Dolientes marchan también contra la monarquía de Bahrein

MANAMA (AP). Miles de personas reclamaron la caída de la monarquía de Bahrein a la vez que los feligreses musulmanes entonaron lemas contra el rey durante las oraciones del viernes, indignados por un mortífero ataque contra los manifestantes prorreformistas que vio salir tanques a la calle.

Las protestas contra el rey y su círculo íntimo _en una importante mezquita chií y durante los entierros de los muertos en el ataque del jueves_ reflejan una intensificación de la oposición política, que comenzó con llamamientos para debilitar el poder de la monarquía suní y ventilar denuncias de discriminación contra la mayoría chií en la pequeña nación insular, uno de los aliados más estratégicos de occidente en el Golfo Pérsico.

La reacción popular parece cada vez más desafiante después de la brutal represión contra manifestantes en la capital Manama, que dejó por lo menos cinco muertos, 230 heridos y puso a la nación en estado de emergencia con soldados en puntos estratégicos de la ciudad.

"El régimen quebró algo en mi interior... Toda esa gente reunida hoy siente lo mismo", dijo Ahmed Makki Abu Taki en el funeral de su hermano Mahmud, de 23 años, que murió durante la represión en la Plaza Perla de Manama. "Solíamos exigir la renuncia del primer ministro, pero ahora demandamos la salida de toda la familia gobernante".

La Casa Blanca manifestó "intenso disgusto" por las crecientes tensiones en Bahrein, donde está estacionada la Quinta Flota de Estados Unidos y es vital en los esfuerzos del Pentágono para hacer frente a las crecientes ambiciones militares iraníes en la región.

En una mezquita chií en el pueblo de Diraz, foco antigubernamental, el imán Isa Qassim calificó la operación del gobierno como una "masacre" y miles de feligreses cantaron a coro: "¡El régimen debe irse!"

En un indicio de las profundas divisiones en Bahrein, partidarios del gobierno se congregaron en la Gran Mezquita de Manama para escuchar palabras de apoyo a la monarquía y participar en una marcha protegida por las fuerzas de seguridad. Muchos llegaron con banderas nacionales envueltas sobre sus túnicas. Se distribuyeron retratos del rey Hamad bin Isa Al Jalifa.

"Debemos proteger nuestro país", afirmó Adnan al-Qattan, el clérigo que condujo las oraciones. "Vivimos tiempos peligrosos".

También denunció intentos de "abrir las puertas a influencias malignas y extranjeras", una aparente referencia a sospechas de que Irán, de mayoría chií, podría aprovechar todo progreso de los chiíes en Bahrein, que representan un 70% de la población.

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