Creación de milicias causa inquietud en Afganistán

MAIDAN SHAHR, Afganistán (AP). La idea de crear milicias y darles armas para que combatan al talibán no está siendo muy bien recibida por autoridades locales de las zonas donde ya ha comenzado a funcionar ese proyecto.

Hay quienes se preguntan si esa iniciativa puede prosperar en Afganistán.

Las milicias han sido comparadas con unas organizaciones creadas en Irak a las que se les atribuye haber ayudado a contener la violencia, y a unos ejércitos tribales de la vecina Pakistán que también son pintados como un éxito.

El ministro del interior afgano anunció el sábado que el programa ya había comenzado a funcionar y que Estados Unidos costeaba todos sus gastos, incluida la compra de rifles automáticos Kalashnikov para la Fuerza de Protección Pública.

Un funcionario opinó que sólo los delincuentes se sumarán a la milicia porque la gente común teme enfrentarse con el talibán. Y abundan las críticas respecto a la distribución de armas entre la ciudadanía luego de que el gobierno y las Naciones Unidas libraron una campaña tendiente a sacar armas de circulación. Muchos temen que la disponibilidad de armas genere baños de sangre entre grupos étnicos rivales.

"Una de las causas de la violencia en Afganistán es que la mayor parte de la gente no entregó sus armas. ¿Y ahora quieren que les demos más armas a los pueblos?", señaló Mohammed Hussain Fahimi, concejal de Wardak, donde se desplegaron las primeras unidades de milicianos. "No queremos aprender nuestras lecciones".

Wardak se encuentra al sudoeste de la capital Kabul y hay allí una creciente presencia del talibán.

Fahimi es uno de varios funcionarios y residentes de Wardak entrevistados por la AP la semana pasada. Todos se mostraron escépticos respecto a las milicias.

El presidente estadounidense Barack Obama dijo que la estabilización de Afganistán será una de sus prioridades y que se propone duplicar la cantidad de efectivos militares. En la actualidad hay 34,000 soldados estadounidenses.

Obama no habló de las milicias, que han sido avaladas por el general David Petraeus, jefe del comando central estadounidense y ex jefe de las fuerzas de ocupación en Irak. Petraeus fomentó un acercamiento a jeques suníes que ayudó a expulsar a los guerrilleros de ciertas regiones y contribuyó a disminuir la violencia.

Las autoridades dicen que los milicianos custodiarán carreteras, escuelas, clínicas y otras dependencias del gobierno. No está claro qué tan grande será esta fuerza.

El general Greg Julian, portavoz del contingente estadounidense en Afganistán, dijo que su país entrenará y apoyará las milicias en los pueblos, pero que esos cuerpos serán manejados por el ministerio del interior.

Mientras que las milicias iraquíes siguen lineamientos tribales, las autoridades dicen que en Afganistán no se tomará en cuenta el origen étnico sino la personalidad del candidato.

Pero hay quienes creen que es imposible ignorar esas lealtades y temen que las milicias sean controladas por caudillos tribales que hasta podrían aliarse al talibán.

Otro miembro del concejo, Mohammed Mukhlis, pronosticó que únicamente ladrones y delincuentes se plegarán a las milicias, porque ningún ciudadano ordinario querrá exponerse a ser asesinado por el talibán para defender un gobierno mal visto.

"En los últimos siete años, el gobierno no hizo nada por el país y la gente no confía en él", expresó.

El pueblo de Mukhlis, Saydabad, será uno de los primeros lugares donde funcionan las milicias. El pueblo ha caído bajo control del talibán y Mukhlis no puede volver a su casa. Está viviendo en un complejo amurallado más cerca de Kabul.

"Por ahora estoy a salvo aquí, pero quién sabe si dentro de unos meses no tengo que trasladarme de nuevo, más cerca todavía de Kabul, para escaparle al talibán", manifestó.

Las peleas entre los pashtún y el resto complican la creación de las milicias, según las autoridades.

Las tribus del sur y este del país, donde son más necesarias las milicias, son casi exclusivamente pashtún, el grupo étnico mayoritario de Afganistán.

Los otros grupos étnicos no ven con buenos ojos la idea de armar a los pashtún mientras se desarma al resto del país.

Saleh Mohammed Registani, parlamentario de la etnia tajik, afirmó que una milicia pashtún aumentará las tensiones.

"Si se hace esto, el sur pasará a ser una tierra que no pueden visitar quienes no son pashtún y se alentará a los demás a que se procuren armas para defenderse", dijo Registani. "Si yo, que no soy pashtún, sé que alguien tiene armas, no voy por allí. Estas milicias a la larga se unirán al talibán, porque ellos también son pashtún y no van a pelear entre sí".

Otros experimentos con milicias fracasaron.

En la década de 1980, el gobierno comunista del presidente Najibullah, asediado por guerrilleros apoyados por Estados Unidos, encomendó la seguridad de los pueblos a milicias. Los residentes, no obstante, se cansaron de los abusos de las milicias y buscaron la protección de las guerrillas.

Desde la caída del talibán, las Naciones Unidas ha tratado de desarmar a una cantidad de milicias que responden mayormente a caudillos.

El proyecto incluyó la recolección de armas y la incorporación de los milicianos al ejército y la policía. Los caudillos, no obstante, sobrevivieron ilesos.

"Si tú le das armas a todos, todos pensarán que son reyes", declaró Abdul Salam Zaeef, quien fue embajador en Pakistán. "Eso no solo es un error: es estúpido".

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