Chile: bombardearán nubes e infiltrarán napas para frenar sequía

SANTIAGO DE CHILE ( AP). El gobierno chileno anunció que se bombardearán nubes y se infiltrarán napas subterráneas para enfrentar la creciente sequía, días después de que el invierno altiplánico arrasara con un poblado en la zona del desierto de Atacama.

De las 345 comunas de todo el país, hasta ahora 95 fueron declaradas en emergencia agrícola, según la Sociedad Nacional de Agricultura.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera creó una comisión ministerial para que analice fórmulas para mitigar el problema. En mayo se iniciará un programa de bombardeo de nubes que debería incrementar en un 10% las lluvias. El plan se aplicaría en cuatro de las 15 regiones administrativas en que se divide del país durante tres años con un costo de 10 millones de dólares.

El ministro de Agricultura interino, Alvaro Cruzat, dijo que la idea sobre el programa de bombardeo o sembrado de nubes es " poder extenderlo si demuestra ser efectivo".

El ministro de Agricultura, Luis Mayol, dijo el martes que otra medida es la infiltración de napas subterráneas, como se hace en Israel, California y Australia. " Este año vamos a hacer unos tres proyectos piloto para ver cómo nos resulta", sostuvo.

El bombardeo de nubes consiste en dejar caer desde un avión yoduro de plata sobre las nubes, para que el agua se condense y se produzcan precipitaciones.

En Chile, según admitió el propio Mayol, la falta de embalses es un problema generalizado por lo que gran parte de las lluvias se pierden o van a dar al mar.

El fenómeno de La Niña, que hace caer la temperatura del mar alterando las lluvias, está presente hace tres años en el país y en el llamado Norte Grande incrementó anormalmente las precipitaciones, mientras en el Norte Chico, aledaño al centro y en el sur, las tornó cada año más escasas.

La Dirección General de Aguas (DGA) informó el martes que hay un déficit hídrico de un 41,2% en comparación al promedio histórico de las reservas de aguas en los embalses.

El ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, miembro del Comité de Sequía, aseguró que el consumo humano de agua en las grandes ciudades y el agua potable rural están asegurados hasta fines de 2013, pero cada semana son más los poblados que dependen de camiones aljibe para abastecerse del líquido.

El fin de semana Toconao y San Pedro de Atacama, 1.660 kilómetros al norte de Santiago, fueron las postales del tradicional invierno altiplánico, que este año se dejó sentir con la mayor fuerza en una década al arrasar con una veintena de casas, dejar más de 800 damnificados, cortar rutas, carreteras, y desbordar ríos y tranques.

Centenares de turistas locales y extranjeros se quedaron sin poder visitar los Géiseres del Tatio, el Valle de La Luna, la laguna Cejar y los enormes salares de la zona porque el barro dificultaba incluso el desplazamiento de vehículos con tracción en las cuatro ruedas.

Los turistas podrán visitar de nuevo la zona y los operadores turísticos y el comercio local podrá recuperarse con el resto de la temporada alta, que concluye a mediados de marzo, pero al sur la sequía ya afectó zonas productoras de forraje, leguminosas, frutas y verduras, que en esta temporada no se recuperarán.

Hay algunas frutas que no se perderán, pero ya se sabe que serán más pequeñas, lo que influye o impide su exportación y no permite que completen su ciclo reproductivo, lo que se traducirá en una baja producción. El ganado también está sufriendo por la sequía.

Según la Federación de Productores de Frutas, en el país hay 1,2 millón de hectáreas cultivables pero sólo se han plantado 310.000. Los productores no se atreven a sembrar más sin la certeza de que contarán con el agua necesaria para el riego.

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