Chávez fustiga a medios y pide medidas en su contra

CARACAS (AP). El presidente Hugo Chávez fustigó ayer lunes a los medios locales, algunos de ellos fuertes críticos del gobierno, y exhortó a los organismos del estado a enfrentarlos para frenar un supuesto plan subversivo en el país.

Los medios privados "han comenzado una agresión abierta y descarada contra una juez, que estoy seguro tomó una decisión ajustada a derecho (y) eso se llama subversión y nosotros no podemos tolerarlo", dijo el gobernante ante miles de sus seguidores concentrados en el palacio de gobierno para conmemorar el aniversario del fallido golpe del 2002.

"Yo espero que los organos correspondientes hagan lo que tengan que hacer, en relación con los medios de comunicación que de manera descarada están tratando de subvertir y desestabilizar al país. No podemos permitirlo", enfatizó.

Durante sus más de 10 años de mandato Chávez ha mantenido tirantes relaciones con los principales medios de comunicación del país, la cúpula empresarial y las autoridades eclesiásticas, a los que ha acusado de conspirar contra su gobierno.

Leopoldo Castillo, conductor del espacio "Aló Ciudadano" de Globovision, acusó al mandatario de "socavar la libertad de expresión en Venezuela al criminalizar la opinión".

El título de ese programa ya insinúa cierta crítica, ya que Chávez tiene uno llamado "Aló Presidente".

"El presidente le ha dado ordenes, instrucciones a Conatel (organismo regulador de las telecomunicaciones) para que tome acciones directas con relación a los medios de comunicación. Quiero que sepan que Conatel por virtud de la ley tiene autonomía del poder ejecutivo", añadió Castillo.

Los adversarios del mandatario critican una serie de medidas tomadas por el líder socialista y sus aliados, incluyendo la condena de un grupo de policías en relación al golpe del 11 de abril del 2002 y varios cambios legislativos que socavan el poder a gobiernos regionales opositores y los privan de ingresos propios.

La Fiscalía también resucitó un caso por corrupción en contra del ex gobernador opositor del estado Zulia, Manuel Rosales, y encarceló al ex ministro de Defensa, Raúl Baduel, acusado por una presunta sustracción de fondos durante su gestión luego de pasar a retiro y tomar distancia de las ideas del gobernante. En cambio, hasta el momento ni un solo destacado político aliado de Chávez ha sido acusado de corrupción, a pesar de las muchas acusaciones de sus críticos.

"Invito a los poderes del estado a seguir en la ofensiva por la justicia", insistió Chávez al referirse a las severas criticas de algunos medios privados al dictamen de un tribunal local, el 3 de abril, que condenó a entre 17 y 30 años de cárcel a tres comisarios y seis policías acusados del asesinato de manifestantes en las violentas protestas a las que siguieron el fallido golpe en su contra.

Esa decisión de la juez Maryorie Calderón, en uno de los casos de más larga duración en la historia judicial venezolana, ha sido criticada severamente por varias organizaciones de derechos humanos, la Iglesia catolíca y en particular por la cadena televisiva de noticias Globovisión.

Liliana Ortega, directora de la organización humanitaria Comité de Familiares de Víctimas del 27 de febrero de 1989 (Cofavic), expresó recientemente que esta sentencia "ayuda a consolidar la impunidad porque uno de los problemas más graves que hemos visto en este caso en concreto es que ha habido serias desviaciones al debido proceso".

Las investigaciones también se vieron afectadas por el proceso que abrió otro tribunal contra cuatro dirigentes y simpatizantes oficialistas, los cuales fueron captados por una televisora y algunos fotógrafos mientras disparaban contra centenares de manifestantes opositores y policías. Los cuatro pistoleros permanecieron detenidos más de un año, pero luego fueron absueltos y el gobierno los declaró "héroes de la revolución" bolivariana de Chávez.

Durante el 11 de abril del 2002 se realizaron en Caracas violentas protestas callejeras donde murieron por arma de fuego unas 19 personas, entre ellas un fotógrafo de un diario local debido a un disparo en la cabeza, y varios centenares resultaron heridos.

A raíz de los violentos incidentes se generó una rebelión militar y civil que llevó a un fallido golpe que sacó a Chávez del gobierno casi dos días.

El presidente venezolano también abogó para que se lleve a juicio a los que llamó "los actores intelectuales" en el golpe del 2002.

"Ahí están para que continué la investigación a fondo y se establezcan las responsabilidades que haya que establecer y las sanciones que haya que imponer", acotó.

Chávez acusa a los medios privados de estar alineados con la oposición y de haber apoyado el breve golpe de 2002 al transmitir dibujos animados y películas en lugar de las demostraciones de apoyo hacia el mandatario. Los periodistas de esos medios han dicho que las protestas violentas organizadas por los "chavistas" frente a las oficinas centrales de los canales les impidieron informar sobre los acontecimientos.

Venezuela sigue teniendo una amplia gama de periódicos, incluyendo muchos que son críticos del gobierno.

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