Debatir la crisis en Venezuela no es intervención: OEA

Debatir la crisis política en Venezuela, que ha dejado más de 70 muertos, no es intervencionismo ya que la democracia es uno de los pilares fundamentales de la OEA, dijo este lunes el secretario general Luis Almagro, en el arranque de la Asamblea General del organismo continental.

Al mediodía de este lunes, los cancilleres de los países miembros celebrarán una reunión especial sobre Venezuela luego de que el encuentro inicial del 31 de mayo en Washington fuera cancelado por falta de acuerdo.

Estas reuniones especiales sobre el país sudamericano son un punto espinoso, pues fueron el detonante para que el presidente Nicolás Maduro, que denuncia un supuesto intervencionismo, anunciara en abril el proceso de salida de su país de la OEA, lo que tomará dos años.

Almagro dijo en una rueda de prensa que analizar el caso de Venezuela "no es intervención" porque "la defensa de la democracia es un principio esencial (de la OEA)".

Venezuela es sacudida por cotidianas protestas callejeras desde el 1 de abril, luego de que el Tribunal Supremo minara los poderes del Legislativo, las cuales se recrudecieron tras el llamado del presidente Nicolás Maduro a una Asamblea Constituyente.

Hasta el momento se reportan más de 70 muertos en esas manifestaciones.

"Las reuniones de consulta permanecen abiertas por un periodo de tiempo largo (...). Otro escenario es que se acordaran los términos en que esto pueda discutirse en el marco de la Asamblea General", dijo el canciller mexicano Luis Videgaray en rueda de prensa.

Almagro y Videgaray señalaron la necesidad de que el gobierno establezca un cronograma electoral, que quede sin efecto el proceso de Asamblea Constituyente, que se respete la división de poderes, se liberen a presos políticos, se ponga fin a la tortura y se abra un canal internacional de ayuda al país sudamericano.

Videgaray se congratuló de que Venezuela, pese a su anunciado retiro de la OEA, esté presente en el encuentro y haya registrado incluso a la delegación más numerosa.

Aún no se confirma la llegada de la canciller venezolana Delcy Rodríguez, quien sin embargo ya desató un debate en Cancún luego de que la noche del domingo denunciara una supuesta agresión a delegados que llegaban a este destino turístico, donde una decena de venezolanos residentes en Cancún lanzaban consignas contra el gobierno de Maduro al exterior del hotel sede, resguardado por guardias presidenciales.

Rodríguez dijo en Twitter que el gobierno mexicano "debe aclarar si apoya a los violentos que están en Cancún para atacar a la delegación venezolana".

Sin embargo, Videgaray restó importancia a la denuncia al señalar que "no fue un incidente que resultara en daños para nadie, fue de carácter verbal".

La OEA abordará la crisis venezolana con marcadas divisiones y con aliados firmes de Caracas, sobre todo Nicaragua y Bolivia.

La misión de los cancilleres es adoptar una resolución de consenso a partir de dos proyectos opuestos.

Los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom), que durante años se han beneficiado de las entregas subsidiadas de petróleo venezolano, proponen que la solución de la crisis venezolana sea "interna" y "basada en un diálogo" entre gobierno y oposición.

En el otro extremo, Perú, Canadá, Estados Unidos, México y Panamá impulsan la creación de un "grupo de contacto" para acompañar un nuevo proceso de negociación.

En rueda de prensa en Cancún, el diputado opositor venezolano Luis Florido pidió a los países caribeños que declinen en su propuesta, que "entiendan que la crisis en Venezuela no aguanta más" y reclamó a la OEA "se exprese con mucha contundencia".

Almagro sin embargo se mostró cauto sobre una cercana solución a la crisis en Venezuela.

"Este proceso no va a concluir tampoco hoy aunque tengamos una resolución muy fuerte. El tema en Venezuela va a continuar porque la crisis en Venezuela tampoco se va a detener hoy".

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