Cuba da la bienvenida a un enorme crucero británico

LA HABANA (AP). Una banda de son, un grupo de escolares y otro de chicas en bikini con adornos de plumas en la cabeza le dieron la bienvenida a 1,500 pasajeros de un enorme crucero que las autoridades cubanas describieron como uno de los mayores barcos en arribar a la isla en años.

Los cruceros, que alguna vez eran algo normal en Cuba, se han convertido en una rareza desde el 2006, después de que el entonces presidente Fidel Castro se quejara de que los cruceros turísticos trajeran únicamente basura a su país.

Pero el gobierno, en medio de una escasez de dinero, parece haber adoptado un punto de vista más positivo sobre este tipo de visitas recientemente y el ministro de Turismo Jose Manuel Bisbe dijo que la llegada del miércoles del barco de bandera británica Thomson Dream subrayaba la resurgencia reciente del tráfico de cruceros al país.

En un breve mensaje a los periodistas pronunciado mientras los pasajeros descendían del barco, Bisbe dijo que se han firmado varios acuerdos con empresas operadoras de cruceros europeas para que agreguen a los puertos Cubanos como destinos regulares en sus rutas y agregó que otros que se están pactando otros acuerdos.

Cada pasajero gasta un promedio de 50 a 200 dólares por día en la isla, dijo, y las autoridades esperan que el aumento de tráfico pueda inyectar varios millones de dólares en la pobre economía Cubana este año.

Bisbe no especificó cuántos pasajeros de cruceros se esperaba que llegaran a Cuba en 2011, pero dijo que unos 10.000 visitaban la isla cada año. Esto es mucho menor a los 100.000 pasajeros que llegaron en 2005, según cifras proporcionadas por el ministro.

Bisbe culpó a esta caída a la compra de la empresa española Pullmantur Cruises, en octubre de 2006, realizada por Royal Caribbean Cruises Ltd., con sede en Miami. El embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba prohibe que los turistas estadounidenses visiten la isla y casi todo el intercambio comercial entre ambos países, por lo que la llegada los cruceros se ha reducido bastante tras el cambio en la empresa.

El miércoles, Cuba colocó una alfombra roja para darle la bienvenida a los pasajeros del Thomson Dream, un enorme crucero con nueve pisos, cuatro restaurantes, dos albercas, un casino y una discoteca, que parecía imponente ante la Bahía de La Habana.

Había niñas pequeñas con vestidos tradicionales blancos y bandas de colores, otras llegaron con disfraces de abejas y bailaron mientras un grupo de meseros servían tragos del ron Havana Club a los pasajeros.

Cuatro señoritas con enormes tocados, pantalones amarillos entallados y bikinis en vez de camisetas posaban sensualmente mientras avanzaban los turistas.

Richard Ring, de 40 años y originario de Gran Bretaña, dijo estar maravillado por la calurosa recepción.

"La gente se asomaba por las ventanas y nos saludaba y nosotros les respondíamos, fue realmente emocionante", dijo Ring en medio de la música de la banda de son.

Ring agregó que "no hubo nada igual" en los otros puertos que visitó el Thomson Dream durante su viaje de 14 días, que pasó por Barbados, Granada y Curazao.

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