Desastre en Japón alimenta interés en turismo atómico

NUEVA YORK ( AP). Puede observar el cráter de 98 metros (320 pies) que dejó la explosión en el desierto de Nevada o descender a un silo que albergó misiles Titan II en Arizona.

Esas son dos de las opciones de " turismo atómico" que hay en el mundo, que ofrecen lecciones de historia y acerca de los riesgos de la era nuclear.

La crisis en Japón aumentó el interés en museos e instalaciones relacionadas con la energía nuclear.

" Ha aumentado el interés en la cosas nucleares en general, y específicamente en la situación de Japón", expresó Allan Palmer, director ejecutivo del Museo de Ensayos Atómicos y de la Fundación Histórica de Sitios de Pruebas de Nevada, donde se han hecho buena parte de los ensayos nucleares estadounidenses.

La asistencia subió un 12% en un reciente fin de semana.

En el Museo Nacional de Historia y Ciencias Nucleares (National Museum of Nuclear Science & History) de Albuquerque, Nuevo México, la asistencia aumentó un 20% luego de que un terremoto seguido de un tsunami dejó sin electricidad los reactores de Fukushima Dai-ichi en el norte de Japón, con los consiguientes peligros que ello implica.

" La gente quiere más información acerca de los reactores nucleares y de la radiación nuclear", señaló Jeanette Miller, empleada del museo de Albuquerque.

Uno de los docentes del museo, el físico jubilado Duane Hughes, dice que los visitantes no se muestran asustados sino más bien confundidos por lo que sucedió en Japón. El museo llevó a un especialista para que informe a los docentes acerca de lo que está pasando.

" Tratamos de darle a la gente una respuesta equilibrada, veraz, basada en los hechos", expresó Hughes. " Nadie termina diciendo 'Dios mío, este es el fin'".

Numerosos sitios que participaron de algún modo en el desarrollo de la tecnología nuclear reciben visitantes buena parte del año.

En Ucrania, por otra parte, se anuncia el inicio de visitas guiadas organizadas por el gobierno a Chernobyl, donde hace 25 años se produjo el peor accidente nuclear de la historia, el cual convirtió a Pripyat en una ciudad fantasma. Ya hay visitas organizadas por empresas privadas desde hace un año, que cuestan hasta 250 dólares por persona.

Los visitantes observan actividad y desolación.

Por un lado, hay camiones y maquinaria pesada empleada en la construcción de un refugio que cubrirá el edificio donde estalló un reactor. Pero los edificios residenciales donde vivían los trabajadores de la planta en Pripyat están vacíos y sufren los embates del tiempo.

Nagasaki e Hiroshima, las ciudades japonesas donde Estados Unidos arrojó bombas atómicas al final de la Segunda Guerra Mundial, tienen museos alusivos a la guerra, la reconstrucción y los esfuerzos por la paz. El Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki (http://bit.ly/ho3e5P) y el Lugar de Paz de Hiroshima (http://bit.ly/gM6pUT) ofrecen relatos detallados, minuto por minuto, de lo sucedido, así como artefactos y monumentos.

Si lo que le gusta es las visitas virtuales, vaya a Nucleartourist.com, popular portal del ingeniero nuclear Joseph Gonyeau. El sitio tiene unos 94.000 visitantes por mes y el tráfico aumentó más del doble en marzo, según Gonyeau.

" La gente pregunta un montón de cosas", señaló. " Esto pasa cuando hay problemas en alguna planta".

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