Detención de gobernador opositor frustra tregua en Bolivia

LA PAZ (AP). El diálogo entre el gobierno y la oposición regional en busca de una tregua después de varios días de violentos incidentes "agoniza (pero) no está roto" luego de la detención este martes del prefecto (gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández, aseguró otro prefecto opositor.

El propio presidente Evo Morales anunció durante una conferencia de prensa la detención de Fernández, lo que de inmediato pareció dejar en suspenso las negociaciones.

"El diálogo agoniza, no está roto, y sólo el presidente Evo Morales puede salvarlo mostrando una voluntad de construir la paz y que acaben con las persecuciones", dijo el prefecto de Tarija, Mario Cossío.

Cossío presidía las negociaciones a nombre de sus colegas de Santa Cruz, Beni y Pando, que junto a Tarija son las cuatro regiones rebeldes que emprendieron protestas contra el gobierno.

El funcionario tarijeño dijo que uno de los puntos de los acuerdos era promover una investigación imparcial sobre la responsabilidad de Fernández en denunciados hechos violentos de la semana pasada.

"La pregunta es ¿qué hay detrás de la decisión del gobierno?", se preguntó Cossío en una rueda de prensa.

El presidente Morales dijo temprano que "el caso de la detención del prefecto (Fernández) es una acción legal y constitucional, las fuerzas armadas están cumpliendo con su rol en el marco del estado de sitio".

La violencia en Pando obligó al gobierno a declarar el estado de sitio el viernes. En Cobija, la capital a 600 kilómetros al norte de La Paz, grupos de choque opositores protagonizaron violentas tomas de oficinas gubernamentales y saquearon algunos comercios, al igual que en las otras tres regiones lideradas por gobernadores opositores que encaminan procesos de autonomía en abierta rebeldía al gobierno.

En la oriental ciudad de Santa Cruz, manifestantes autonomistas marcharon en apoyo a Pando y al prefecto, mientras en La Paz afines al gobierno respaldaron la decisión de Morales.

El senador opositor Paulo Bravo declaró a la radio Erbol desde el municipio brasileño de Brasilea, vecina de Cobija, que más 500 personas huyeron al vecino país para pedir "ayuda humanitaria" a las autoridades brasileñas. Bravo cruzó la frontera tras la detención de Fernández, con quien se encontraba en el momento de la detención.

En la víspera, Fernández fue acusado por el fiscal Mario Uribe de "genocidio" por la muerte de 15 personas durante violentos disturbios el jueves en Pando. Morales dijo el sábado que "sicarios brasileños y peruanos" actuaron en ese ataque por orden del prefecto pandino.

Unas 300 personas esperaron a Fernández en las puertas del edificio de la Fuerza Aérea Boliviana, en La Paz, ante versiones de que sería trasladado allí, algo que no ocurrió.

"Leopoldo, asesino, te espera el "'¡Chonchocoro¡'", gritaban a coro los manifestantes, aludiendo a la cárcel de máxima seguridad en las afueras de esta capital.

"El pueblo de pie, nunca de rodillas", era otra de la consigna de la multitud, rodeada por un centenar de policías.

Enardecida al extremo, una mujer que se identificó como Agustina Ibáñez dijo que "espero que ese asesino se pudra en la cárcel".

Por entonces, el ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana dijo que Fernández "fue confinado", pero no aclaró adónde.

Según informes oficiales, de los 15 muertos en Pando 13 eran campesinos. Otras 37 personas resultaron heridas y 106 campesinos no han podido ser ubicados desde los ataques que les obligó a huir por el monte, algunos con heridas de bala.

En descargo, Fernández dijo que no fue una masacre sino un choque entre bandos rivales. Dos fallecidos eran funcionarios de la prefectura.

Todavía al martes persistían bloqueos carreteros en varias de las cuatro regiones rebeldes que se oponen al proyecto constitucional que encamina Morales y exigen la devolución de unos fondos confiscados por el gobierno cuya demanda detonó el conflicto.

El proyecto de constitución que debe ser ratificado en referendo y propone la reelección del presidente.

Morales durante en una conversación telefónica con su colega venezolano Hugo Chávez el martes expresó que "el caso de este prefecto (gobernador) es muy grave... en este momento hay manifestaciones pidiendo cárcel para Leopoldo Fernández". Comentó que éste será sometido a la justicia por sus "acciones terroristas".

Chávez, que ha manifestado varias veces su disposición a defender militarmente a Morales ante un posible movimiento en su contra, reiteró sus críticas contra el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Luis Trigo, a quien acusó de guardar silencio sobre la supuesta injerencia de Estados Unidos en la ola de violencia que agobia a los bolivianos.

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