Cuba evalúa daños por huracán Ike; comienza reconstrucción

LA HABANA (AP). Aún bajo el agua y los vientos de Ike, los cubanos salieron hoy miércoles, a levantar escombros, despejar carreteras cortadas, reinstalar su tendido eléctrico y evaluar las pérdida que ya se pronosticaron "cuantiosas".

El meteoro dejó cuatro muertos a su paso por la isla y 2,6 millones de evacuados o protegidos, el 21% de la población isleña.

Las consecuencias de Ike, que tocó tierra el domingo por el oriente cubano, salió al mar el lunes por el sur y el martes regresó por el occidente, se agravaron debido a que es el segundo ciclón en 10 días que impacta la isla.

En la capital, hogar de 2 millones de personas, antes de que el viento se disipara e incluso bajo el aguacero brigadas de trabajadores trataban el miércoles de limpiar las calles convertidas en depósitos de escombros y todo tipo basura que las ráfagas hicieron volar como proyectiles.

Algunos cortaban con sierras los troncos de árboles que entorpecían la circulación y la Unión Eléctrica tenía a obreros "verificando circuitos" pues más de la mitad de La Habana se encontraba sin energía. Semáforos, señales de tránsito, carteles y vidrios estaban tirados en la calle junto a pedazos de maderas y ramas.

"Este ciclón fue muy peligroso. El edificio de nosotros está muy malo, tiene una escalera de madera", indicó María González una vecina de Centro Habana, quien destacó que la humedad de Ike se sumó a la de su precedente, Gustav, muy dañino para las viejas construcciones.

En el casco histórico habanero se produjeron derrumbes, incluyendo uno de corte dramático en el que un anciano quedó atrapado en el edificio del cual había sido evacuado unas horas antes y al que regresó confiado en que el peligro había pasado.

Uno de los jefes de bomberos, Rolando Menéndez, indicó a la AP que la víctima --se encontraba herida-- cometió una irresponsabilidad, pero se mostró satisfecho de la disciplina de sus conciudadanos.

"Por lo general se está acatando bastante bien las medidas de la Defensa Civil y todas las orientaciones que se ha dado a la población", comentó Menéndez, mientras dirigía el rescate.

El vicepresidente José Ramón Machado Ventura indicó que la economía nacional sufrió "un golpe muy duro" debido al azote de Gustav --dejó al menos 100.000 viviendas dañadas y la infraestructura eléctrica en el piso-- y luego Ike. El funcionario no ofreció cifras.

Sin embargo reportes de la Agencia Nacional de Noticias y directivos provinciales hicieron recuentos de daños preliminares.

En Holguín hubo 19.000 viviendas afectadas total o parcialmente, en Ciego de Avila 3.600, en Santiago 3.500 y en la pequeña localidad de Baracoa, Guantánamo donde el meteoro golpeó primero se reportaron 1.000.

Mientras tanto, la ciudad de Holguín se encuentra sin luz y en ese mismo territorio se detuvo la producción de níquel, primer rubro exportable de Cuba. En Santiago además peligran las cosechas de café y en Camagüey la carretera central quedó cortada por el desborde de ríos.

Pese a todas las consecuencias dramáticas para la economía, los cubanos se jactan de que en la isla hay pocas pérdidas de vidas humanas debido a la excelencia organizativa de su Defensa Civil (DC).

Un reporte de José Rubiera, el principal meteorólogo de la isla, calculó sólo 18 muertos por ciclones entre 1997 y 2007, una cifra ínfima en comparación con miles de muertos en las vecinas islas, especialmente en Haití.

En Cuba, la DC funciona como un organismo que en casos de emergencia se "activa" como una estructura celular paralela al propio Partido Comunista, desde la circunscripción y el municipio hasta la nación.

Enormes campañas publicitarias y la posibilidad de contar con recursos materiales y humanos para realizar desde evacuaciones hasta completar cosechas en riesgo hacen del organismo un instrumento poderoso para minimizar impactos sociales y económicos.

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