Corre la sangre en cárceles brasileñas; el estado desbordado

La banda delictiva más fuerte de Brasil, Primer Comando de La Capital, está explotando la sobrepoblación y las condiciones escuálidas de los centros penitenciarios para ampliar su papel en el sistema carcelario, en una campaña que estuvo en el centro de las matanzas que dejaron casi un centenar de reos muertos en el año nuevo.

Algunos presos fueron decapitados o les sacaron el corazón y los intestinos en dos recientes alzamientos en prisiones del norte de Brasil, uno iniciado por miembros de Primer Comando y otro por una banda rival que trata de contener su expansión.

Expertos dicen que el gobierno es parcialmente responsable del estado de cosas al no mejorar la condiciones que hacen que las cárceles parezcan más bien calabozos y que eso contribuye a la expansión del Primer Comando, una banda de Sao Paulo conocida también por sus siglas en portugués, PCC.

"El estado perdió el control de las prisiones", declaró Claudio Lamachia, quien ha visitado varias penitenciarías como presidente del colegio de abogados brasileño.

Cuando se está en la cárcel, la supervivencia depende de la protección de una banda y de la ayuda financiera que pueda recibir un reo. Un sistema legal que funciona con mucha lentitud hace que un gran porcentaje de los prisioneros esperen años para que sus casos sean evaluados. Mientras tanto, el Primer Comando recluta nuevos miembros, ordena asesinatos de rivales y maneja la venta de drogas dentro y fuera de las cárceles, a pesar de que muchos de sus líderes están recluidos en centros de máxima seguridad del estado de Sao Paulo.

"La muerte es a menudo la única alternativa para un reo que no quiere cooperar con bandas como el PCC", expresó Lamachia.

La ola de violencia más reciente comenzó entre el 1ro y el 2 de enero, cuando 56 presos fueron asesinados en el estado norteño de Amazonas. Las autoridades dijeron que la banda Familia del Norte la emprendió contra los miembros del PCC para tratar de arrebatarles el control de las rutas de la droga en los estados del norte. No está claro todavía a qué bando pertenecía cada uno de los muertos, pero muchos fueron decapitados o descuartizados.

Acto seguido, el 6 de enero, en el vecino estado de Roraima, fueron asesinados 33 presos, a muchos de los cuales les sacaron el corazón y los intestinos. Uziel Castro, secretario de seguridad del estado de Roraima, dijo que miembros del Primer Comando provocaron los desmanes por razones que no están de todo claras.

"No hubo peleas. Hubo una serie de matanzas. Fue una barbarie", declaró Castro, agregando que la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo tiene capacidad para 700 reos pero alberga 1.500.

Entre el 2 y el 9 de enero fueron asesinados otros diez presos en desmanes menores en cárceles del Amazonas y el estado de Paraiba, en el noreste.

El lunes el gobierno nacional envió 200 soldados a las prisiones de los estados de Amazonas y Roraima. Otros estados han pedido también ayuda.

El presidente Michel Temer, quien fue criticado por la lenta respuesta del gobierno a los desmanes y por decir que la primera matanza había sido un "accidente terrible", ha dicho que construirá otras cinco prisiones. Eso, sin embargo, podría tomar años.

"El sistema penal está en crisis desde hace mucho tiempo y las cosas han empeorado en los últimos diez años", afirmó recientemente el ministro de Justicia Alexandre de Moraes, acotando que la población carcelaria aumentó notablemente pero no se ha asignado dinero para mejoras las capacidades del gobierno.

Brasil tenía 233.000 presos en el 2000 y 622.000 en el 2014, de acuerdo con el Ministerio de Justicia. Los centros carcelarios existentes pueden albergar teóricamente la mitad de esa cifra.

Primer Comando fue fundado tras una revuelta carcelaria en la que intervino la policía militar y que terminó con 111 muertos en 1992. Desde entonces, la banda creció significativamente mientras que el sistema penal se deterioraba.

La policía dice que la banda controla la favela más grande de Río de Janeiro, ciudad donde también opera la poderosa banda Comando Rojo.

Primer Comando, cuyos miembros le dicen "el partido", opera también en Paraguay, Bolivia y Perú, según las autoridades federales.

Los periodistas rara vez tienen acceso a los penales, pero fotos y videos tomados con los teléfonos celulares de los reos revelan que las celdas están tan atestadas que es difícil moverse allí. Los baños y las duchas son inmundos. A menudo hay invasiones de escorpiones, de ciempiés venenosos y de ratas en medio del calor tropical.

Recientes transferencias de presos para evitar que aumentasen las tensiones agravaron los problemas de sobrepoblación e hicieron que resulte más difícil recibir atención médica, según Marlon Barcellos, coordinaror legal de la representación de los reos en el estado de Río de Janeiro. Barcellos mencionó el ejemplo de un preso que tenía problemas para cambiar su bolsa tras una colostomía luego de una transferencia.

"La situación es desesperada", expresó Barcellos. "No ha habido alzamientos últimamente (en el estado de Río), pero están dadas las condiciones para que haya uno".

Un factor que contribuye a la sobrepoblación es el hecho de que con frecuencia el sistema judicial encierra a una persona y tira la llave antes de que empiece su juicio.

Ivar Hartmann, profesor de leyes de la Fundación Getulio Vargas, un grupo de estudios de Río, dice que hizo un estudio según el cual el 40% de los reos no han sido hallados culpables de nada y a veces tienen que esperar años para que sus casos sean procesados, incluso cuando cometieron infracciones menores.

Y mientras están encerrados, deben ingeniárselas para sobrevivir.

"Los nuevos abastecen las bandas como el PCC a cambio de protección", dijo Hartmann. "Esa es una de las razones por las que falla todo el sistema en Brasil".

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