Cazas turcos patrullan desde el aire tras golpe fallido

Aviones de guerra turcos patrullan los cielos del país el lunes, tres días después de un intento de golpe de Estado, un síntoma de que las autoridades temen que la amenaza contra el gobierno no se ha disipado todavía.

Los cazas F-16 protegieron el espacio aéreo turco durante la noche, después de que una facción del ejército lanzara un golpe fallido el viernes por la noche contra el presidente, Recep Tayyip Erdogan, según explicó el lunes un alto funcionario, que habló bajo condición de anonimato en línea con las normas del gobierno.

Según la agencia de noticias estatal Anadolu, Erdogan ordenó la vigilancia nocturna de los F-16 "para controlar el espacio aéreo y la seguridad".

Los golpistas emplearon aviones de combate que dispararon a instalaciones clave del gobierno y sacaron tanques a las calles, pero la rebelión — que no contaba con el respaldo de los altos mandos de las fuerzas armadas — fue sofocada por fuerzas leales al gobierno y la movilización ciudadana. Al menos 294 personas fallecieron y 1.400 más resultaron heridas en una intentona golpista que pilló al gobierno, y a buena parte del mundo, por sorpresa.

El domingo, el primer ministro, Binali Yildirim, dijo que el intento de golpe de Estado había fracasado y la vida regresaba a la normalidad. Pero él y otros funcionarios pidieron a la población que tomara las calles por la noche, alegando que todavía había riesgos.

Al caer la noche, miles de personas ondeando banderas se manifestaron en la Plaza Taksim de Estambul, en la de Kizilay en Ankara y en otros puntos del país. Erdogan siguió en Estambul a pesar de las informaciones que apuntaban a que regresaría a la capital para dirigirse a los congregados en la plaza Kizilay. Según medios, cerca de 2.000 agentes de las fuerzas especiales se desplegaron en Estambul para proteger instalaciones clave.

El gobierno actuó con rapidez tras el intento golpista para afianzar su poder y retirar a aquellos que son considerados enemigos, deteniendo a unas 6.000 personas, entre ellos varios generales.

Mientras el gobierno se prepara para celebrar su primera reunión ordinaria desde el fallido golpe, las fuerzas de seguridad siguieron efectuando redadas en instalaciones militares en busca de supuestos conspiradores. A primera hora del lunes se efectuaron registros en los edificios de la Academia de la Fuerza Aérea y en residencias en Estambul, dijo Anadolu. No estuvo claro si se practicaron más detenciones.

Estas acciones no tuvieron como objetivo solo a generales y soldados, sino también a una parte importante de la judicatura que en su día bloqueó a Erdogan, planteando dudas sobre su los esfuerzos para derrocarlo arrastrarán a Turquía a un gobierno más autoritario.

No está claro cómo afectará la purga posterior al intento de golpe al poder judicial, ni qué medidas tomará el gobierno para reemplazar a los magistrados y fiscales cesados o dónde se celebraran los juicios a los detenidos.

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