Cuba festeja inicio de revolución de Fidel

SANTIAGO DE CUBA (AFP). Miles de santiagueros celebran el 55 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, la chispa que encendió la revolución de Fidel Castro, en pleno carnaval, donde la telúrica música y centenarios bailes callejeros se entremezclan con la actividad política.

"Esta es la mejor forma de celebrar una fecha histórica que nos devolvió la paz y la tranquilidad", declaró a la AFP Bertha 'La Pregonera', de 77 años, mientras arrollaba por la céntrica calle Garzón, uno de los puntos donde el carnaval de Santiago de Cuba -950 km al este de La Habana- se ponen "al rojo vivo".

Ataviada con un vestido blanco de ribetes rosa brillantes y una cesta de frutas en la cabeza, la rechoncha mulata afirma orgullosa: "no hay en el mundo otra fiesta como ésta, con tanta alegría y, claro, con las congas (género cantable y bailable), que también son únicas".

Con sus atuendos multicolores y sus danzas, las bulliciosas congas santiagueras compiten entre sí, defendiendo una centenaria tradición legada por sus ancestros, esclavos venidos de Africa, e imprimiéndole a los festejos un sello peculiar.

Seis, entre ellas "Los Hoyos", "Pasofranco", "San Pedrito" y "San Agustín", participan este año en el carnaval, que tradicionalmente coincide con la fecha en que Fidel Castro asaltó el Moncada, primera acción rebelde que desembocó en el triunfo de la revolución en 1959.

"Cada una (de las congas) defiende su identidad y pertenencia a un barrio, tiene su propio canto, ropa, baile y hasta olor", comentó a la AFP William Ortiz, director del carnaval, tras subrayar que "el alma de las fiestas es el pueblo de Santiago".

Pero más allá de la rivalidad, "todas luchan por preservar las raíces más autóctonas de nuestro acervo", expresó Juan Toledano, promotor cultural que representa a la de "San Agustín", ganadora el año pasado del premio del carnaval.

Los festejos populares se celebran simultáneamente en distintos puntos de la ciudad, pero es por la calle Garzón que desfilan las carrozas repletas de jóvenes muy bien contorneadas y ligeramente vestidas, que no cesan de mover las caderas al ritmo del reggaeton, la salsa o la conga, las comparsas y los paseos.

"Aquí se viene a bailar y a beber hasta que salga el sol", dijo Rafael Rodríguez, un chofer de camión cincuentón.

Para Bárbara Bell, una negra de 33 años que vive hace 14 en Canadá y está de vacaciones en Santiago de Cuba, es "una inyección de vida".

Las fiestas se celebran en la isla bajo distintas denominaciones como sanjuanes o parrandas -según el lugar-, pero todas tienen sus orígenes en las celebraciones del día del Corpus Christi y la Epifanía, cuando los negros esclavos organizaban danzas y marchas en la Cuba colonial.

Pero algunas son más tradicionales que otras, como las santiagueras, que alcanzan su clímax cuando, detrás de la última conga, el pueblo se lanza a la calle a arrollar, en un espectáculo inimaginable.

A las 00H00 locales (04H00 GMT) una andanada de fuegos artificiales, lanzados desde el Moncada, hoy una ciudad escolar, iluminó el cielo de Santiago de Cuba, anunciando que ya era 26 de julio. Entonces la música cesó y todos cantaron el himno nacional.

Al amanecer del sábado, un grupo de 150 niños y adolescentes, vestidos con réplicas de los uniformes que emplearon los asaltantes al Moncada- puso en escena un simulacro del asalto efectuado en 1953 contra la fortaleza militar, que aún hoy conserva marcas de los impactos de bala de aquella acción en sus paredes.

El acto central por la conmemoración se realizará esta noche en la explanada del Moncada, donde el presidente Raúl Castro dará un discurso ante unos 10,000 invitados, televisado para todo el país. Poco después el pueblo volverá a las calles para vivir la última jornada del carnaval.

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