CICR "profundamente alarmado" por la situación en la provincia siria de Alepo

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) afirmó hoy en un comunicado que está "profundamente alarmado" por la situación en la provincia septentrional siria de Alepo, donde los combates se están intensificando, los hospitales son blanco de ataques y hay más de 70.000 desplazados.

Desde esa región, la directora de la delegación del CICR en Siria, Marianne Gasser, indicó que "la infraestructura más básica para apoyar la vida de la gente está críticamente dañada, lo que ha empeorado la situación de la población de forma dramática, mientras el número de desplazados aumenta cada día".

La nota recordó que dos hospitales del norte de Alepo están actualmente fuera de servicio, tras haber sido destruidos parcialmente el pasado día 15 en ataques con víctimas civiles, incluidos trabajadores médicos.

El CICR instó a las partes en conflicto a un cese inmediato de las agresiones contra instalaciones y personal sanitario, que "están protegidos bajo la Ley Internacional Humanitaria, junto con infraestructuras básicas, como las plantas de tratamiento de agua".

Debido al deterioro de la situación, el CICR, en colaboración con la Media Luna Roja Siria, ha aumentado la cantidad de ayuda para la gente atrapada en esta última ola de violencia.

Ambas organizaciones intentan mejorar el acceso a agua limpia reparando o equipando pozos perforados, que actualmente son el único recurso hídrico en la zona y que proporcionan 46 millones de litros para 1,5 millones de personas en la ciudad de Alepo y su periferia.

También apoyan hospitales con la entrega de generadores, oxígeno y material sanitario, y están distribuyendo 10.200 paquetes de pan al día.

Por otro lado, Amnistía Internacional (AI) denunció en un comunicado que las autoridades turcas están impidiendo la entrada de civiles sirios heridos que necesitan atención médica urgente tras huir de los bombardeos en el norte de Alepo.

AI ha documentado casos de disparos por parte de las fuerzas de seguridad turcas a heridos sirios, incluidos menores, que en medio de la desesperación intentaron cruzar la frontera con la ayuda de contrabandistas.

La directora de la Respuesta de Crisis de AI, Tirana Hassan, señaló que, según el testimonio de las personas con las que ha hablado la organización, Turquía solo permite pasar a las personas con heridas graves.

"El hecho de que Turquía esté restringiendo el acceso a sirios enfermos y heridos demuestra que sus actuales políticas de control fronterizo están lejos de cumplir con sus obligaciones internacionales de ofrecer protección", consideró Hassan.

A su juicio, la frontera debe permanecer abierta para todos los que escapan del conflicto en Siria, especialmente para aquellos que necesitan atención médica.

AI ha entrevistado a médicos y parientes de heridos en el cruce de Öncüpinar/Bab al Salama, entre ambos países, que le han revelado que hay miles de sirios en condiciones desesperadas esperando para poder pasar a territorio turco.

Un facultativo de la localidad siria de Azaz, limítrofe con Turquía, dijo a AI que hay varios hospitales en esa zona que no están funcionando, por lo que tienen problemas para proporcionar tratamiento a quienes lo necesitan.

"No tenemos cirujanos suficientes ni equipamiento. Enviamos a los heridos en ambulancias locales al hospital del cruce de Bab al Salama para solicitar su traslado a Turquía, pero la mayoría han sido rechazados porque no tienen heridas graves", indicó el médico.

AI apuntó que, si bien las autoridades turcas han permitido a una decena de personas en estado grave atravesar la frontera en las últimas dos semanas, también han denegado el acceso a pacientes con enfermedades crónicas, como cáncer.

En ese sentido, AI subrayó que no ha podido encontrar pruebas de lo anunciado por las autoridades turcas de que han dejado pasar a unos 10.000 sirios a través de Öncüpinar/Bab al Salama. 

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