Castro cumple 82 años con enorme peso simbólico en Cuba

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LA HABANA (AP). El ex presidente Fidel Castro llega el miércoles a los 82 años sin ser el gobernante de la isla, pero su impronta de líder comunista permanece para decepción de sus detractores y alivio de sus admiradores

Más flaco y encanecido que en los tiempos en que se mostraba a menudo en público, con un rictus que lo asemeja a un "Quijote" y ropa deportiva en vez de su legendario uniforme verde olivo, Castro continúa siendo un líder.

Hasta ahora no hay información oficial sobre los festejos por el onomástico, pero un grupo de santeros (religiosos afrocubanos) anunciaron una actividad en su honor y la prensa local (de carácter estatal) no dejó pasar el momento.

"En cada pecho, Fidel", tituló por ejemplo el semanario habanero "Tribuna"; mientras el rotativo "Trabajadores" puso una foto de Fidel Castro junto al prócer José Martí y lo calificó de "guía eterno".

"La autoridad que tiene Fidel no la tendrá nadie otra vez en Cuba", dijo alguna vez su hermano y ahora presidente Raúl Castro. La historia pareció darle la razón en estos meses en los cuales le tocó a él hacerse cargo del gobierno.

Raúl de 76 años tomó el ejecutivo en febrero y su primer acto oficial fue pedirle permiso al parlamento, para consultar con su hermano mayor las decisiones importantes.

El gesto pudo parecer una cortesía pero la lectura de algunas columnas de opinión, la forma elegida por el ex gobernante para fijar posiciones debido a que ya no aparece en público, mostró en las semanas siguientes que Fidel Castro tomó parte en la reestructuración del gabinete.

En cuanto a su verdadero estado de salud sigue siendo tan misterioso como cuando delegó el poder en julio del 2006.

La última vez que se difundieron imágenes suyas fue en junio junto al venezolano Hugo Chávez que lo visitó. Unos días después estuvo seis horas con el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Sin embargo, Castro se guardó de hacer comentarios específicos sobre lo que opina de algunas de las resoluciones promulgadas por Raúl como la entrega de tierras ociosas a productores privados o los permisos para que los cubanos se alojen en los hoteles.

Estos temas eran sensibles para Fidel Castro, quien reconoció que las reformas de los 90 fueron una concesión a la crisis y se jactó poco antes de enfermarse del reforzamiento del papel estatal para golpear la desigualdad social entre los isleños.

Sus admiradores suelen mostrar alivio porque aunque anciano lo ven activo y lúcido; sus detractores y críticos --incluyendo a funcionarios de su archienemigo el gobierno de Estados Unidos-- están más cautelosos que al comienzo de su retiro cuando pronosticaron una rápida transición hacia un sistema capitalista.

De cualquier forma el líder ya tiene un lugar en la historia del siglo XX que marcó con su impronta rebelde durante la intensa segunda mitad de siglo.

"Bajo Castro, Cuba jugó un rol en el mundo fuera de toda proporción en relación a su tamaño, siempre ejerciendo una influencia que parecía mayor a su poder real", comentó a la AP el analista Wayne Smith, un ex diplomático y quien es director de la oficina de intereses de Estados Unidos en La Habana.

"Como Nelson Mandela dijo una vez sobre él: ? si no fuera por Fidel Castro Sudáfrica estaría gobernada por la supremacía de los blancos'. Uno puede o no estar de acuerdo con él, pero sin duda Castro es una figura destacada", agregó.

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