Caso de ecuatoriano asesinado en Nueva York pasa al jurado

RIVERHEAD, Nueva York, EU ( AP). Los fiscales concluyeron el martes su caso contra un adolescente blanco acusado de matar a puñaladas a un inmigrante ecuatoriano en Nueva York, con lo que se espera que el jurado asignado al caso en Riverhead empiece a deliberar la sentencia el miércoles.

Jeffrey Conroy, de 19 años, es acusado de asesinato y homicidio agravado por la intolerancia.

Conroy le dijo a la Policía que él fue el responsable de la muerte de Marcelo Lucero en 2008 pero después testificó que él estaba realmente haciéndose responsable para que no resultara perjudicado un coacusado.

Los fiscales subestimaron el martes los reclamos de inocencia de Conroy en sus argumentos de cierre. Dijeron que el adolescente residente en Patchogue y otros seis atacaron y mataron a Lucero como parte de una campaña de violencia contra los hispanos. Dijeron que él no cambió su relato sino hasta el final del juicio.

Cuatro de los adolescentes implicados se han declarado culpables de cargos relacionados por delitos de intolerancia; dos esperan ser llevados a juicio.

Un fiscal dijo el martes en sus alegatos finales del juicio que el inmigrante ecuatoriano decidió defenderse de una banda de adolescentes blancos y terminó pagando con su vida.

La fiscalía sostuvo que la muerte a puñaladas de Lucero en noviembre de 2008 cerca de una estación de tren fue la culminación de una campaña de violencia de chicos adolescentes blancos contra hispanos, calificada de " ataques contra hispanos o mexicanos".

Desde la muerte, el Departamento de Justicia nacional inició una investigación sobre los delitos de intolerancia en el este de Long Island y la respuesta policial.

Siete adolescentes fueron implicados en la muerte del ecuatoriano, pero sólo uno de ellos, Conroy ha sido acusado de asesinato y homicidio agravado por la intolerancia, entre otros cargos, porque la fiscalía sostiene que fue quien asestó el golpe mortal.

La fiscal adjunta Megan O'Donnell notó que muchos de los hispanos que habían sido atacados en los días previos a la muerte de Lucero se resistían a denunciar las agresiones a la policía por temor a que les preguntaran sobre su situación migratoria.

Agregó que la banda de estudiantes de la secundaria de Patchogue-Medford atacaba con sensación de impunidad, confiada en que sus víctimas permanecerían en silencio. Ella consideró esa actitud como " las reglas de la agresión contra los hispanos".

La fiscal comentó que después de los ataques " se iban a su casa o a una fiesta; Marcelo Lucero tuvo la osadía de no seguir las reglas y responder".

Lucero, de 37 años, caminaba junto con un amigo cerca de la estación de tren de Patchogue cerca de la medianoche cuando fueron enfrentados por los adolescentes, que según la fiscalía rondaban en busca de víctimas.

Los adolescentes empezaron a proferir insultos étnicos y se aproximaron a los hispanos. Uno de los atacantes golpeó a Lucero en la cara. Enseguida, Lucero y su amigo se sacaron los cintos para defenderse.

O'Donnell dijo que después que Conroy fue golpeado en la cabeza con el cinto de Lucero, el adolescente se enfureció, extrajo un cuchillo y cargó sobre la víctima, apuñalándolo en el pecho antes de huir. Lucero dejó un reguero de sangre de más de 120 metros hasta que se desplomó en un callejón.

Conroy y los demás adolescentes fueron arrestados minutos después a unas pocas cuadras del lugar. Conroy dijo al policía que lo arrestó _y lo confirmó en una declaración de cinco páginas a la policía_ que fue él quien apuñaló a Lucero. Un coacusado atestiguó que Conroy le dijo que había sido el autor de la puñalada fatal.

Sin embargo, la semana pasada Conroy declaró en su propia defensa y acusó a Christopher Overton, a quien había conocido esa noche, de haber apuñalado a Lucero. Agregó que Overton le pidió que asumiera la culpa porque ya estaba en dificultades con la Policía y dijo que Overton le aseguró que Lucero no estaba herido de gravedad.

Conroy agregó que Overton le dijo esa noche que tenía una condena por hurto en un caso en que el propietario de la casa robada había muerto. " Me dio pena por él", afirmó.

El abogado de Overton desestimó esa afirmación como un intento de desviar la culpa.

También se reveló durante el testimonio en el juicio que Conroy tiene una cruz esvástica tatuada en una pierna. O'Donnell sostuvo durante su alegato el martes que era un reflejo de la actitud de Conroy.

" Sabía que era un símbolo peligroso", agregó O'Donnell.

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