Crisis en frontera trastoca la política de EE.UU

El aumento en el número de niños centroamericanos que cruzan la frontera desde México ha dado un giro a las políticas inmigratorias, debilitando uno de los argumentos más poderosos que los demócratas planean esgrimir contra los republicanos en noviembre y en la próxima elección presidencial.

En el último mes, el número de estadounidenses que consideraron la inmigración como el problema principal de la nación se ha triplicado en las encuestas de Gallup, colocando el tema a la par de la economía y el desempleo.

Y en esta última semana, una encuesta del Centro Pew de Investigación halló una caída de 5% en apoyo a la propuesta inmigratoria de los demócratas, que reforzaría la seguridad fronteriza creando a la vez una vía a la ciudadanía para muchos de los once millones de personas que viven en Estados Unidos sin autorización.

Esa idea sigue siendo popular, respaldada por el 68% de los encuestados, después de ganar apoyo en los últimos años cuando la recesión y un aumento en el número de agentes patrulleros aquietaron la frontera. Pero Robertto Suro, exdirector del Centro Hispano Pew, dijo que cuando la prensa se concentra en los problemas en la frontera, disminuye el apoyo al camino a la ciudadanía de los inmigrantes en situación irregular. En la misma reciente encuesta de Pew, una mayoría de encuestados favoreció la deportación expeditiva de los niños inmigrantes y dijo confiar más en los republicanos que en los demócratas para arreglar la situación.

"La imagen más poderosa en la política inmigratoria ha sido cuando la situación se descontrola", afirmó Suro, ahora profesor de periodismo en la Universidad del Sur de California. "Esas palabras suelen inclinar el sentir general hacia la restricción, independientemente de cuál sea la circunstancia real".

Los cambios políticos se producen en medio de la alarma causada por los más de 57.000 niños que han entrado en el país desde octubre, muchos de los cuales languidecen en instalaciones de detención improvisada, mientras los sobrecargados tribunales de inmigración no pueden mantenerse al día con la necesidad de suministrar una audiencia ante un juez a cada niño según dispone una ley del 2008.

Los partidarios de las restricciones a la inmigración se alegran con el cambio, que se produce semanas después que se pronosticaban desastres electorales para los republicanos en noviembre debido a la decisión del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, de no permitir una votación sobre la reforma inmigratoria.

Mientras tanto, los demócratas se esfuerzan por determinar cómo solucionar la cuestión y se preguntan si deben seguir apoyando la propuesta del presidente Barack Obama de acelerar las deportaciones de los niños centroamericanos. Esta semana pasada, el gobernador de Maryland Martin O'Malley, posible candidato a presidente en 2016, instó al gobierno a ser más condescendiente con los niños, aunque después fue censurado por pedir en privado a la Casa Blanca no alojar a los inmigrantes en su estado.


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