Decenas de bolivianos opositores huyen a Brasil

COBIJA, Bolivia (AP). Decenas de opositores al presidente Evo Morales escaparon desde la localidad amazónica de Cobija a una ciudad brasileña por supuestas amenazas de muerte tras la detención del prefecto (gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández.

"Me declaro en la clandestinidad por temor a mi vida" dijo a la AP el miércoles la dirigente opositora cívica Ana Melena desde Brasilea a 10 kilómetros al norte de Cobija, la capital de Pando, pero sin aclarar por parte de quién fue la amenaza.

Pero el director de aeropuertos de Cobija, Juan Quete, mencionó que las amenazas provinieron del gobierno y de los campesinos seguidores a Morales. Pidió garantías del gobierno para retornar a sus funciones.

En tanto, el dirigente campesino Mario Ordoñes negó rotundamente estas amenazas y más bien pidió justicia para los asesinos de más de 13 personas muertas por disparos de bala, 15 detenidas y 119 desaparecidas.

El jueves, un choque entre campesinos seguidores a Morales y opositores dejó 15 muertos a bala e inmediatamente el gobierno dictó un estado de sitio.

El martes se detuvo a Fernández por haber violado las normas del estado de sitio y se lo trasladó a La Paz acusado de genocidio por un fiscal.

Un oficial de la policía brasileña explicó que por los conflictos "decenas" de bolivianos pasaron a Brasil pero el dirigente sindical opositor, Octavio Mojica, habló de más de 800, desde su hotel en Brasilea, donde se encuentra junto a Quete.

El director de prensa de la prefectura, Wilson Bersatty, dijo que el prefecto Fernández "tiene que retornar" y que mientras tanto se hizo cargo de su puesto Dary Bautista, ex secretario general.

Los relatos son contrarios para determinar quien disparó primero.

Ordóñez, a tiempo de mostrar su herida de bala en el hombro derecho, relató que fueron emboscados cuando se dirigían a una reunión en la localidad de Filadelfia y denunció que seguidores de Fernández les dispararon en el río Tawamano "sin piedad", ya que ellos no llevaban armas.

Mojica contó una versión contraria a los campesinos y los culpó de iniciar el enfrentamiento al llevar armas y usarlas cuando los vieron frente a frente.

Ambos sectores exigieron una investigación imparcial con la presencia de organismos internacionales que sean justos y un pronto diálogo sincero entre las autoridades que los representan.

Mientras tanto, los habitantes de esta región llevaban normalmente sus actividades, pero al anochecer se puede ver a militares en las calles y cerca del aeropuerto.

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