California: Juez elimina protección a maestros

Un juez eliminó la contratación vitalicia y otras protecciones laborales de que gozan maestros de escuelas públicas de California, calificándolas de inconstitucionales. También afirmó que tales leyes afectan a los estudiantes, especialmente los pobres y de minorías, porque les imponen malos maestros a los que resulta casi imposible despedir.

En una decisión histórica que pudiera influir el debate cada vez más airado sobre el empleo de por vida de los maestros en todo el país, el juez Rolf Treu del Tribunal Superior de Los Ángeles citó el caso histórico de Brown vs. Junta de Educación al fallar que los estudiantes tienen un derecho fundamental a una educación igualitaria.

El juez coincidió con los alegatos de los nueve alumnos que plantearon la demanda y falló que las leyes de California sobre la contratación y despido de maestros han resultado en "una cantidad significativa de profesores abrumadoramente inefectivos en las aulas del estado".

También concordó con los demandantes al decir que una parte desproporcionada de esos maestros están en escuelas donde la mayoría de los alumnos son de minorías y de familias de bajos ingresos.

El juez suspendió la aplicación de su fallo hasta que se presente una apelación. El caso abarca a alumnos de kínder a duodécimo grados.

La Procuraduría General de California dijo que estudia sus opciones legales, mientras que la Asociación de Maestros de California, el mayor sindicato de maestros del estado, con 325.000 miembros, prometió apelar.

"Pasar por alto el proceso legislativo para quitar a los maestros de sus derechos profesionales sólo afecta a los estudiantes y las escuelas", indicó el sindicato.

Los maestros alegan desde hace mucho que la seguridad laboral evita que los administradores los despidan sin razón y alegan que el sistema protege la libertad académica y ayuda a atraer a maestros talentosos a una profesión que no paga buenos salarios.

"Es una decisión histórica que puede cambiar el rostro de la educación en California y a nivel nacional", dijo Theodore Boutrous Jr., abogado de los estudiantes. "Esto va a ser un gran molde para las cosas que están mal con la educación".

El juez declinó decirle a la Legislatura exactamente cómo cambiar el sistema, pero expresó confianza en que lo hará de manera que pase por el matiz constitucional y provea "a cada niño del estado con una oportunidad básicamente equitativa de tener una educación de calidad".

La demanda sostiene que los maestros incompetentes son tan protegidos por las leyes de contratación permanente que es casi imposible despedirlos. Los demandantes también afirman que las escuelas ubicadas en barrios pobres son usadas como vertederos donde se arrojan a los malos maestros.

Al derogar las leyes referentes a condición permanente, antigüedad y otras protecciones, el juez dijo que había evidencia incontrovertible sobre el daño infligido a los estudiantes por maestros incompetentes.

Citó el hallazgo de un experto que dice que un solo año con un maestro incompetente le cuesta a un estudiante 50.000 dólares en ingresos potenciales a lo largo de su vida.

Los maestros en California reciben la condición vitalicia después de solo dos años, mucho antes que en cualquier otro estado. Si un distrito escolar intenta despedir a un maestro contratado con condición vitalicia y el educador se resiste, daría pie a un proceso largo que incluye audiencias y apelaciones.

El superintendente escolar de Los Ángeles, John Deasy, testificó que en promedio puede tardar más de dos años —y a veces hasta 10— despedir a un maestro incompetente con contratación vitalicia. El costo, dijo, puede alcanzar los 450.000 dólares.

El juez también abordó las leyes que estipulan que los maestros nuevos deben ser los primeros en ser despedidos cuando se requiera un recorte de plantilla, aun si el nuevo maestro es talentoso y el veterano un inepto.

El caso fue presentado por un grupo de estudiantes que dijeron que tenían maestros incapaces de mantener las aulas bajo control, que llegaban a la escuela sin preparación y que en algunos casos les decían que nunca llegarían a ningún lado.

"Siendo niño, a veces es fácil sentir que nadie te escucha. Hoy día estoy feliz de no haberme quedado callada", dijo la estudiante Julia Macías. "Estoy contenta de que con el apoyo de mis padres pude defender mi derecho a una mayor educación".

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