Costa Rica: intensifican búsqueda de 85 desaparecidos

SAN JOSE (AFP). Los socorristas luchaban a contrarreloj el domingo para rescatar a 85 desaparecidos -varios extranjeros- en el sismo en Costa Rica, que dejó 19 muertos y gigantescas pérdidas económicas, mientras los científicos advertían sobre un impacto ecológico de enormes proporciones.

El Organismo (policía) de Investigación Judicial (OIJ), que instaló una morgue provisional en la zona del epicentro, ha logrado identificar hasta ahora 10 cuerpos de víctimas, los que fueron entregados a sus familiares para sus funerales, informó la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

Según los medios de comunicación locales, cinco británicos y dos canadienses estarían desaparecidos, mientras que los muertos son 19, según el último balance que entregó la Cruz Roja.

"El Organismo de Investigación Judicial ha logrado identificar y extraer de los escombros diez cuerpos y existen unas 85 personas desaparecidas", aseguró la CNE en un comunicado.

Las labores de rescate están apoyadas por helicópteros militares de Colombia y Estados Unidos -tres Blackhawk y un Chinook CH-47- que trabajaron sin descanso para recuperar cadáveres entre pueblos derruidos como Cinchona, cercano al volcán Poás, en la zona del epicentro del terremoto, donde no quedó ninguna casa en pie y donde te teme que haya más muertos.

En Cinchona, descrito como un "pueblo fantasma", las patrullas enfrentaban enormes dificultades para realizar la labor.

"Es un pueblo fantasma. No queda una casa en pie. Se sospecha que hay gente muerta (bajo los escombros)", narró a la AFP el fotógrafo Luis Ruedas Fonseca.

Un número indeterminado de automóviles continúa enterrado bajo los enormes aludes de tierra que han cambiado la fisonomía de este escarpado territorio y han hecho desaparecer largos tramos de carretera, por lo que se teme que el balance final de muertos pueda ser muy superior.

El terremoto del jueves, de 6,2 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro se situó en la turística zona del volcán de Poás, a unos 40 km de San José, ha dejado también ingentes daños ecológicos en la zona afectada.

Una inspección en el terreno de científicos del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica, que depende la Universidad Nacional, reveló que extensiones de bosque virgen y secundario así como hectáreas de montañas, se desprendieron hacia las profundidades del cauce del río Sarapiquí, afectando la flora y la fauna.

"El impacto ecológico y ambiental es tal vez uno de los más severos comparados con muchos terremotos que antecedieron", asegura un informe del Observatorio.

Los equipos que trabajan en la evaluación de los daños que dejó el terremoto determinaron que hubo más de 126 deslizamientos y derrumbes en Varablanca, San Miguel y La Virgen y 120 entre Carrizal y Vara Blanca, pueblos también cercanos al volcán, así como cinco puentes dañados.

Los sistemas de electricidad de las localidades situadas en el epicentro del movimiento telúrico sufrieron daños tras el fuerte temblor, que dejó sin agua potable a unas 82,000 personas, mientras que 2,478 personas se encuentran en 21 albergues.

Muchas personas, presas de la angustia y el pánico, reciben apoyo psicológico de la Cruz Roja.

Asimismo, la zona, que además del turismo vive de la agricultura y la ganadería, ha sufrido un fuerte revés económico. Se han perdido cultivos de fresa, mientras los ganaderos tiran la producción de leche debido a la falta de electricidad.

Restaurantes, posadas y tiendas de artesanía, así como puestos ambulantes de productos típicos permanecen cerrados a cal y canto, mientras las autoridades evalúan los daños en estructura y en el mobiliario.

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