Castro devela nexos con FARC y gobiernos colombianos

LA HABANA (AP). El ex líder de las FARC Manuel Marulanda estaba obsesionado con viajar a Cuba pero nunca lo hizo, varios gobiernos de turno pidieron ayuda a la isla para lograr liberaciones de secuestrados: estas son algunas revelaciones del ex presidente Fidel Castro.

El libro "La Paz en Colombia" fue presentado esta semana acompañado de la transcripción de conversaciones con líderes rebeldes, fotos e informes de inteligencia.

Castro, de 82 años, hizo un compendio de las relaciones de la isla con la guerrilla colombiana, especialmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su intermediación ante los gobiernos de Bogotá para lograr una distensión del conflicto, pero aclarando que nunca fue más allá de lo que pidieron las partes.

El volumen detalla en 14 capítulos los encuentros del líder cubano con los comandantes rebeldes de las FARC, con algunos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) -- la segunda fuerza rebelde-- y con los presidentes César Gaviria (1990-1994) y Andrés Pastrana (1998-2002).

"Marulanda comprende las realidades del país y la época en que le tocó nacer. Estaba lejos de ser el bandido y narcotraficante que se empeñaron siempre en presentar sus enemigos", escribió el ex mandatario.

Al menos en dos ocasiones se hicieron preparativos para el viaje de Marulanda a Cuba (los isleños debían mandar un avión) pero nunca se concretó el proyecto.

Pero Castro también marcó sus diferencias como la concepción de una "guerra prolongada" para tomar el poder de Marulanda o el secuestro de civiles. "Es conocida mi posición (contraria) a cargar con los prisioneros de guerra, a aplicar políticas que los humillen o someterlo a las duras condiciones de la selva", expresó.

Castro dio especial importancia al informe reservado de 1999 de uno de sus enviados --y enlace con Marulanda--, el director de América del Partido Comunista de Cuba, José Arbesú.

"Podríamos caracterizarlo de hombre carismático, con mucha autoridad, con cultura autodidacta y malicia campesina, es detalloso (detallista) y se ocupa mucho de su tropa", se lee en el documento presentado por Arbesú a Castro sobre Marulanda, quien murió en marzo pasado de un infarto, según dijeron sus lugartenientes.

Pese a no haber asistido a la reunión planeada con Pastrana en San Vicente del Caguán en 1999, Marulanda tenía un campamento a sólo una hora del lugar y el informe de su reunión con los enviados de Castro --y otros líderes latinoamericanos de izquierda-- indica que el dirigente guerrillero en realidad no pensaba abandonar la guerra.

"Apreciamos una guerrilla --la que vimos allí-- muy disciplinada y bien armada, con un nivel cultural aceptable y con mucha integración de mujeres", agregó el informante.

Durante el lanzamiento del libro, Arbesú aseguró que ningún movimiento guerrillero de Colombia había recibido armas de Cuba. En cambio Castro relató que si fueron entrenados rebeldes salvadoreños.

Paralelamente mencionó sin detallar que las relaciones de Cuba con uno de los sucesores de Marulanda, Alfonso Cano "no siempre" fue "amable".

Cuba también fue varias veces llamada por los gobiernos de turno para intermediar --exitosamente-- con grupos rebeldes, como el caso del secuestro de Jaime Betancourt en noviembre de 1983 y Juan Carlos Gaviria en 1996, hermanos de los presidentes Belisario Betancur y César Gaviria respectivamente.

Otro caso relatado en detalle por Castro fue la participación de La Habana en evitar una masacre tras el asalto del grupo M-19 a la embajada dominicana en Bogotá. Diplomáticos latinoamericanos, observadores y rehenes lograron salir pese a las intenciones del mandatario colombiano Julio César Turbay Ayala de concluir con un enfrentamiento violento.

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