber adosado una caja al ser sacados del agua para reparaciones o mantenimiento.

También se realizan inspecciones al azar, de acuerdo con Anthony Mangione, jefe de la oficina del ICE en Miami.

En la bahía, los buzos no encontraron nada sospechoso durante una inspección de 20 minutos.

" Todo parece en orden, pero necesita una buena limpieza", le dijo Skidmore al capitán Karbowiak.

El barco fue autorizado a zarpar hacia su siguiente destino, la isla caribeña de St. Thomas. Si bien no se halló nada, cada inspección subacuática es un valioso entrenamiento para otras misiones, incluidos posibles intentos de al-Qaida u otras organizaciones terroristas de usar puertos como el de Miami para ingresar explosivos o volar barcos.

" Los traficantes y los terroristas se adaptan", expresó Vega. " Podrían tratar de usar un barco que viene de Londres, un aliado de Estados Unidos. Lo revisaremos, porque nadie sabe a lo que pueden recurrir".

Cuando no están buscando drogas, los buzos inspeccionan puertos y canales que visitarán presidentes y dignatarios. También ayudan a la policía a recuperar armas y autos robados en lagos y canteras. En enero, por ejemplo, hicieron un descubrimiento escabroso en un canal: un cráneo humano que todavía no fue identificado.

En las incursiones en ríos y lagos, los buzos tienen que lidiar con cocodrilos, caimanes y víboras venenosas.

"El sur de la Florida ofrece una cantidad de riesgos. Es un ambiente muy duro para este trabajo", expresó Mangione.

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