Comandante del ejército colombiano anuncia su retiro

BOGOTA(AP). El comandante del ejército, general Mario Montoya, anunció, hoy martes, su retiro del cargo, luego de destaparse un escándalo por ejecuciones extrajudiciales y que ya había costado la purga de 27 militares.

"La política de seguridad democrática definitivamente cambió la vida de los colombianos, se constituyó en la guía y misión para el ejército que hasta hoy comando", dijo Montoya al leer una declaración en el comando del ejército. La llamada política de "seguridad democrática" fue implantada por el presidente Alvaro Uribe al comienzo de su gestión en 2002 y consiste en el combate frontal contra grupos armados ilegales.

"A partir de ahora, como general en retiro, profeso las mismas convicciones de fe...por el ejército", dijo Montoya, de 59 años, 39 de ellos en las fuerzas militares.

El oficial había asumido el cargo de comandante del ejército en abril del 2006, en reemplazo del general Reinaldo Castellanos, quien también había dimitido como jefe de esa fuerza luego de que se conocieran denuncias de que varios soldados eran torturados en una unidad militar en Tolima, en el suroeste de Bogotá.

Montoya no explicó claramente las razones de su dimisión, pero su nombre quedó expuesto luego que el gobierno de Uribe retirara del servicio activo el 29 de octubre a 27 uniformados, incluyendo a tres generales, alegando negligencia en casos de denuncias de ejecuciones extrajudiciales.

Aún no está claro quién y cómo fueron ordenados los últimos casos conocidos de al menos 11 hombres, oriundos de la barriada de Soacha, al sur de Bogotá; muertos a manos del ejército y presentados como bajas en combate en una región del noreste colombiano.

"Si renunció, tiene su pecado", dijo Luz Palacio, madre de Jader Andrés Palacio, de 22 años, uno de los desaparecidos en agosto de Soacha y encontrado muerto ese mismo mes en Ocaña, un poblado al noreste del país. "Si él (Montoya) estaba 'untado' (involucrado) en la desaparición de los hombres de Soacha y de todas partes donde están reclutando (personas) y aparecen muertos, que se vaya a la cárcel y que pague", agregó la mujer entrevistada por la AP en el Congreso, donde asistía a una sesión citada por senadores para discutir precisamente casos de ejecuciones extrajudiciales.

Montoya era visto por observadores como un oficial de oscuro expediente castrense, al punto que en agosto pasado un paramilitar desmovilizado denunció ante la Fiscalía General que supuestamente el jefe del ejército había tenido nexos a comienzos de esta década con Ever Veloza, alias HH, un reconocido jefe de esas bandas armadas ilegales, actualmente en prisión.

Montoya negó la denuncia y pidió a la Fiscalía investigarlo.

"Han pasado 39 años al servicio de mi patria. Hoy considero haber llegado al final de la jornada", dijo el oficial. "Nadie mejor que mis soldados pueden dar testimonio de mi gran dedicación para lograr para los colombianos la paz que por años hemos anhelado", añadió el oficial.

Para activistas, la salida de Montoya fue un primer paso en la depuración de las fuerzas armadas colombianas, de más de 400.000 miembros.

"Recibimos esta noticia con beneplácito. El general Mario Montoya había sido reseñado en múltiples informes de derechos humanos como cometiendo violaciones...desde los (años) 70", dijo en diálogo telefónico Iván Cepeda, del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes del Estado.

El retiro del militar "es una buena señal en el sentido que comienza a producirse una depuración (en las filas militares), pero no es suficiente... el ministro (de Defensa, Juan Manuel Santos) también debe renunciar y debe haber juicios y condenas" para aquellos que estén involucrados en casos de ejecuciones extrajudiciales, agregó.

El principal grupo opositor, el Partido Liberal, también reanudó sus reclamos por la dimisión de Santos.

"El ministro no puede salir de la mano de las fuerzas armadas cuando son triunfos, pero no puede evadir las responsabilidades cuando hay problemas", dijo a los reporteros en el Congreso la senadora Cecilia López, vocera del liberalismo en la cámara alta.

El comando quedaría interinamente en manos del general Carlos Lemus, actual segundo jefe del ejército.

Las denuncias que sacuden a esa fuerza se producen al final de un año que paradójicamente fue el de las más grandes victorias contra su mayor adversario de décadas: las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), incluyendo el rescate el 2 de julio pasado de 15 secuestrados --entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses--, en una operación que fue seguida por Montoya paso a paso.

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