Cuestiones raciales vuelven a distraer a Obama

WASHINGTON ( AP). Cuando todo parecía indicar que el presidente Barack Obama iba a disfrutar de otro gran triunfo legislativo _impulsar una reforma a las regulaciones financieras y pagos adicionales a los desempleados_ las controversias raciales volvieron a imponer una distracción inconveniente.

Obama y su gobierno han demostrado ser de los más disciplinados en la historia reciente ya que, esté uno o no de acuerdo con sus políticas, sus errores políticos han sido inusuales.

Sin embargo, por segunda vez, un gobierno conducido por el primer presidente estadounidense de color se vio en situación embarazosa por cuestiones raciales.

En el panorama general de la historia presidencial, probablemente ambos casos serán olvidados, pero de todos modos socavan, al igual que termitas, los cimientos del gobierno de Obama.

Pese al empeño del presidente por desestimar las diferencias raciales, sabe que es objeto de un escrutinio minucioso precisamente por ese motivo, la atribulada historia estadounidense con la esclavización de los negros seguida de su segregación.

En el episodio más reciente, un bloguero derechista subió a internet el fragmento de un video en el que una mujer negra que trabajaba en el Departamento de Agricultura en Georgia hablaba en una reunión de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Raza Negra (NAACP por sus siglas en inglés).

En la porción editada del video que se conoció inicialmente, Shirley Sherrod parecía apoyar una vengativa discriminación contra los blancos. La emisora de televisión Fox se apresuró a explotar el incidente. El secretario de agricultura Tom Vilsack ordenó el despido de Sherrod. La NAACP condenó sus declaraciones.

Sin embargo, no tardó mucho en conocerse todo lo que había dicho Sherrod y no sólo los fragmentos del blog. Ella estaba reconociendo su propio error del pasado y diciendo que había aprendido una lección redentora.

La Casa Blanca se disculpó. Vilsack dijo que lo sentía y ofreció a Sherrod un nuevo empleo. Obama llamó a la mujer el jueves para manifestarle su pesar.

El presidente dijo haber ordenado a su equipo a asegurarse de que "estemos haciendo lo correcto en vez de lo que luce políticamente necesario".

Si el gobierno hubiese esperado un solo día, podría haber evitado toda la situación embarazosa y la necesidad de disculparse. Por cierto el ataque a Sherrod se habría vuelto contra sus acusadores, como un ejemplo del peor extremismo.

Sin embargo, la Casa Blanca se apresuró y por eso la tormenta política la envolvió en una semana en la que podría haberse solazado con la victoria legislativa más reciente de Obama, la reforma a las regulaciones financieras y la victoria de los demócratas sobre las tácticas obstruccionistas de los republicanos que habían demorado pagos adicionales a los desempleados.

Hace casi un año, Obama también trastabilló con la cuestión racial. Ese incidente, a siete meses de su presidencia, distrajo a la Casa Blanca en momentos en que el gobierno se empeñaba por promover la reforma al sistema nacional de salud.

El incidente se debió al arresto de Henry Louis Gates, un profesor negro en la Universidad de Harvard, por parte del sargento James Crowley, un policía blanco de Cambridge, Massachusetts.

Crowley fue enviado a investigar un posible hurto en la casa de Gates. Aunque comprobó que Gates estaba dentro de su propia casa y que por lo tanto no era un ladrón, arrestó a Gates de todos modos después que el diálogo se caldeó.

Los cargos contra Gates fueron retirados enseguida, pero las afirmaciones de Obama en una conferencia de prensa _dijo que el policía había actuado " de manera estúpida"_ inflamaron el debate. El presidente dijo después que debió haber utilizado un lenguaje diferente. Obama invitó a Crowley y a Gates a la Casa Blanca para tomar juntos una cerveza.

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