Comandantes apuntan a 2do grupo en ataque Bengasi

El ataque mortal contra el complejo de la CIA en Bengasi, Libia, fue obra de atacantes bien entrenados, lo que sugiere que podría tratarse de un grupo distinto al que tomó la noche anterior la misión diplomática estadounidense en la ciudad, según testimonios de mandos militares conocidos esta semana.

En el ataque inicial, producido el 11 de septiembre de 2012 y en el que se prendió fuego a la delegación diplomática, murieron el embajador estadounidense Chris Stevens y el especialista Sean Smith.

Casi ocho horas más tarde, en un complejo de la CIA cercano, murieron otros dos estadunidenses, los agentes de seguridad subcontratados Tyrone Woods y Glen Doherty, en un ataque de morteros que mostraba claro entrenamiento militar, explicó este año el general retirado Carter Ham en un testimonio a puerta cerrada ante el congreso.

El Comité de Servicios Armados del Congreso publicó el testimonio el miércoles.

Es probable que el segundo ataque fuera obra de un grupo distinto de milicianos que habían tenido noticias de la violencia registrada la noche anterior en la misión diplomática, y golpearon a los estadounidenses donde eran más vulnerables, según un testimonio que podría aclarar los sucesos. El testimonio también revela la escasa información que tenía el ejército para ofrecer una respuesta urgente.

Después de los ataques en 2012, en Estados Unidos se produjeron agrias recriminaciones, incluyendo investigaciones en el congreso emprendidas por republicanos y denuncias en plena campaña electoral contra la administración Obama, que hizo declaraciones inexactas sobre los ataques en Libia.

La declaración de Ham, conocida el miércoles, subraya un debate que en ocasiones se ha perdido en el debate: que los ataques fueron dos sucesos distintos, en dos días diferentes y sobre dos edificios, quizá cometidos por grupos no relacionados entre sí.

El gobierno estadounidense aún no ha dado todos los detalles sobre el primer ataque, en el que según Ham y otros ocho oficiales militares, hombres que parecían familiarizados con el poco protegido complejo diplomático irrumpieron en el recinto y le prendieron fuego, matando a Stevens y Smith. Después, una banda desorganizada de saqueadores tomaron las instalaciones.

En comparecencias ante dos comisiones del congreso este año, los oficiales dijeron que los comandantes no tuvieron entonces la información que necesitaban para comprender la naturaleza del ataque, desconocían la extensión de la presencia estadounidense en Bengasi en ese momento, y durante un tiempo estuvieron convencidos de la idea errónea de que se enfrentaban a una crisis de rehenes sin la capacidad de desplazar al lugar activos militares que fueran de utilidad.

Pese a las investigaciones, hasta el momento no está claro si la violencia fue el resultado de un asalto de estilo militar cuidadosamente planeado en varias fases, o una cadena de sucesos vagamente relacionados.

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