Chávez dice está dispuesto a reconocer eventual derrota

CARACAS (AP). A nueve meses de los comicios en los que el presidente Hugo Chávez se juega la tercera reelección y la continuidad de su proyecto político, el líder izquierdista afirmó el viernes que estaba dispuesto a reconocer una eventual derrota y exigió a la oposición a que se comprometa a lo mismo.

Al presentar el balance de su 13er año de gestión a la Asamblea Nacional, Chávez dijo que si algún opositor resulta vencedor en las elecciones del 7 de octubre "yo sería el primero en reconocerlo".

Destacó en su maratónico discurso, que se extendió por más de nueve horas, que el 2012 será un "año de pruebas" y de "confrontaciones de ideas", pero aseguró que estaba confiado en que se impondrá la "institucionalidad".

"Estoy parado, completo, y entero", expresó Chávez, al asegurar que había superado el cáncer que enfrentó a mediados del año pasado. "Me hacía falta el cáncer. Le doy gracias a Dios", dijo el gobernante al señalar que el padecimiento lo ayudó a "frenar en seco".

El gobernante, de 57 años, acudió ante el congreso, dominado por los aliados del gobierno, para exponer la "Memoria y Cuenta" de su gestión del 2011, en un país afectado por la creciente delincuencia y galopante inflación.

El mandatario aprovechó el acto para defender la visita que realizó a comienzos de semana a Caracas el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, la cual fue cuestionada por los opositores y Estados Unidos.

Señaló que el líder persa es "un buen hombre. No es ningún fanático religioso".

Defendió a su vez el programa nuclear iraní, destacando que "no hay ninguna prueba" de que Irán está desarrollando armas atómicas.

Al rechazar los cuestionamientos que han hecho opositores a su gestión por la creciente criminalidad que enfrenta Venezuela, Chávez dijo que "no es política" que se utilice ese problema para confrontarlo. "La responsabilidad de todos los problemas del país es de todos nosotros", agregó.

Para hacer frente al auge delictivo el gobernante propuso la creación de un nuevo programa estatal, que denominó "gran misión de la seguridad".

Bajo la consigna "el pueblo lo sabe y tiene razón, aquí el que manda es Chávez y la revolución", varios miles de seguidores del mandatario y empleados públicos, con sus características franelas rojas, se concentraron en los alrededores de la Asamblea Nacional para acompañar desde las calles al gobernante.

En medio de una fuerte custodia, Chávez salió del palacio presidencial en un vehículo descapotado y recorrió en caravana algunas calles del centro de Caracas hasta la sede del congreso.

La alta delincuencia y galopante inflación son considerados por la oposición como las mayores debilidades del gobierno de Chávez, quien empero mantiene su popularidad sobre 50%, según estimaciones de las principales encuestas locales.

Al desestimar el incremento que sufrieron los precios el año pasado, especialmente en el renglón de alimentos que registraron una tasa de 33%, Chávez dijo que había que poner en "contexto internacional" las cifras, e indicó que en sus 13 años de mandato se ha registrado una inflación promedio de 22,2%.

"Pido ayuda incluso a esta Asamblea, e incluso a ustedes a los que saben de este tema, para que al mismo tiempo que sigamos incrementado el Producto Interno Bruto sigamos haciendo esfuerzos y que sean cada día más efectivos para reducir esa inflación", acotó.

"Este año no aspiramos menos de 4 de ese 5% (de crecimiento económico)", dijo Chávez al expresar que espera que la economía mantenga el ritmo de crecimiento de los últimos dos años.

Durante su discurso el gobernante defendió en varias oportunidades al alto mando militar, y en particular al recién nombrado ministro de Defensa, general en jefe Henry Rangel Silva, quien ha sido señalado por Washington de apoyar las actividades narcotraficantes de la guerrilla colombiana de las FARC.

Chávez dijo que durante su gobierno se ha fortalecido y modernizado el armamento de los militares venezolanas, y anunció que "pronto comenzarán a llegar los (misiles) de largo alcance".

El mandatario criticó con dureza a la cúpula de la Iglesia católica, con la que ha mantenido tirantes relaciones en sus 13 años de gobierno, y la señaló de apoyar el fallido golpe de abril del 2002.

"¿Quién de la Iglesia o de la jerarquía católica venezolana ha pedido perdón o algo que se parezca por haber apoyado la masacre de Puente Llaguno y el golpe de estado fascista del 11 de abril (del 2002), quién?, ¿Quién ha pedido perdón? Nadie ha pedido perdón", afirmó.

La presentación del mensaje anual del mandatario no escapó a la intensa polarización que impera en Venezuela.

Chávez intercambió algunas palabras con diputados opositores que criticaron su gestión.

La diputada y precandidata presidencial opositora María Corina Machado retó al gobernante a un debate y denunció que la política de expropiaciones representaba un "robo".

"Usted me ha llamado ladrón...Está fuera de ranking para debatir conmigo. Aguila no caza mosca, diputada", dijo el mandatario al rechazar las expresiones de Machado.

El bloque opositor objetó en un comunicado la gestión que cumplió Chávez durante el 2011 en materia de seguridad, economía, vivienda, y salud, y dijo que era lamentable que el mandatario siga "desconociendo los problemas de la gente por estar ocupado en perpetuarse en el poder".

De acuerdo a cifras de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), durante el 2011 fueron asesinadas 19.336 personas, lo que representó un aumento de 10% respecto al año anterior cuando se registraron 17.600 homicidios.

Entre 1998 y el 2010 la tasa de homicidios casi se triplicó, al pasar de 19 a 57 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que convierte a Venezuela en uno de los países más violentos de la región, agregó.

El ministro de Relaciones Interiores, Tareck El Aissami, dijo esta semana que para el gobierno ha sido difícil "romper ese piso duro de 48 muertes por cada 100.000 habitantes", pero reconoció que se ha bajado "significativamente esa curva en estos últimos años", aunque no precisó cifras.

A pesar de tener desde hace casi nueve años un control de precios y de cambio, Venezuela concluyó el 2011 con una inflación de 27,6%, la segunda mayor del mundo, superada sólo por Etiopía, y la más alta de la región.

El acelerado crecimiento de los precios empañó los resultados de crecimiento económico de Venezuela, que es uno de los principales productores de crudo del mundo. El PIB creció 4% durante el 2011.

El mandatario, que está impulsado en Venezuela un proyecto socialista, optará en los comicios del próximo 7 de octubre a una tercera reelección.

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