Cejil dice que prohibición de una marcha pro DDHH en Nicaragua es "represión"

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) denunció hoy que la prohibición por parte de las autoridades nicaragüenses de una marcha con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos es "una expresión más de la represión" que se vive en el país centroamericano.

El organismo internacional afirmó en un comunicado firmado en Panamá que "esta acción es una expresión más de la represión que enfrenta el pueblo nicaragüense y demuestra que en este país no hay espacio para manifestarse ni para defender los derechos humanos.

La Policía Nacional de Nicaragua prohibió al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) celebrar este lunes el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con una caminata por el centro de Managua.

Las autoridades nicaragüenses alegaron razones legales y de seguridad para negar el permiso de manifestación a la ONG, una de las más criticas contra la acción del Gobierno en la crisis que estalló el pasado abril y que ya ha dejado cientos de muertos y detenidos.

"Desde CEJIL condenamos enérgicamente todo intento por obstaculizar el trabajo que realizan (en el Cenidh) y advertimos que la intención estatal es dejar en indefensión a la población que clama por democracia y justicia", señaló en la nota la directora del Programa para Centroamérica y México de Cejil, Marcia Aguiluz Soto.

El centro pidió en el mismo comunicado a la comunidad internacional condenar los hechos y exigir al Gobierno del presidente Daniel Ortega "abstenerse de perseguir al Cenidh y a todas las organizaciones de sociedad civil que de manera legítima están defendiendo la democracia".

Nicaragua atraviesa la crisis más sangrienta desde los años 80 del siglo pasado, también con Ortega como presidente, que ha dejado entre 325 y 545 muertos, según distintos organismos humanitarios, de los cuales el mandatario solo reconoce 199 fallecidos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua de más de 300 muertes, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

Ortega niega todas las acusaciones y sostiene que todo se debe a un intento de golpe de Estado, detrás del cual estaría Estados Unidos.

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