Colombia: liquidan agencia por desorden en bienes del narco

BOGOTA (AP). Por su gusto por la música y la cultura azteca, Gonzalo Rodríguez Gacha era conocido con el alias de "El Mexicano" y sus haciendas tenían nombres como Cuernavaca y Mi Mazatlán.

Tras la muerte de Rodríguez en diciembre de 1989, Cuernavaca se convirtió en un bastión del ejército, mientras que Mi Mazatlán "desapareció" entre las movilizaciones de las cercas de las fincas vecinas.

Más de 20 años de guerra contra el narcotráfico y el decomiso de algunos de sus bienes en Colombia, han dejado un inventario de más de 95.000 activos que incluye casas, avionetas, jetskies, moteles, hoteles, edificios,fincas, dinero en efectivo, joyas, esculturas y cuadros de reconocidos artistas.

Pero el desorden administrativo, la corrupción y demandas de testaferros y herederos ha provocado que ni las autoridades sepan si todos esos 95.000 activos realmente existen y en manos de quiénes están o cómo recuperarlos en medio de una gigantesca maraña de instancias judiciales.

Se han dejado de ganar miles de millones de dólares en vender o transferir esos bienes a privados para financiar distintos programas del Estado, dijeron funcionarios consultados por la AP.

Tampoco se sabe cuánto es el valor total real de los bienes incautados, muchos de los cuales se han deteriorado o han sido desvalijados o saqueados por desconocidos en busca de escondites secretos llenos de dinero y oro que acumulaban los mafiosos.

Se espera que en pocos días el gobierno del presidente Juan Manuel Santos emita un decreto para liquidar la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) que administra los bienes incautados y los pasa al ministerio de Hacienda para ser subastados.

"Supuestamente deberíamos tener una cantidad de joyas, todos los (relojes) Rolex con diamantes" decomisados a los narcos, pero "te voy a decir: si se han robado unas fincas, ¿no se van a robar un Rolex?", expresó con desconsuelo Juan Carlos Restrepo, jefe de la DNE desde octubre del 2010.

Dijo en una entrevista que a los pocos días de llegar se dio cuenta que había encontrado "el campamento madre, el 'Starship', de la corrupción" y de inmediato recomendó al presidente allanar la DNE, lo que ocurrió el noviembre del 2010.

Informó que actualmente están en la fase de depurar la base de depositarios y de bienes.

Otra de las sorpresas para Restrepo fue saber que la DNE tenía 400 empleados, pero que al menos 600 personas tenían acceso al sistema general del inventario. La persona que tenía acceso "podía borrar un bien, podía cambiarle el valor, su estado. Ese es el inventario que están revisando" ahora.

Si bien es cierto que no todo se ha perdido. La DNE ha hechos ventas en distintos años, principalmente de departamentos y negocios comerciales que han ascendido a 370.700 millones de pesos, es decir unos 205 millones de dólares, hasta septiembre de 2010.

Tales fondos se han destinado, entre otras cosas, a ampliar el sistema carcelario y proyectos de construir nuevas prisiones, dijo Restrepo.

Los autos se han cedido a alcaldías y oficinas públicas y otros simplemente o se han "perdido" o permanecen estacionados en parqueaderos oficiales por todo el país y en la misma sede de la DNE, al sur de Bogotá.

"Pedí una vez el listado de carros de Pablo Escobar y en el listado no aparece ningún carro de Pablo Escobar", recordó, encogiéndose de hombros.

Sí tuvieron hasta el pasado 15 de julio estacionado en la sede de la DNE un Ferrari negro, modelo 1991, con apenas 800 kilómetros de recorrido, que perteneció a Hernando Gómez Bustamante, alias "Rasguño", un narcotraficante extraditado a Estados Unidos en 2007. El auto fue entregado a la Policía Nacional en julio pasado, según la DNE.

Otras cosas sí han servido y sirven: el emblemático edificio Mónaco, en la que vivió la familia de Pablo Escobar, es una lujosa estructura de siete pisos, dos apartamentos de unos 200 metros cuadrados cada uno en cada piso, y en su lobby principal hay una estatua de bronce, del ya fallecido artista colombiano Rodrigo Arenas llamada "La Familia", que representa a un hombre, una mujer y un niño.

El edificio, ubicado en El Poblado, la zona más exclusiva de Medellín, en el departamento de Antioquia y a unos 250 kilómetros al noroeste de Bogotá, ahora pertenece a la policía, después de haber servido como centro de atención de drogadictos y de oficinas administrativas de la Fiscalía General.

En la misma zona exclusiva se encuentra otro lujoso complejo de 33.000 metros cuadrados, y 1.600 metros cuadrados de construcción con una mansión de dos pisos con escalera de caracol y piscina .

Perteneció a la familia Castaño, cuyos tres hijos varones se hicieron tristemente célebres: Fidel, Vicente y Carlos, quienes fueron arquitectos y jefes de las bandas paramilitares que azotaron al país desde finales de los años 80.

Ahora es sede de la televisora pública regional llamada Telemedellín y donde los miércoles y domingos se dan clases gratuitas de yoga, pilates y exhiben películas, dijo Mauricio Mosquera Restrepo, gerente general de Telemedellín.

Y entonces, ¿por qué si unos bienes sí pudieron ser transferidos o utilizados, qué pasó con los demás? Simple, dijo el ex ministro de Justicia Carlos Medellín: no ha habido sentencias judiciales que retiren o expropien definidamente la propiedad de un activo y entonces los bienes se han quedado enredados o atrapados en los tribunales.

Tras la sanción de aquella primera ley de extinción de dominio en 1996, los narcotraficantes "organizaron equipos muy buenos y sofisticados de abogados expertos... Se volvió un proceso muy largo, muy complejo, una batalla jurídica" de años para que saliera una sentencia a favor del Estado, según Medellín.

Señaló que una ley sancionada por Santos en junio introdujo reformas al proceso de extinción de dominio y que ahora se llamará a un juicio oral mediante un simple aviso de prensa fijando día y hora de la audiencia para fallar un caso. Así la suerte de un activo pasará de un proceso de ocho años a otro de unos pocos meses.

La liquidación de la DNE también servirá para dar apoyo financiero a la Ley de Víctimas, que aspira a indemnizar y devolver tierras despojadas a colombianos en razón del conflicto armado interno.

La superintendencia de registros enfocó sus esfuerzos para ver dónde estaban las fincas de los narcos, al menos 530.000 hectáreas por todo el país. Solo unas 40.000 de esas hectáreas ya han sido entregadas a la oficina estatal de tierras, dijo Restrepo.

Al revisar algunos de los registros surgió el caso de la finca Mi Mazatlán, de alias "El Mexicano", precisó Jorge Enrique Vélez, superintendente de Notariado y Registro.

"Cuando alguien ve que hay una finca de Dirección de Estupefacientes decomisada, los vecinos comienzan a hacer declaración de linderos (o mover los límites de sus cercas o vallas)... Saben que nadie va a reclamar eso", dijo Vélez.

Pero, ¿quién ha hecho este robo al Estado? El director de la DNE sostuvo que "todos", desde los propios herederos de los mafiosos que infiltran y sobornan para mantener un activo, hasta la más reciente denuncia de que congresistas hicieron gestiones en anteriores administraciones de la Dirección para que conocidos o amigos suyos se quedaran como "administradores" de algún activo, como hoteles.

De acuerdo con las normas actuales, mientras en los tribunales se ordena la "extinción de dominio" o se retira la propiedad de un bien, éste permanece en manos de la DNE que lo administra. Como la Dirección no tiene suficiente personal o fondos para hacerlo, entonces entrega el bien por tiempo indeterminado en una suerte de arriendo a un particular que se supone le debe pagar a la DNE mensualmente por eso uso de ese bien.

El problema es que los "depositarios", o como se llamado a los que manejan el bien, no le pagan a la DNE porque nadie parece llevar esas cuentas, dijo Restrepo.

El general retirado de la policía Luis Enrique Montenegro fue uno de los oficiales que encabezó la lucha contra los principales narcotraficantes colombianos en los años 90, recordó lo difícil de los primeros tiempos.

"Uno hacía inteligencia, yendo a notarías y cámaras de comercio" para buscar datos de los bienes de los narcos y sus testaferros, observó Montenegro. La información se pasaba a la policía secreta y a la fiscalía para hacer los allanamientos.

Pero el día de un decomiso "nadie hacía un avalúo oficial" de los objetos de una casa en una finca y entonces ahí se "perdían" alfombras, lámparas o joyas, agregó.

Para Montenegro, los narcos eran más "estrafalarios" y compraban y exhibían cualquier cosa, como cuadros, algunos de ellos decomisados y entregados en los últimos ocho años al Museo Nacional de Colombia.

Por lo menos 21 fueron devueltos por el Museo a la DNE, "ya sea por no ser originales, carecer de valor artístico o para reintegrarse al propietario", explicó Cristina Lleras, curadora de arte e historia del museo, en un correo electrónico. Unos 11 cuadros siguen en el Museo, dos de ellos del pintor colombiano de origen español Alejandro Obregón, fallecido en 1992.

Entre las piezas devueltas se encuentran un caballo en bronce del colombiano Fernando Botero y una reproducción litográfica de Salvador Dalí.

Restrepo confía en que cuando se emita el decreto que liquide la DNE, pueda haber una venta masiva de bienes para financiar infinidad de necesidades de este país.

Lo que no se puede mantener es la actual situación de un Estado superado en sus capacidades y, "digo más, sobrepasa la capacidad de cualquier entidad".

"Es decir, administrar los bienes de la mafia", sentenció Restrepo, "se lo pongo al Vaticano y no podría".

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