Crece la influencia de Qatar en el Medio Oriente

DUBAI, Emiratos Arabes Unidos (AP). Al surgir los brotes de agitación social en el Medio Oriente, el líder de Yemen tomó el teléfono y le pidió ayuda al emir de Qatar. Es que en el mundo árabe, hoy por hoy hay pocos lugares que ejerzan una influencia tan grande como la del diminuto emirato.

Esa importancia obedece en parte a la importancia que ha adquirido la cadena televisiva panárabe Al Yazira, cuya cobertura de los alzamientos populares en Egipto y otros países es considerada por algunos como una fuente de agitación y por otros como una manifestación de la fuerza que están tomando los árabes.

Qatar ya está bastante acostumbrada a acaparar la atención del mundo.

En apenas una generación, este terreno arenoso junto al Golfo Pérsico pasó a ser una de las naciones más pujantes en una región llena de egos nacionales gigantescos.

En diciembre, Qatar sorprendió al mundo al conseguir la sede de la Copa Mundial de fútbol del 2022, a la que se habían postulado también Estados Unidos y otras naciones. Además hace sentir su peso político en toda la región: le dio a Israel una presencia inusual en el mundo árabe, permitiéndole incluso abrir una oficina comercial (que luego fue cerrada), tiene una de las bases aéreas estadounidenses más grandes de la Península Arabe y funciona como mediador entre el Líbano y Sudán.

Su petróleo y gas natural les permiten a sus magnates comprar de todo, incluida la tienda Harrods de Londres.

"Nadie puede decir que Qatar no tiene ambiciones", expresó Abdulkhaleq Abdulla, profesor de asuntos del Medio Oriente en la Universidad de los Emiratos.

Entre los árabes, nada simboliza más la creciente influencia de Qatar que Al Yazira, cadena fundada por los gobernantes del emirato en 1996. Sigue el modelo de CNN y otros canales noticiosos internacionales, tiene transmisiones en inglés y dice ser vista por televidentes en más de 100 países, incluidos Israel y partes de Estados Unidos.

Pero ha chocado con muchos gobiernos árabes poco acostumbrados a una prensa libre. A fines de enero, el presidente de Yemen Ali Abdullah Saleh, llamó por teléfono al emir de Qatar Sheik Hamad bin Khalifa Al Thani y le pidió que controlase a Al Yazira, según la agencia estatal yemení Saba. La agencia dijo que Saleh describió a la cadena como "un enemigo de los árabes".

Al estallar las protestas contra el presidente Hosni Mubarak en El Cairo, Al Yazira dijo que dos de sus corresponsales habían figurado entre los numerosos periodistas agredidos, pero no dio detalles. La semana pasada el gobierno egipcio cerró las oficinas de Al Yazira en El Cairo, no obstante lo cual la cadena siguió transmitiendo, con cámaras instaladas en un techo e informes telefónicos.

Al Yazira no ha respondido a denuncias de que distribuye información tendenciosa sobre el actual brote de agitación social, pero en el pasado defendió sus coberturas, diciendo que son equilibradas.

A diferencia de la mayoría de los canales árabes, Al Yazira da espacio a sectores opositores, transmite entrevistas con figuras israelíes y permite comentarios a favor de Israel en su portal cibernético.

Ningún funcionario de Qatar ha hablado sobre las coberturas de Al Yazira, lo que no sorprende ya que los líderes de este emirato de 1,7 millones de personas no acostumbran a embarcarse en polémicas públicas.

Algunos creen que Qatar apoya los movimientos de protesta en la región. El emirato, sin embargo, es uno de los estados más autocráticos del Golfo y el poder está concentrado casi exclusivamente en el clan de gobierno.

Adopta políticas pragmáticas. Mantiene buenas relaciones con Irán y grupos como Hamas, al tiempo que alberga una base militar estadounidense y sucursales de instituciones como la Northwestern University y la Brookings Institution.

Desafiando a los sectores más intransigentes del mundo árabe, permitió a Israel abrir una oficina comercial en 1996, aunque ordenó su cierre en enero del 2009, luego de que Israel invadió la Franja de Gaza.

Egipto dio muestras de cierto recelo ante la creciente influencia de Qatar como mediador.

Hace dos años, Mubarak no asistió a una cumbre de la Liga Arabe en la capital de Qatar, Doha, en lo que fue interpretado como una afrenta al emir. Posteriormente Egipto y Arabia Saudita boicotearon una conferencia sobre ayuda para Gaza organizada por Qatar porque habían sido invitados el principal ideólogo de Hamas, Khaled Mashaal, y el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad.

Mediadores de Qatar ayudaron a contener un brote de violencia sectaria en el Líbano en el 2008 y el emirato está albergando conversaciones de paz entre los distintos sectores de Darfur.

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