Corte considera que Brasil retrocedió en transparencia con el voto en papel

La decisión del Congreso brasileño de restablecer el registro de voto impreso como mecanismo de control de la votación electrónica supone un paso atrás, ya que facilita la interferencia humana en el escrutinio, afirmó hoy el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), José Antonio Dias Toffoli.

El magistrado aseguró que Brasil fue uno de los primeros países en adoptar el sistema electoral con urna electrónica no sólo para acelerar y facilitar los escrutinios sino para evitar interferencias humanas en el proceso de contar los votos, lo que, en su opinión, puede volver a ocurrir con la reimplantación del voto en papel.

"Es un paso atrás en la cultura política brasileña", afirmó Dias Toffoli en declaraciones que concedió tras participar este jueves en Río de Janeiro en la apertura de una reunión de autoridades electorales de todos los países de América organizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El encuentro fue abierto precisamente un día después de que la Cámara de Diputados derrumbara, con 368 votos a favor y sólo 50 en contra, un veto presidencial a la norma que impone en Brasil el "proceso de votación electrónica con impresión del registro de voto".

Como el veto también había sido rechazado por el Senado, antes de las próximas elecciones el Tribunal tendrá que desarrollar un nuevo sistema de votación, con urnas electrónicas que al mismo tiempo impriman el voto de cada elector.

De esa forma, tras teclear su voto en la urna electrónica, el elector lo imprimirá y depositará el sufragio en papel en otra urna.

El sistema fue implantado para que las autoridades electorales, en caso de que algún partido denuncie supuestas irregularidades en la votación electrónica en algún colegio, verifiquen el escrutinio contando los registros de votos en papel.

"El voto impreso es absolutamente innecesario ya que dentro de los programas de la urna electrónica existe el registro del voto y es posible hacer la auditoría", aseguró Dias Toffoli.

De acuerdo con el magistrado, la decisión del Congreso echa por tierra los avances que Brasil había hecho para, mediante el uso de votación electrónica, impedir por completo la interferencia humana en el proceso de escrutinio.

"Esa decisión puede generar situaciones en que habrá intervención humana en el escrutinio, ya que el recuento de los votos en papel tiene que ser hecho manualmente por personas. Volvemos al pasado en que a veces no había coincidencia entre el voto contado y el voto que el jurado anota en el acta", aseguró.

Según el presidente del tribunal electoral, mientras que las intervenciones tecnológicas dejan rastros y es posible auditarlas, la intervención humana no deja rastro.

Dias Toffoli aseguró que, una vez publicada la ley, creará una comisión para que comience a estudiar la forma en que se implementará el nuevo sistema de votación, pero dejó claro que el desarrollo de urnas electrónicas con impresora puede genera costos por más de 1.000 millones de reales (unos 263 millones de dólares) a las arcas públicas.

Además, agregó, es "técnicamente imposible" contar con el nuevo sistema ya en las elecciones municipales de 2016, por lo que "será estudiado" para las legislativas y presidenciales de 2018.

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