Dinero de los piratas hace subir los precios en Somalia

BOSSASO, Somalia (AP). Un terreno que hace dos años se vendió en el equivalente a 12,000 dólares hoy cuesta más de 20,000. Por un buen par de zapatos hay que pagar 50 dólares, más del doble que antes. ¿La razón? Los piratas.

La llegada de millones de dólares en rescates ha alterado la vida en esta comunidad musulmana costera.

Los precios han subido y se ha establecido una clara distinción entre los ricos (los piratas) y los pobres (todos los demás) y el estilo de vida de los piratas _con grandes mansiones, automóviles deportivos y drogas_ irrita a los líderes religiosos y a los propios lugareños.

"El uso de drogas como la marihuana y el consumo de alcohol, las relaciones sexuales y otras conductas reprobables son ahora la norma entre los piratas y causa trastornos sociales", comentó Sheikh Ahmed, imán de una mezquita de la ciudad de Galkayo. "Esto nos preocupa mucho más que el riesgo que representan para los barcos extranjeros y sus tripulantes".

A fines del año pasado un grupo de piratas habría cobrado 3,3 millones de dólares para liberar a 36 tripulantes de un barco español que tuvieron secuestrado más de seis semanas. Ese dinero llega a la comunidad a través de regalos, préstamos y pagos de deudas a familiares, amigos e instituciones.

La Fuerza Naval de la Unión Europea dice que los piratas tienen en su poder 11 barcos y 264 tripulantes en estos momentos frente a las costas de Somalia. No cabe la menor duda de que cobrarán bastante dinero por esos secuestros.

"Circula mucho dinero y eso afecta a todo el mundo, directa o indirectamente", expresó Haji Said, propietario de un hotel.

En Bossaso hay una sola calle pavimentada, en la cual se encuentran hoteles, comercios y las construcciones más nuevas. Es recorrida por vehículos todo terreno y automóviles de lujo, cuyos ocupantes escuchan música somalí, estadounidense e india a todo volumen.

Los precios de ropa, zapatos y cosméticos están subiendo, según el comerciante Anshur Kamil. Los piratas compran fiado. Quienes esperan cobrar dinero por algún secuestro compran artículos a crédito, a precios inflados, y pagan cuando reciben el rescate, dicen los aldeanos.

Los piratas pagan en dólares y no discuten los precios, afirmó Khadra Abdullahi, dueño de un negocio en Bossaso, ciudad costera al norte de Somalia, sobre el Golfo de Adén, frente a Yemen. "A veces dejan el vuelto, lo que indica que eso no representa nada para ellos".

Si un aldeano piensa que el precio de algo es muy alto, le dicen al comerciante "no somos piratas", cuenta Abdullahi.

Cuanto más cerca de encuentra un comercio de una guarida de piratas, más altos son los precios. En el pueblo vecino de Eyl, una taza de té cuesta tres veces más que en Bossaso. En Eyl los piratas pagan cinco dólares para que les lustren los zapatos, 10 veces más que en Bossaso, dijo el comerciante Hashim Salad.

Hace dos años, un adolescente de nombre Adani vivía en la calle en Bossaso. Hoy tiene 19 años, se dedica a la piratería y es dueño de una casa enorme. Dice que participó en dos secuestros de barcos y ganó 75,000 dólares.

"Si uno no tiene nada, la gente lo desprecia. Si ven que tienes dinero, te respetan", afirmó Adani, quien no quiso dar su nombre completo por temor a represalias. "El próximo será mi último secuestro", aseguró. "Sé que es algo muy arriesgado, pero me gusta jugármela. Si las cosas salen bien, me caso y dejo la piratería".

Roger Middleton, experto en piratería de la organización Chatham House de Londres, dijo que el pago promedio por el rescate de un barco pasó de un millón de dólares a dos millones en un año. Calculó que en los dos últimos años la piratería generó más de 100 millones de dólares.

"Estoy seguro de que hay cierto resentimiento con los piratas, por la forma en que se comportan y por su estilo de vida. No respetan la tradición", dijo Middleton.

Agregó que la mayoría de los piratas ganan decenas de miles de dólares, no millones, y que los jefes son quienes se llevan la tajada más grande, que gastan en el exterior.

Clérigos y aldeanos desaprueban el estilo de vida de los piratas. Los adolescentes les dicen a sus padres que se dedicarán a la piratería si no los dejan hacer lo que quieren, dijo el anciano Suldan Mohamud Aw-nor.

Los piratas prácticamente compran sus esposas. "No pierden tiempo conquistándolas, sino que las seducen con dinero", afirmó Shamso Ahmed, propietario de un salón de belleza.

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