Demencia salva de cárcel a ex general violador de DH

SANTIAGO DE CHILE (AP). El general retirado Sergio Arellano, jefe de la caravana militar que ordenó la ejecución de más de 100 opositores tras el golpe militar de 1973, no irá a la cárcel debido a que sufre "demencia mixta o multifactorial", se informó el lunes oficialmente.

El juez Víctor Montiglio, a cargo del caso "Caravana de la muerte", determinó "suspender la prisión para el condenado y entregarlo al cuidado de su familia, en particular su hijo Sergio Arellano Iturriaga, con una fianza de 500,000 pesos", unos 770 dólares, informó un comunicado del Poder Judicial.

El abogado de derechos humanos, Eduardo Contreras, dijo a la AP que la decisión judicial equivale a que Arellano cumpla la condena en su casa.

Se espera que los abogados querellantes apelen de la decisión de Montiglio ante la Corte de Apelaciones.

El juez tomó la determinación porque peritos del Servicio Médico Legal le informaron que Arellano padece desde hace unos 15 meses "demencia mixta o multifactorial tipo Alzheimer y Vascular, y que esta enfermedad neurosiquiátrica, es progresiva, crónica e irreversible, determina enajenación mental, requiere de un tratamiento médico y cuidados perentorios...".

Los peritos agregaron que su estado "no le permite entender ni participar de las instancias procesales y le impide incorporar nuevas conductas, rehabilitarse o comprender el sentido de su sanción".

Arellano era conocido por sus pares por el apelativo de "El Lobo", por su ferocidad. El ex militar, de 78 años, debió empezar a cumplir a comienzos de noviembre una primera condena de seis años de cárcel por el asesinato hace 35 años de cuatro opositores en San Javier, 274 kilómetros al sur de Santiago.

Al enterarse de que sería notificado de la sentencia, Arellano se internó en un centro geriátrico, alegando su mal de Alzheimer, por lo que Montiglio ordenó una serie de exámenes a neurólogos y siquiatras.

Según la investigación judicial, el general Augusto Pinochet, que recién había tomado el poder, envió a Arellano a ciudades del norte y sur para acelerar los consejos de guerra a los apresados funcionarios del derrocado gobierno de Salvador Allende.

Arellano, al mando de un grupo de oficiales, se trasladó a bordo de un helicóptero por más de una decena de ciudades, dejando a su paso más de 100 opositores ejecutados sumariamente, la mayoría de los cuales fueron enterrados en fosas clandestinas.

Además del caso de San Javier, Arellano tiene varios juicios pendientes por la muerte sumaria de opositores, que incluyó destrozar sus cuerpos con armas blancas del ejército, conocidas como corvos.

La situación de Arellano se asemeja a la de Pinochet, porque el primer juicio que éste enfrentó fue el de la "Caravana de la muerte", del cual fue sobreseido por la Corte Suprema debido a una declarada "demencia subcortical moderada" del ex dictador, fallecido en diciembre del 2006.

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