Décimo aniversario de Pearl Harbor refleja a EEUU en 1950

HONOLULU ( AP). Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, los periódicos desde Boston hasta Bakersfield, California, buscaron en el pasado distante con el propósito de encontrar las palabras para capturar el momento en sus portadas.

Un titular típico resonaba: " Un nuevo día de infamia".

El presidente Franklin D. Roosevelt había utilizado la misma palabra para describir el bombardeo japonés de Pearl Harbor _"diciembre 7 de 1941, una fecha que vivirá en la infamia" _, e invocarla para el 11 de septiembre es sólo un ejemplo de cuantos estadounidenses establecieron paralelismos entre los dos ataques.

Ahora, mientras el país se prepara para el décimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre, un vistazo a la manera en que los estadounidenses rememoraron el mismo hito en el caso de Pearl Harbor muestra que la forma de conmemorar los acontecimientos a veces dice más sobre su propio tiempo que sobre una época pasada.

" Pueden estar recordando un evento que ocurrió hace años o décadas, pero la manera en que la gente piensa sobre ellos se rige por lo que está pasando en su propio contexto histórico", dijo Michael Slackman, quien ha escrito libros sobre Pearl Harbor.

" Cada generación dará un sentido diferente a los mismos eventos históricos basada en los temas que le preocupan", añadió.

En 1951 era el comunismo. Miles de estadounidenses estaban muriendo en el frente de la Guerra de Corea, Estados Unidos estaba en los primeros años de la carrera de armas nucleares con la Unión Soviética y las ciudades realizaban simulacros de bombardeos aéreos a fin de prepararse para ataques atómicos.

Hacer una pausa para recordar Pearl Harbor no dominó las noticias, ni era la prioridad para muchos estadounidenses, según varios informes anecdóticos de los periódicos.

El 7 de diciembre de ese año, los principales titulares hablaron de las últimas noticias desde Corea.

Muchos periódicos incluyeron el aniversario de Pearl Harbor en sus primeras páginas, pero lo apeñuscaron entre la decena de historias que generalmente se incluía en una página en aquellos días. Muchos lo relegaron al fondo de la primera plana.

La revista semanal LIFE, una de las publicaciones más prominentes de la época, no hizo ninguna mención del aniversario ni en su edición del 3 de diciembre ni en la del 10 de diciembre, explicó Emily Rosenberg, una profesora de historia de la Universidad de California, Irvine.

La única mención de Japón, dijo Rosenberg, estaba en una historia sobre los soldados estadounidenses en la Guerra de Corea que buscaban un respiro en los baños japoneses atendidos por " regordetas niñas japonesas en faldas azul pálido".

Hubo muchas ceremonias en Hawai para recordar el ataque.

La que tuvo lugar en Pearl Harbor era sólo para la Armada, que había instalado recientemente una pequeña plataforma y un asta bandera en los restos del hundido buque Arizona. Otras conmemoraciones, incluyendo una misa católica en una catedral y una ceremonia en un cementerio nacional en Honolulu, recordaron a los muertos de Pearl Harbor junto a los caídos en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea.

Algunos incluso tenían problemas para siquiera recordar Pearl Harbor.

Un reportero del periódico The Springfield Union en Springfield, Massachusetts, descubrió que sólo tres de las 23 personas entrevistadas en la calle principal de la ciudad recordaron por qué el día era importante. Incluso en Hawai, algunos lo ignoraban. Un periodista del Honolulu Star-Bulletin encontró que seis de las 15 personas encuestadas el 7 de diciembre no sabían que era la fecha del aniversario.

Rosenberg señaló que Pearl Harbor fue el pistoletazo de salida en una larga guerra en la que murieron más de 400,000 estadounidenses. Explicó que pocas personas a principios de la década de 1950 sintieron la necesidad de homenajear a aquellos que murieron el 7 de diciembre cuando tantos habían muerto en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea.

" Es sólo después cuando creo que adquirió este estatus particular", dijo Rosenberg, cuyo libro " Una fecha que vivirá: Pearl Harbor en la memoria estadounidense" examina cómo los estadounidenses han recordado el ataque con el paso de los años.

Los editoriales recordaron que el día marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial para Estados Unidos, pero también citaron a Pearl Harbor como un ejemplo del peligro que enfrentaba el país por cuenta del comunismo y la Unión Soviética.

" Nosotros todavía _ y sin causa lógica _ estamos engañados al pensar que podemos hacer frente a la amenaza roja sin sacrificar ninguno de los lujos de la vida en tiempos de paz", dijo el editorial del 7 de diciembre del Honolulu Star-Bulletin. " Si persistimos en esta falsa ilusión es tan seguro como que el sol sale por la mañana que nos dirigimos hacia otro Pearl Harbor, y uno del cual será aún más difícil recuperarnos de lo que fue hace 10 años".

Hay evidentes diferencias entre los ataques a Pearl Harbor y los del 11 de septiembre. Por un lado, Japón, un estado nación, únicamente atacó objetivos militares durante los bombardeos en 1941. Sesenta años después, al-Qaida, un grupo terrorista, secuestró aviones comerciales y los estrelló contra objetivos civiles, además del Pentágono.

Hay quienes sostienen que la comparación ha causado un gran daño al país.

John Dower, un historiador sobre Japón ganador del premio Pulitzer, afirma en el libro de 2010 "Culturas de Guerra" que el "dominante" uso de la analogía ayudó a los estadounidenses a creer que podrían hacer pagar a los terroristas detrás de los ataques del 11 de septiembre con "fuerza bruta" de la misma forma en que Estados Unidos y sus aliados habían derrotado a Japón, Alemania e Italia en la Segunda Guerra Mundial.

Esto contribuyó a que Estados Unidos combatiera a al-Qaida con la fuerza militar convencional, en lugar de tratar a la red terrorista fundamentalmente como un grupo de delincuentes, escribió.

" Más que contraproducente y sin criterio, esta respuesta fue un desastre", escribió.

Sin embargo, para bomberos de la ciudad de Nueva York que visitaron el monumento al buque Arizona en agosto, la comparación fue inmediata e irresistible.

" En Nueva York, tenemos monumentos en todos los distritos con los nombres de los caídos, socorristas y civiles", dijo John Carroll, un bombero retirado que estaba en Hawai para promover una carrera de casi cinco kilómetros (tres millas) en honor a otro bombero que murió en los ataques. " Así que cuando se ven los nombres en el monumento aquí, traen a la memoria un montón de similitudes y sentimientos de tristeza".

" Todo el mundo se unió para asegurarse de que alguien que estaba herido o que sobrevivió recibiera ayuda, que las personas fueran atendidas", dijo. " La gente salió de su letargo para dar una mano y hacer todo lo que podía, al igual que lo que ocurrió aquí en 1941. Todo el mundo simplemente aunaba esfuerzos".

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