Crece clamor para aplicar pena de muerte en el Caribe

SAN JUAN, Puerto Rico (AP). El pastor jamaiquino Terrence Brown desea que los asesinos sean ejecutados, e incluso se ha ofrecido como verdugo para hacer frente a una ola de crímenes que aterroriza a sus parroquianos.

"Si el gobierno no cumple su responsabilidad, vamos a tener la ley de la selva, y eso es lo que está avanzando rápidamente en Jamaica y en el Caribe", dijo Brown, predicador de la Iglesia Cristiana de la Santidad, una iglesia evangélica, en el Spanish Town de Jamaica.

Ante el auge del delito, los isleños exijen más ejecuciones y exhortan a los políticos a eludir las restricciones impuestas por Europa y a la oposición internacional, que prácticamente han puesto fin a la pena capital en el Caribe.

En Jamaica, la decapitación de una niña y el descubrimiento en una bolsa de basura de los restos de un niño de 11 años descuartizado han intensificado las presiones sobre el parlamento, donde el martes se inició un debate para determinar si se han de reanudar las ejecuciones después de 20 años de suspensión.

Entre sus partidarios está el primer ministro Bruce Golding, quien prometió ejecuciones más expeditas antes de conquistar el cargo el año pasado. Sin embargo, el martes se negó a declarar cómo votaría.

"Creo que debemos ser cuidadosos de no influir a la población", afirmó Golding, al tiempo que instó a los legisladores a hacerle caso a su conciencia. "Sea cual fuere la dirección que tomen esos puntos de vista, debemos proceder a actuar de acuerdo con ellos... es importante para nosotros resolver este asunto".

Los críticos dicen que en lugar de estar pensando en la pena de muerte los gobiernos deberían concentrarse en reducir la pobreza y la corrupción.

"En vez de tratar de solucionar el problema del delito, esgrimimos el estudio de la pena de muerte como un estandarte, pero no cambiará nada", dijo la coordinadora en Jamaica de Amnistía Internacional, María Carla Gullotta.

Las encuestas muestran consistentemente un firme apoyo a la pena de muerte en el Caribe, aunque nadie ha sido ejecutado en la región excepto en Cuba desde que las Bahamas ahorcó a un asesino en el 2000.

La pena de muerte está vigente en el Caribe de habla inglesa, y los gobiernos están haciendo más estrictas las penas y limitando las apelaciones. Por lo menos 90 prisioneros están condenados a muerte en la región, incluyendo cuatro hombres a quienes se condenó a la horca en San Cristóbal y Nieves en agosto antes de que la justicia aplazara la sentencia.

Uno de los principales obstáculos es el Consejo Privado, con sede en Londres, el más alto tribunal de apelación para muchas de las antiguas colonias inglesas. Por norma las sentencias deben ser conmutadas a cadena perpetua si el condenado no es ejecutado en cinco años, un lapso que muchos consideran irrazonable por la lentitud de las apelaciones.

El aumento en los delitos también es un problema en los territorios franceses y británicos del Caribe, pero la pena capital es una política casi imposible de lograr para esas islas pues la leyes tendrían que ser restablecidas en Londres y París, bastiones de la abolición de la pena de muerte.

Por su parte, Holanda y sus territorios del Caribe también anularon la pena capital.

Jamaica es una de las islas más afectadas; sus tres millones de habitantes sufrieron de más de 1,240 asesinatos este año. Pero las islas turísticas más pequeñas también resienten la criminalidad. Luego de que una pareja británica fuera asesinada en su luna de miel en Antigua, el gobierno propuso ejecuciones para los crímenes en los que se utilicen armas, incluso si la víctima no muere en ellos.

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