Club curdo prospera mientras vetan en Bagdad bebidas alcohólicas

SULAIMANIYA, Irak (AP). Decenas de hombres se habían congregado en un modesto club donde flotaba el humo espeso del tabaco para contemplar cómo cinco bailarinas ligeramente ataviadas mecían las caderas al compás de un tamboril y las estridencias de un piano eléctrico. Otrora una ocurrencia común en la capital iraquí, estos espectáculos sobreviven solamente en la región curda norteña.

Numerosos bailongos y clubes de medio pelo han proliferado en la región curda los últimos meses, favorecidos por la campaña contra el consumo de bebidas alcohólicas en Bagdad, donde en noviembre las autoridades comenzaron a clausurar los lugares que las servían, además de prohibir su venta en comercios y bodegas.

La medida hizo que la vida nocturna de la capital _músicos, bailarinas y empresarios, y los parroquianos a los que servían_ emigraran a un norte más tolerante.

"Bagdad se ha transformado en una ciudad muerta donde no hay más diversiones, ni tragos ni música. Han vestido la capital con paños religiosos", comentó Hameed Saleh, un graduado del Conservatorio de Música de Bagdad ducho en la percusión de los tamboriles y el oud, una versión más rudimentaria del lute árabe, en el Club Kurdonia. "Ahora interpreto música en Sulaimaniya y tengo la vida asegurada".

En las décadas de 1970 y 1980, Bagdad tenía fama de ser la capital de la vida nocturna en el Medio Oriente, con los clubes más estridentes y donde el whisky corría a raudales. Las sanciones de las Naciones Unidas y el descubrimiento de la piedad religiosa por parte del dictador Saddam Hussein comenzaron a mellar esa reputación en la década de 1990, pero fue la invasión aliada que encabezó Estados Unidos en el 2003 la que dio pie al puritanismo islamista que prácticamente acabó con ella.

La vida nocturna de Bagdad intentó florecer de nuevo al disminuir la violencia en el 2008, pero el golpe de gracia ocurrió cuando los integristas religiosos resucitaron la prohibición de consumir bebidas alcohólicas en los clubes _decretada por Saddam_ y proscribieron su venta en bodegas y comercios.

Ahora, los artistas y demás integrantes del mundo de la farándula se han unido a los refugiados que en los últimos 7 años llegaron de otros rincones de Irak a las tres provincias que integran la Región Autónoma Curda en el norte del país.

En el Love Club de Sulaimaniya, Muhanad Hamad, un comisionista de 26 años de Tikrit, ciudad situada a 130 kilómetros (80 millas) al norte de Bagdad, arrojaba puñados de billetes a una de las cantantes.

"Este es el único lugar en Irak donde puedo disfrutar de mi libertad personal y buscar solaz lejos de los temores sobre la seguridad. Nadie puede preguntarme qué hago", indicó.

Muchos de los clientes proceden de Bagdad y de otras provincias meridionales, dijo el propietario del establecimiento Haithem al-Jabouri, que llegó de la capital iraquí. Seleccionó Sulaimaniya para abrir su club en noviembre porque la seguridad es muy superior a la del resto de Irak.

Esa seguridad atrajo igualmente a Raghad Abdul-Wahab, una bailarina de 26 años que actuaba en uno de los barrios más acaudalados de Bagdad, aunque los líderes religiosos intentaron convencer a su familia de que era un estilo de vida inmoral. Siempre se sintió insegura cuando abandonaba el club por la noche, y cuando las autoridades prohibieron el consumo de alcohol, decidió afincarse en el norte curdo.

"Aquí soy libre y puedo bailar lo que quiera. Me limito a trabajar y hacer algún dinero", agregó la mujer.

El departamento de turismo del gobierno curdo dio en diciembre licencias a por lo menos 10 clubes y bares de la provincia, según Mustafá Hama Raheem, director de licencias del departamento. Muchos otros clubes se han establecido en viviendas residenciales o edificios privados sin licencia alguna, reconoció.

El funcionario dijo que los clubes y bailongos benefician la economía local.

"Tenemos que atraer turistas para que se queden más tiempo y retener a nuestros jóvenes que solían emigrar a otros países en busca de libertades personales", indicó.

La clientela es una mezcla de curdos y parroquianos llegados del resto de Irak en busca de esparcimiento, indicó. En su mayoría las mujeres proceden de Bagdad, Basara y algunas provincias meridionales, Muchas de ellas emigraron a Siria y los Emiratos Arabes Unidos en el 2006 y 2007 pero volvieron para trabajar en la farándula al mejorar la seguridad en Irak.

La proliferación de la vida nocturna no ha caído bien a todos.

El imán de una mezquita de Sulaimaniya, Hamza Shashoi, dijo que al gobierno le deberían preocupar más temas como el elevado desempleo entre los jóvenes que abrir clubes promotores del vicio.

"La apertura de los clubes nocturnos es muy arriesgada. ... Somos una sociedad musulmana", sostuvo el imán.

Empero, la diferencia entre Bagdad y Sulaimaniya es que esas creencias religiosas no dictan las normas sociales para todos, dijo un vocero del Ministerio Curdo de Asuntos Religiosos, Meriwan Naqshabandi.

"En la región curda, los clérigos o las personas piadosas no tienen cometido alguno en el gobierno de la región, no pueden ejercer presión alguna en las resoluciones del gobierno", agregó.

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