Chile regulariza la situación de los menores apátridas

Pese a haber nacido en Chile y haber sido adoptada por chilenos, Evelyn Flores tuvo que esperar hasta los 16 años para tener nacionalidad, una situación que afecta a 2.500 menores y que el gobierno quiere resolver.

Se calcula que unos 2.500 menores hijos de inmigrantes en situación irregular están en situación de apatridia, por lo que carecen de los derechos de los chilenos pese a haber nacido y no conocer otra realidad que la chilena.

La mayoría son hijos de peruanos y bolivianos.

Con el proyecto "Chile reconoce", el gobierno de Michelle Bachelet pretende regularizar la situación legal de estas personas nacidas antes de 2014, cuando el gobierno limitó las restricciones para la inscripción como chilenos solo a los hijos de tripulantes de vuelo, diplomáticos y turistas.

"No es un favor ni mucho menos un regalo. Es el justo reconocimiento de un derecho, tener la nacionalidad del país en el que se ha nacido", dijo la presidenta chilena el jueves en un acto en el palacio de La Moneda, donde otorgó simbólicamente los certificados de nacionalidad a más de una docena de jóvenes.

"Hoy siento que pertenezco, que puedo salir del país, que puedo pedir una beca para estudiar", reconoció en el acto Evelyn Flores, hija biológica de una ecuatoriana y quien ha estado condenada a vivir como ciudadana de segunda pese a no haber "conocido otra realidad que la chilena".

Los niños en situación de apatridia en Chile están escolarizados y tienen acceso al sistema de salud, aunque en la categoría de "indigentes", dice la peruana Zoila Aguilar, cuya hija disfruta de la nacionalidad chilena desde que nació.

Para la también peruana Cinthia Pereda, madre de un niño que acaba de recibir la nacionalidad chilena, ha sido "un poco complicado" porque su hijo no ha podido disfrutar de "los mismos beneficios que cualquier niño nacido en Chile".

Hasta el momento, un centenar de menores de la región de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta (norte) y Santiago han obtenido la nacionalidad chilena en el marco de este proyecto.

En él participan el Departamento de Extranjería y Migración, el Servicio de Registro Civil e Identificación y el Instituto Nacional de los Derechos Humanos- la sociedad civil (Servicio Jesuita a Migrantes y Clínicas legales de la Universidad Diego Portales y la Universidad Alberto Hurtado) y ACNUR.

Una persona es apátrida cuando no es reconocida por ningún país como ciudadano.

Unos diez millones de personas se encuentran en el mundo en un limbo legal y tienen solo acceso mínimo a la protección legal o internacional o a derechos básicos como salud y educación, dice el representante regional de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Michele Manca Di Nissa, presente en el lanzamiento del proyecto en Chile.

ACNUR promueve la campaña internacional "#IBelong" ('yo pertenezco') para erradicar la apatridia en Chile y en el mundo para 2024.

"Los apátridas no pueden gozar de los mismos derechos que se desprenden de tener una nacionalidad", recordó Manca Di Nissa a la AFP.

Chile y Venezuela son los únicos países de Sudamérica que todavía no han suscrito la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas (1954) y la Convención para reducir los casos de Apatridia (1961), que eliminarían este problema.

La presidenta admitió que "desconoce las razones" por las que su país todavía no ha adherido a estos instrumentos, pero instó a sus funcionarios a "ponerse los pantalones largos" para subsanar esa laguna lo antes posible.


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