Colapso de edificios deja al descubierto infraestructura obsoleta

RIO DE JANEIRO, 26 enero 2012 (AFP) - El colapso de tres edificios en el centro histórico de Rio de Janeiro enciende una vez más la alarma sobre la antigua y obsoleta infraestructura de la ciudad, que será una de las sedes en el Mundial-2014 y recibirá los Juegos Olímpicos en 2O16, coincidieron expertos.

Las autoridades iniciaron una carrera contra el tiempo para renovar algunas áreas y estructuras para estas competiciones, pero la ciudad es regularmente escenario de tragedias, principalmente, por la falta de mantenimiento.

Explosiones de alcantarillas causadas por fugas de gas y el descarrilamiento de un vetusto tranvía, aumentaron la lista de accidentes en los últimos meses.

El derrumbe de estos tres edificios, cerca del histórico Teatro Municipal, mató a cinco personas, hirió a seis y deja más de 10 desaparecidos.

Testigos hablaron de una violenta explosión antes del derrumbe, pero el alcalde Eduardo Paes se inclima más por la hipótesis de un posible "problema estructural" en edificios construidos en la década de 1940.

Un portavoz de la policía dijo que se estaban haciendo reformas "ilegales" dentro de la edificación, por lo que las investigaciones están en curso.

"Hay un desfase entre las inversiones en infraestructura hechas en Rio de Janeiro y Brasil (aeropuertos, puertos, etc) y las necesidades del país, que han aumentado junto con la población", dijo el jueves a la AFP Sergio Magalhaes, presidente del Instituto de Arquitectura de Rio.

"De cara al Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, se han realizado inversiones, pero aún son insuficientes. Se debe continuar financiando el mantenimiento", añadió.

Desde principios de los 60, cuando Rio perdió su condición de capital federal, que fue trasladada a Brasilia, las inversiones son escasas en la ciudad, que ahora enfrenta un importante atraso en infraestructuras.

El jueves, activistas del movimiento "Muertes por gas nunca más", creado por las familias que perdieron a seres queridos por fugas de ese combustible, distribuían panfletos pidiendo "medidas urgentes" sobre el sistema de tuberías subterráneo que es "demasiado viejo".

En junio de 2010, un turista estadounidense de 28 años fue gravemente herido en la explosión de una alcantarilla en el barrio de Copacabana (zona sur de Rio). Desde entonces, eventos similares se repitieron, el más reciente en el acomodado barrio de Ipanema, en el que murió un taxista.

Dos meses después, la falta de mantenimiento de los característicos tranvías amarillos de Santa Teresa, una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, causó un accidente que mató a cinco personas y dejó 57 heridos.

"Encontramos una pastilla de freno remendada con un pedazo de alambre (...) Eso demuestra negligencia en el mantenimiento", dijo entonces Luiz Cosenza, responsable de la Comisión de Prevención de Desastres (CREA).

Ya el 24 de junio, un turista francés había muerto al caer de uno de los tranvías en el acueducto de Lapa, parte del trayecto y cuya defensa de alambre también cedió.

En octubre pasado, tres personas murieron y 17 quedaron heridas en una explosión causada por una fuga de gas en un restaurante, también en el centro de Rio de Janeiro.

"Algunos accidentes han pasado" en la zona céntrica "y todos tienen una característica: la falta de mantenimiento", afirmó Cosenza.

Sin embargo, en el desastre del miércoles pesa más la hipótesis de un problema causado por una "sucesión de obras" en el edificio más alto, que pudo afectar la estructura original, añadió.

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