Campesinos toman sede de Defensoría en Bogotá, exigen diálogo

La sede de la Defensoría del Pueblo colombiano en Bogotá fue tomada hoy por representantes de la Asociación Campesina del Catatumbo (Asamcat) para exigir más diálogo con el Gobierno, según informó esa organización.

Los representantes campesinos denunciaron que el Gobierno no ha cumplido los acuerdos alcanzados para levantar el paro que desarrollaron entre agosto y septiembre de 2013 y pidieron que se reactiven los diálogos, según un comunicado de Asamcat.

Tras ese paro de 2013, los sectores campesinos de Colombia manifestaron sus reivindicaciones en otra huelga que desarrollaron en abril y mayo del año pasado.

Finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo para la celebración de reuniones frecuentes entre representantes del Estado y diferentes mesas regionales, cuya periodicidad no se estableció.

Entre los temas a tratar en esos encuentros figuran aspectos como la sustitución de miles de hectáreas de cultivos de coca que la mesa regional del Catatumbo, región fronteriza con Venezuela, proponía debatir.

Precisamente, el comunicado de Asamcat pide que se reactive la mesa de interlocución en una sesión extraordinaria que debería iniciarse mañana según sus peticiones.

Asimismo, exigen que se constituya una zona de reserva campesina entre los municipios de Hacarí, San Calixto y Teorama situados en el departamento de Norte de Santander (noreste).

En su pliego de reivindicaciones también reclamaron al defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, que se comprometa a "buscar garantías para la no criminalización de la protesta social".

Asamcat destacó en su comunicado que "están en condiciones de permanecer por tiempo indefinido" en las instalaciones de la Defensoría.

Según informaron a Efe fuentes de esa institución, a primera hora de hoy dos hombres que portaban camisetas en la cabeza para evitar ser reconocidos, así como símbolos del movimiento político izquierdista Marcha Patriótica y de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), ingresaron en el edificio.

En los alrededores les apoyaba un grupo de entre treinta y cuarenta personas que compartían sus reivindicaciones.

Por motivos de seguridad se cerró la entrada al edificio para "poder manejar la situación", indicaron esas fuentes.

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