Congreso de Paraguay duerme su larga siesta de verano

ASUNCION (AP). El Congreso de Paraguay partió a unas vacaciones pagadas de más de dos meses, sin mostrar interés en darle al presidente Fernando Lugo nada de lo que ha pedido incluso después que los legisladores regresen a trabajar en marzo.

Hasta los aliados de Lugo lo están ignorando. Es como si todo el sistema político hubiera acordado tomar una siesta hasta que concluya su período de cinco años.

Los largos descansos en las labores legislativas son comunes en América del Sur, donde la mayoría de los gobiernos cierran durante el verano austral. Pero Paraguay fija el estándar de la modorra colectiva. La mayoría de las empresas y las oficinas públicas cierran al mediodía, incluso durante meses relativamente frescos. Los estudiantes acuden a cuatro horas de clases diarias en escuelas sin aire acondicionado. Las calles se vacían cada tarde y la gente busca refugio bajo techo.

Incluso los relojes parecen avanzar más despacio de diciembre hasta febrero, cuando la humedad aumenta y las temperaturas se elevan a 43 grados centígrados (109 Fahrenheit) a la sombra y 50 grados C (122 F) bajo el sol.

Aún así, la indiferencia que los legisladores de Paraguay han mostrado por las propuestas de Lugo es sorprendente. Su elección en 2008 interrumpió 61 años de gobierno del derechista Partido Colorado, pero prácticamente carece de votos confiables en el Congreso y sus opositores dominan la mayor parte de las funciones gubernamentales. Estos parecen cada vez más determinados a impedir que el ex obispo izquierdista cumpla ninguna más de las promesas que lo llevaron al puesto.

La semana pasada, Lugo le suplicó a los legisladores que implementen un impuesto del 10% al ingreso personal, aprobado por primera vez en 2004. Hizo notar que el auge en las exportaciones de soya y ganado vacuno impulsaron el producto interno bruto de Paraguay a 14,5% el año pasado, uno de los más elevados del mundo, pero las inesperadas ganancias fueron casi completamente para una pequeña elite, y el gobierno sigue sin ingresos.

"No venceremos a la pobreza extrema si no cambiamos la matriz económica: en Paraguay la presión tributaria es sólo del 13% y es el único país sin impuesto a la renta personal; incluso, los industriales aprueban el IRP", afirmó Lugo en una conferencia de prensa en el palacio de gobierno.

"Debemos tener mayores recursos para llevar adelante planes que eliminen la inequidad social", agregó.

El Fondo Monetario Internacional coincide en este punto con el teólogo de la liberación, al insistir en su informe anual sobre Paraguay que el país debe tener más ingresos. En general, los economistas recomiendan el 30% o más de impuestos totales para atender al pueblo de una nación. En las principales economías de Europa, la carga fiscal es superior al 40%.

"Estamos preocupados porque las reformas tributarias no estén avanzando", afirmó Lisandro Abrego, representante del FMI, en conferencia de prensa. "Este país necesita subir sus ingresos tributarios para financiar su desarrollo económico. Tiene necesidades muy grandes de infraestructura; no puede crecer de manera sostenida a tasas más altas si no resuelve su problema de infraestructura".

Pero los opositores de Lugo se mantuvieron firmes antes que el Congreso entrara en receso el jueves: no se aplicará el impuesto sobre la renta hasta enero de 2013, apenas cuatro meses antes de que su presidencia concluya.

La pobreza ha disminuido del 38% al 35% durante el período de Lugo al crecer la economía, pero el 20% aún viven en pobreza extrema, tal como lo han hecho durante los últimos 50 años.

Lugo ha distribuido 50 dólares mensuales bajo un pequeño programa llamado Tekoporá (persona linda, en el idioma guaraní que hablan los pobres de Paraguay), modelado en base a las políticas de bienestar social que mantienen a los niños en la escuela y vacunados en gran parte de Latinoamérica. Pero los pagos sólo llegan a 93.000 de los 6,8 millones de habitantes del país. Los legisladores dicen que ampliar el programa sería un desperdicio de dinero.

"La lucha contra la pobreza extrema del gobierno de Lugo es un rotundo fracaso", dijo en entrevista con la AP la diputada Olga Ferreira, del opositor Partido Patria Querida y presidenta de la comisión de presupuesto de gastos de la nación. "Ninguna familia beneficiada con la entrega de dinero abandonó en 36 meses su condición de pobreza".

"Lugo les da dinero, pero no les enseña a ganar el pan de cada día con el sudor de la frente", agregó.

El senador Juan Manuel Bóveda, aliado del general retirado Lino César Oviedo _que fue declarado culpable de conspiración_, dijo que los pagos de beneficencia "sólo alcanzan a aquellos compatriotas que se afilian a partidos de izquierda" con los que Lugo simpatiza.

Y Héctor Cristaldo, presidente de la patronal Coordinadora Agrícola del Paraguay, productora principalmente de soya, ironizó diciendo que el programa Tekoporá "en realidad debe llamarse Tekorei porá (persona linda pero ociosa, en guaraní)".

Lugo sólo tiene planeado trabajar de lunes a jueves en este verano, pero él también se ve cansado, distraído por sus tratamientos contra el cáncer linfático, aislado políticamente y frustrado por las críticas en la prensa. La coalición izquierdista que encabezó hace tres años se ha desbaratado. Apenas se habla con su vicepresidente Federico Franco y lleva 18 meses sin declarar formalmente ante los reporteros.

Logró la aprobación del derecho al voto para los ciudadanos que viven fuera de Paraguay, y convenció a Brasil de casi triplicar la cantidad que paga por la electricidad que genera la presa Itaipú _una empresa binacional_, pero ese dinero también ha permanecido bajo estricto control del Congreso.

Aparentemente desesperado, la semana pasada propuso una especie de acuerdo para compartir el poder, un "pacto de gobernabilidad" entre partidos políticos que podrían conducir al país de forma conjunta hasta que él concluya su período.

Ni un solo grupo entre sus amigos y enemigos políticos respondió a su oferta.

En lugar de ello, tras una serie de idas y venidas entre la presidencia y el Congreso, el presupuesto quedó en 11.300 millones de dólares. Está prevista la emision de bonos del Tesoro para equilibrarlo en caso de que los ingresos fiscales no fuesen suficientes.

Los trabajadores hicieron campaña durante semanas en busca de los aumentos prometidos y ocuparon la plaza frente al Congreso. Unas 500 personas desamparadas establecieron refugios dentro del zoológico de la capital, en una insinuación de que incluso los monos tienen mejores sitios donde vivir. La policía antimotines _que sólo recibió una fracción del aumento salarial prometido_ empleó cañones de agua, gases lacrimógenos y porras para retirarlos de ahí.

Lejos de ser considerado un salvador, el sacerdote de sandalias convertido en presidente ha decepcionado a muchos de los pobres.

"Lugo es igual a todos los políticos. Prometió trabajo para todo el mundo y no cumplió. Yo, mi esposa y mis tres hijos nos dedicamos a reciclar basura para sobrevivir pero hay gente que vive muy bien en este país y se va de vacaciones al Brasil y Uruguay", dijo en guaraní Tomás Benítez, un hombre en extrema pobreza que recorre las calles del centro de Asunción tirando un vetusto carro en el que recoge botellas de plástico y latas de refresco y cerveza.

A Lugo aún le quedan 16 meses en el poder, pero los izquierdistas que lo ayudaron a llegar allí, como Belarmino Balbuena, dirigente campesino y líder del Partido Movimiento Popular, ya intentan buscar un mejor candidato para la presidencia.

"Debemos definir los programas de gobierno. Con Lugo comenzó un cambio hacia el fortalecimiento del modelo democrático, pero están pendientes la reforma agraria, salud y educación para el pueblo pobre, creación de fuentes de empleos, ocupar a los jóvenes que son miles y miles, establecimiento de impuestos a la exportación de granos al natural, el impuesto a la renta personal y otros asuntos clave para administrar un Estado", afirmó.

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