Comentarios de Trump serían ilegales en sitios de trabajo

La insinuación de Donald Trump de que cuatro legisladoras demócratas deberían “regresarse” a los países “de donde vinieron” entusiasma a su base política. Pero en muchos sitios de trabajo e instituciones de Estados Unidos, ese lenguaje sería algo inadmisible, probablemente ilegal.

La Comisión sobre Igualdad de Oportunidades Laborales, que hace cumplir las leyes que combaten los prejuicios en el trabajo, dice explícitamente que comentarios tipo “vuélvase al país de donde viene” son ejemplos de “una conducta potencialmente ilegal”.

Frases similares aparecen constantemente en demandas que la Comisión radica contra firmas a las que acusa de discriminación, acoso y represalias a partir de la raza o el origen nacional.

Al margen de ser ilegal en los sitios de trabajo, el lenguaje de Trump generó reacciones apasionadas.

“¡No fue racista!”, exclamó en un tuit Terrence Williams, comediante negro que apoya a Trump. “No importa de qué color eres: Tú puedes volverte a tu tierra o mudarte a otro sitio si no te gusta Estados Unidos”.

Rachel Timoner, rabina de la sinagoga Reforma Judía de Brooklyn, en cambio, dijo que ese lenguaje jamás sería aceptado entre los miembros de su congregación.

“Me sentaría con ellos y les preguntaría de dónde sale eso”, expresó. “Si una persona degrada constantemente a otros seres humanos, sería necesario que les dijese que no pueden seguir participando. Es importante que creemos un ambiente en el que las personas de otras etnias y de todas las identidades se sientan bienvenidas”.

Trump hizo frente a una andanada de acusaciones de racismo y aseguró que no hizo un comentario racista cuando escribió la semana pasada en un tuit que cuatro representantes demócratas --tres de ellas nacidas en Estados Unidos, la cuarta naturalizada-- “vienen de países cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total”. Acto seguido las exhortó a que “regresen y ayuden a arreglar los sitios quebrados e infectados de delincuencia de donde vinieron”.

Posteriormente agregó: “Si odias nuestro país, si no estás feliz aquí, puedes marcharte”.

Si un empleado le dice a otro que “se regrese” a su país de origen en un sitio laboral, podría ser despedido o demandado.

Sam P. Israel, abogado de Nueva York que toma casos de acoso, dijo que el acusador generalmente debe demostrar que un comentario ofensivo no fue algo aislado, sino parte de un ambiente hostil. Si Trump fuese un patrón que está siendo demandado, expresó Israel, se puede decir que habría suficientes ejemplos que pintan un patrón de comentarios ofensivos en el plano racial o étnico.

“Todas esas cosas justificarían procesos si tienes suficientes casos y serían ilegales”, declaró Israel. “La Comisión sobre Igualdad de Oportunidades Laborales enseña que todas estas cosas son malas y deben ser evitadas, y el presidente se está mofando de ellas”.

En medio del revuelo causado por el tuit de Trump, un empleado de una gasolinera de Chicago fue despedido cuando circuló en las redes sociales un video en el que se parece decirles a clientes hispanos que “se vayan de vuelta a sus países”.

Stephen Kalghorn, consejero de la firma propietaria de la gasolinera Bucky de Mobil en Naperville, dijo que no se podían escuchar claramente los comentarios del empleado en un video de vigilancia. Pero que fue despedido por pelearse de palabra con clientes.

Elizabeth Tippett, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oregon, dijo que los comentarios de Trump pueden empeorar las cosas para cualquiera que repita cosas parecidas en sitios de trabajo. Explicó que será más difícil aducir que son comentarios inocentes, que uno no sabía que podían ser racistas.

“Cuando tienes este tipo de ambientes culturales, puedes ver comentarios que repiten muchas personas”, agregó. “Cuanto más frecuentes los comentarios, más fuerte es la denuncia de acoso”.

La mayoría de los líderes republicanos se han abstenido de catalogar los comentarios de Trump de racistas.

Donna Givens, quien encabeza la Red Comunitaria de Eastside, en Detroit, dijo que los tuits de Trump le dolieron mucho.

“Me recordaron cuando era niña y me decían ‘vuélvete a África’”, expresión seguida de una palabra insultante, manifestó. “Mi abuela me decía que les dijese a ellos que se volviesen a sus cuevas en Europa”.

Sostuvo que, a la luz de la retórica incendiaria que hay, “no creo que se pueda fingir que los sitios de trabajo son lugares seguros para los inmigrantes, para las personas de diferentes etnias ni para las mujeres”, dijo Givens. “El presidente tiene una plataforma desde la que matonea a la gente. Y el presidente marca las pautas. Ahora hay gente que piensa que se justifica el odio que siente”.

Andrew Pappas, quien se describe como un funcionario municipal republicano conservador de Anderson Township, Ohio, admite que el lenguaje de Trump puede ser visto como “inapropiado”. Pero acotó que lo entiende.

“Creo que cuando ves a Donald Trump reaccionar como un ser humano, eso le molesta a mucha gente que espera que actúa como un típico político”, sostuvo Pappas. “Pero hay también mucha gente común que piensa ‘yo también reaccionaría así’”.

“¿Quién decide qué es inaceptable?”, preguntó el reverendo Tom Lambrecht, director de la revista Good News de la organización conservadora Metodistas Unidos. Al mismo tiempo, agregó, “esa retórica despreciable es un momento del que se debe aprender. Les corresponde a los cristianos y otras personas de buena fe denunciar el racismo cuando lo ven y enseñarles a nuestros hijos y nietos que esas actitudes están mal”.

Otro pastor, E.W. Lucas, de la Iglesia Bautista de la Amistad, de Appomattox, Virginia, apoya firmemente a Trump e incluso tiene un cartel en su iglesia que dice: “Estados Unidos: Quiéralo o Váyase”.

Los opositores de Trump “deberían ir a esos sitios y vivir un tiempito en esos países”, declaró a ABC 13 de Lynchburg.

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes