Colombia elige presidente en reñidos comicios claves para la paz

Aún eufórica por su triunfo en el Mundial de fútbol Brasil-2014, Colombia elige este domingo a su próximo presidente, en disputados comicios que marcarán el futuro del proceso de paz con la guerrilla tras medio siglo de conflicto armado.

El mandatario Juan Manuel Santos, que opta a un segundo periodo de cuatro años para sellar la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), y Óscar Iván Zuluaga, inicialmente virulento opositor a esos diálogos, se miden en un balotaje muy reñido según los analistas.

Más de 32 millones de colombianos pueden acudir a las urnas, abiertas desde las 08H00 a las 16H00 locales (13H00 a 21H00 GMT). Los resultados son esperados una hora después, con el preconteo del 95% de los sufragios.

"Hoy, en este día tan importante, se están definiendo grandes cosas para el futuro de nuestra nación", dijo Santos, al votar en la sede del Congreso junto a su esposa y sus tres hijos.

"Ayer (sábado) ganó nuestra selección Colombia, hoy gana nuestra democracia", dijo a los periodistas, recordando el debut del equipo nacional de fútbol en la Copa del Mundo con victoria 3-0 ante Grecia.

Los ecos del festejo por la victoria de Colombia en el Mundial, tras 16 años de ausencia en el torneo y celebrada por ambos candidatos, persistían domingo y muchos ciudadanos acudían a votar con la camiseta de la selección.

"Espero que el resultado me favorezca una vez se cierren las urnas para trabajar por la búsqueda de una paz negociada sin odios, sin reencores", señaló Zuluaga, delfín del popular expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), luego de sufragar acompañado de su esposa en una zona acomodada de la capital.

Al votar, Uribe, un influyente senador electo y encarnizado opositor de Santos, destacó su esperanza de "un país seguro y en paz" con Zuluaga y acusó a los guerrilleros de "obligar con fusiles a las personas a votar por el candidato-presidente Santos".

Santos, un liberal de 62 años, y Zuluaga, un derechista de 55, ambos exministros de Uribe y otrora aliados políticos, se encontraban en un empate técnico según las últimas encuestas.

En la primera vuelta del 25 de mayo, Zuluaga venció con 29,3% de los votos frente a 25,7% de Santos, en unos comicios donde la abstención llegó al 60%, algo que ahora ambos candidatos esperan combatir activando sus maquinarias electorales, en especial en Bogotá y en la Costa Caribe.

El proceso de paz con las FARC, principal grupo rebelde del país, que el gobierno impulsa desde noviembre de 2012 en La Habana, ha dominado el debate electoral.

El conflicto armado, que ha involucrado a las guerrillas, paramilitares y bandas de delincuentes, ha dejado más de 220.000 muertos y cinco millones de desplazados.

"Tengo pintada la paz en la mano porque es lo que busca el pueblo colombiano: la paz", dijo a la AFP Ana Leonor Mateus, una pensionada de 80 años, en el centro de la capital.

Santos busca seguir con las pláticas, que ya produjeron avances en temas como reforma rural, participación política de los guerrilleros, narcotráfico y reconocimiento a las víctimas, con la promesa de que la paz beneficiará a todos, en un país donde un tercio de los 47 millones de habitantes son pobres a pesar de un crecimiento superior al 4% anual.

Determinado a lograr una pacificación "integral" de Colombia tras protagonizar una ofensiva contra las FARC cuando era ministro de Defensa de Uribe, el mandatario reveló esta semana que había iniciado conversaciones también con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), segunda guerrilla del país, un anuncio que su rival consideró "electorero".

Zuluaga, al principio un feroz opositor a los diálogos, matizó su discurso tras vencer el 25 de mayo, planteando una negociación condicionada a que las FARC abandonen las acciones terroristas, las minas antipersonas, el reclutamiento de niños, los secuestros y extorsiones.

Preocupado por la "impunidad" de los guerrilleros, Zuluaga exige además un mínimo de cárcel para sus jefes.

Con la reelección de Santos no peligra la continuidad del proceso, dijo a la AFP el politólogo Vicente Torrijos, pero las exigencias de Zuluaga podrían hacerlo caer.

"Lo que está en juego en esta elección es un modelo de Estado para Colombia", señaló este profesor de la Universidad del Rosario.

Para esta segunda vuelta, las FARC, con unos 8.000 combatientes, declararon un cese al fuego unilateral, al que el ELN -con unos 2.500 miembros- no se sumó aunque sí se comprometió a no afectar la votación.

Los comicios estarán vigilados por 246.000 policías y militares, acompañados por más de un centenar de observadores internacionales.


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