Ciudades EEUU buscan dar nuevo uso a viejas plantas industriales

BUFFALO, Nueva York, EEUU ( AP). Cuando Mary Lynne y Dan Kautz eligieron un lugar para realizar su fiesta de bodas no reservaron un gran salón de baile ni un hotel lujoso. En vez de ello, optaron por un inmueble abandonado y decadente, una antigua estación de trenes en un deteriorado barrio oriental de Búfalo.

Todo lo necesario para la celebración debió ser llevado a la terminal central, incluyendo alimentos, bebidas y retretes portátiles. Casi 300 invitados bailaron en medio de las ruinas de la antigua estación, con la música interpretada por un grupo que utilizó la electricidad de generadores instalados especialmente, pues había menos de una docena de enchufes que funcionaban en el inmueble.

" Básicamente, le dije a mi familia, 'he alquilado una carpa de concreto'", dijo Dan Kautz, de 43 años y asesor financiero.

La Estación Central simboliza un problema que enfrentan Búfalo y muchas otras comunidades de la zona industrial de Estados Unidos: ¿qué puede hacerse con estructuras fabriles y de transporte colosales que han sido abandonadas? Su demolición costaría millones de dólares y su remodelación sería incluso más onerosa.

La respuesta por ahora _en Búfalo, por lo menos_ es realizar festivales y bailar frente a esas construcciones o llevar a grandes grupos para recorridos turísticos. Búfalo y otras ciudades buscan oportunidades de dar al público un vistazo de lo que algunos consideran las "ruinas" de Estados Unidos.

Otro objetivo es preservar estas estructuras. Pero hacer que un constructor esté dispuesto a desembolsar millones de dólares en un proyecto de restauración y en un sitio industrial de medio millón de pies cuadrados (46.000 metros cuadrados) representa un problema.

" Es un poco diferente que tratar de salvar una granja del siglo XVIII en algún lugar", reconoció Marty Biniasz, vocero de Central Terminal Restoration Corp.

La instalación sirvió como centro ferroviario de la ciudad durante 70 años, antes de su cierre en 1979. El grupo restaurador es dueño de la terminal desde 1997.

En muchas partes del país, sobre todo el noreste y el centro-norte, las ciudades donde hay inmuebles colosales y abandonados sopesan las posibilidades de darles un nuevo uso, para evitarse el costo de demolición.

La Estación Central de Michigan en Detroit, el último punto al que llegaba el tren de la Terminal Central de Búfalo, constituye el principal objetivo de preservación en esa ciudad, la capital del automóvil.

"Definitivamente es una joya", dijo John Mohyi, un joven de 23 años que trabaja en el área tecnológica de una empresa aeroespacial en Detroit y que ahora funge como presidente de la Sociedad de Preservación de la Estación Central de Michigan. " Quizás ahora es un diamante en bruto, pero volverá a la vida. Será algo lento pero seguro".

La estación de medio millón de pies cuadrados (46.000 metros cuadrados), con una torre de oficinas, de 18 pisos, se inauguró en 1913 y fue el principal centro de transporte de pasajeros por tren en Detroit hasta 1988, cuando el servicio de Amtrak cesó sus operaciones ahí. La propiedad se deterioró y fue saqueada, hasta convertirse en un símbolo de la decadencia de Detroit. En 2009, la asamblea de la ciudad votó a favor de demolerla.

A ello siguió un esfuerzo por salvar la estación. A través de las redes de socialización, muchas personas reunieron apoyo. El dueño de la estación, Manuel "Matty" Moroun, es jefe de Detroit International Bridge Co., y ha erogado más de un millón de dólares para limpiar y estabilizar el inmueble, dijo la vocera de la compañía, Jennifer Dennis.

Los esfuerzos de conservación ponen de manifiesto muchos casos en que se ha dado un uso nuevo a los antiguos sitios industriales:

_Un complejo de molinos de la industria textil en el siglo XIX, ubicado en Lowell, Massachusetts, alberga ahora un parque nacional, unidades residenciales y oficinas.

_Las instalaciones acereras en desuso en Pittsburgh y Bethlehem, Pensilvania, son ahora casinos.

_Otro complejo fabril del siglo XIX, al norte de Albany, se remodeló como un conjunto de apartamentos de lujo, desde los que se aprecia el Río Mohawk en Cohoes.

En la Terminal Central de Búfalo, nadie pareció extrañado por el hecho de que los Kautz la hayan elegido como sede para su boda en agosto de 2007. Los invitados más jóvenes tuvieron la oportunidad de conocer un sitio histórico de Búfalo, del que sólo habían escuchado o leído historias, mientras que los de mayor edad se mostraron emocionados por acudir de nuevo al lugar, sin importar el estado en que se encuentra.

"Nos gustó el simbolismo de que se realizara ahí", dijo Mary Lynne Kautz, de 47 años, quien imparte lecciones de español y francés en el suburbio de Clarence.

El edificio Art Deco, de 83 años, se encuentra más limpio hoy, aunque todavía requiere de grandes inyecciones de dinero para recuperar su antiguo esplendor. La organización sin fines de lucro que posee el inmueble no lo alquila ya para bodas pero sí organiza otros actos ahí, incluidos festivales étnicos, recorridos turísticos, conciertos y exposiciones. Se trata de una campaña para recaudar fondos que permitan conservar la terminal. Los simpatizantes de la iniciativa esperan que a la postre el inmueble se remodele como un complejo de transporte, empresas y viviendas.

El experto en planificación urbana Dennis Frenchman, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), calcula que hay miles de historias semejantes de éxito en el país. Muchas ciudades en Estados Unidos y Europa han renovado propiedades industriales en ruinas para darles otros usos, ya sea como incubadoras de negocios o como centros culturales y recreativos, destacó.

" Demoler esto no es una solución", opinó Frenchman, profesor del Departamento de Estudios Urbanos y de Planificación del MIT. "De hecho, uno tendría menos activos después de demoler, aunque se trate de una vieja fábrica que se cae a pedazos".

Hay miles de sitios industriales abandonados o ruinosos en Estados Unidos, pero es difícil conocer el número exacto, dado que no hay un archivo unificado de esa información, explicó Frenchman.

En algunas comunidades, los líderes locales quieren que se destruyan las viejas estructuras para construir algo nuevo, mientras que otros reconocen el valor histórico de las propiedades industriales y prefieren emplearlas con otros fines.

Para algunos defensores de la conservación de estas estructuras, incluso las "ruinas" tienen su atractivo.

" Es parte del encanto", dijo Biniasz. " El estado de deterioro da a esto un aire muy interesante y bello".

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